29 de noviembre de 2020

Por Héctor Silva
Reconozco que hasta estos días no he podido encontrar los recursos adecuados para explicar con claridad las emociones que sentí al momento de estar junto a Diego y hacerle un cálido y extenso reportaje. Todo mérito de él, como siempre, por su generosidad y su entrega...fue un encuentro que no olvidaré en mi vida. El escenario se asemejaba a su casa de Fiorito. Techo a dos aguas, una construcción humilde, un alambrado de púa en la vereda, un espejito en una pared lateral y abajo del foco para afeitarse y Claudia planchando la ropa en el patio, al aire libre. La calle de tierra y el almacén a un cuadra para que vaya con Dalma de la mano a comprar las cosas del día. Ese era el contexto ideal para el más grande de todos los tiempos que gozaba con sentirse uno más de esos pocos vecinos de Marisol que lo saludaban como a cualquiera. Pude encontrarme con ese Diego distendido pero que ya empezaba a molestarse porque mucha gente, enterada de su presencia en esas playas recónditas, viajaban para buscar una foto o un autógrafo. No fue fácil la entrevista hasta el primer minuto donde entiendo que se sintió a gusto con el tono, con la línea del reportaje y mostró su mejor versión. Creo, humildemente, que fue un acierto llevarlo a esos lugares de su infancia, de su familia, de sus orígenes, donde el supo ser feliz con muy poco y nada. Y mientras el hablaba y me contaba en primera persona esas historias que yo tantas veces había recorrido, mi corazón galopaba feliz, exultante y con una rara sensación de estar ante alguien superior a lo terrenal. Jamás me pasó con ninguna otra personalidad que me tocó entrevistar y es natural, porque nadie se le asemeja.
Alguna vez me dijo el Dr. Raul Madero que con un estudio pudieron determinar que tenía tanta habilidad en los pies como en las manos y eso lo hace distinto a todos. Los vecinos de Marisol lo supieron cuando lo vieron celebrar la pesca de un tiburón, haciendo juegos con los vasos con hielo que pasaba de hombro a hombro y con sus pies. Solo a modo de ejemplo y anécdota.
Diego ha sido el propulsor de ciertos momentos que han resultado de los más maravillosos de mi vida y que atesoro en mi mente y en mi corazón por siempre. No me siento un fanático...simplemente siento que es parte de mi, de mi entorno emocional más cercano y como tal tiene su sitial. En cada potrero de mi villa, en cada botín roto, en cada pelota hecha jirones, en cada pibe con hambre de mi barrio rebelado y mostrándole los dientes a una vida que los destrataba, había un Diego Maradona. En cada pibe que se dedicó a esto del "fobal", había un sueño de llegar a ser como el. Y no ocurre solo aquí sino en el mundo entero y quedó absolutamente expuesto a partir de lo ocurrido.
Algo tuve en claro aquel día de 1993 en que nos encontramos. Sabía que alguna vez le contaría a mi hijo y a mis nietos, espero poder hacerlo, que tuve una hora de absoluta intimidad y a corazón abierto con el futbolista más grande de todos los tiempos, amado en el mundo entero. La noticia de su muerte me devastó, absolutamente. Nunca me sentí peor, casi en estado de orfandad. Pero no me permito despedirlo. Es eterno, inmortal...¿mirá si va a morir Diego?
Si llegaste hasta acá es porque buscas historias locales, ayudanos a seguir contándotelas. SUMATE A EN|COMUNIDAD.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026