11 de enero de 2026
Tras ocho años de distancia, "Pitu" Tocino y "Fran" Sortino volvieron a encontrarse en México, y desde ese instante emprendieron una odisea de seis años por Latinoamérica a bordo de una VW combi del '91, su nave de sueños y resistencia. En el camino levantaron proyectos de cine comunitario en México, Panamá y Colombia, mientras enfrentaban pruebas implacables de la ruta. Once países fueron testigos de su travesía antes de que, finalmente, regresaran a la Argentina. Desde el 9 de diciembre, Azul los recibe como escenario de un nuevo capítulo, donde comparten la historia que el viaje les regaló y que aún late en cada palabra, cada imagen y cada gesto.
Por Laura Méndez
De la Redacción de El Tiempo
Los azuleños "Pitu" Tocino y "Fran" Sortino compartieron una historia que parece de película. Tras una relación inicial de cuatro años y un distanciamiento que duró casi una década, el destino los volvió a unir en México poco antes de la pandemia. Desde aquel reencuentro, consolidaron una unión de seis años marcada por la aventura y la resiliencia a bordo de una Volkswagen Combi modelo 1991.
Su travesía los llevó a cruzar fronteras y culturas, recorriendo países como Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Fue en tierras mexicanas donde germinó uno de sus proyectos más significativos: el rodaje de cine comunitario, una iniciativa audiovisual que no solo alcanzó un gran éxito, sino que continúa vigente como su principal motor profesional.
Sin embargo, el camino tuvo sus matices; entre la belleza del paisaje, enfrentaron robos y situaciones críticas que pusieron a prueba su temple, logrando siempre salir adelante.
Tras cruzar la frontera argentina el pasado 5 de diciembre, la pareja arribó a Azul el día 9.
En diálogo con este medio, compartieron los detalles de su odisea, el sentir de volver a casa y sus proyectos a futuro.
"Rodar Latinoamérica comenzó en Salta"
En primer lugar, Sortino relató: "inicié el proyecto Rodar Latinoamérica en Salta, donde pasé un largo tiempo bajo la mística del norte filmando películas y documentales, además de comenzar a compartir cursos de cine. Luego me compré una moto y, al mejor estilo 'Che' Guevara, emprendí el viaje para recorrer toda Latinoamérica.
Sin embargo, en el paso hacia Perú la aduana boliviana me confiscó la moto. En Cochabamba nos encontramos con Emma Medina, (también azuleño), con quien desarrollamos diversos proyectos de fotografía y cine. El contexto era complejo: la revuelta y golpe contra Evo Morales en 2018, una triste situación que dejó muchos muertos y que recuerda a la actual en Venezuela. A partir de ese escenario decidimos viajar a México. Tomamos un colectivo hasta Lima y desde allí continuamos hacia México, apenas tres meses antes de que estallara la pandemia.
Tenía la idea de comprar una combi para recorrer Latinoamérica, pero no me animé a adquirir ninguna posesión: aún cargaba el trauma de haber perdido la moto. Finalmente nos quedamos en un verdadero paraíso, en Puerto Escondido, al suroeste de México".
Posteriormente continuó el relato de "Pitu" "salí desde Buenos Aires el 3 de marzo de 2020 antes de pandemia. Resulta que a finales del 2019 estaba muy disponible hacer audiciones para trabajar en algún espectáculo en el exterior. Había trabajado algunos años en 'Panam y Circo' donde me desarrollé mucho más como bailarina-acróbata, y todavía no era tan cotidiano que un artista se fuera al extranjero, pero de todas formas había referentes. Audicioné para proyectos en dos países: Turquía y China, pero por suerte no me seleccionaron...si me agarraba la pandemia allí hoy no estaría en esta aventura".
Continuó que "así que a finales de febrero, una amiga que vivía y trabajaba en México me dijo que había audiciones para un espectáculo que se llama 'Coco Bongo' y es muy conocido, me contactó con la coreógrafa y en tres días se resolvió todo. Audicioné on line, me dijo 'si estás en la ciudad la semana que viene arrancás a trabajar".
"De un sábado para un miércoles viajé y el jueves ya estaba trabajando, pero a los 20 días se cerró todo por pandemia, incluso no alcancé a firmar contrato y me quedé en la nada misma. De todas formas ya estábamos en comunicación con Fran", recordó.
Continuó "su prima y mi mejor amiga siempre nos hizo de celestina, así que viajé a su cumpleaños y me fui con una valija aunque tenía todas mis cosas en la otra ciudad. Desde ahí que no nos separamos más".
"Fran" bromeó dirigiéndose a "Pitu": "decí la verdad me fuiste a buscar a México" a lo que 'Pitu' respondió que "él está convencido de eso" (risas).
"Nos dimos cuenta que podíamos hacer arte de otras formas"
Francisco continuó: "Emma se quedó en Oaxaca mientras nosotros nos trasladamos al Caribe, donde supuestamente había más oportunidades de trabajo. Lo curioso fue que, durante la pandemia, en México todo seguía abierto: 'Pitu' realizaba espectáculos de circo en hoteles y, gracias al turismo, yo trabajaba en producciones publicitarias. Nos instalamos en Playa del Carmen que es a donde había llegado Pitu inicialmente, y más tarde viajamos al sur, a Chiapas, lugar emblemático considerado la cuna del movimiento zapatista. En ese tiempo nos dedicamos exclusivamente al cine: escribí guiones para películas y series, y también dicté talleres de formación cinematográfica. En 2021 compramos la combi y, en septiembre de ese mismo año, adoptamos a nuestros dos perritos: Lola y Detergente".
Sortino siguió recordando: "Recorrimos México y en el camino nos robaron los equipos de cine: cámaras, micrófonos y drone. Fue un golpe duro, y ya desahuciado pensé: 'me dedico a vender empanadas, a cualquier cosa menos a esto'. Pero en el viaje la pasión volvió a encenderse. En San Luis, Potosí llegamos a Villa de Arista, un pueblo donde la gente es cálida y receptiva, y nos trataron de manera increíble. Nosotros no teníamos más que lo puesto, pero queríamos agradecerles por su generosidad, así que les hicimos una película como regalo y registro de su historia. La respuesta de la comunidad fue alucinante".
Explicaron qué es el cine comunitario, "es cine hecho en conjunto con los profesionales y los vecinos de la comunidad.
En primer lugar, nos reunimos en la plaza central de la ciudad a contar historias, se cuentan recuerdos de algún personaje local, de leyendas, mitos, etc., de ahí elegimos la que más nos guste, hacemos casting para definir actores y comenzamos rodaje".
"Pitu" agregó que "estuvimos un año aproximadamente dedicándonos a ello, a medida que pasábamos de lugar a lugar íbamos a los Municipios y ofrecíamos talleres de cine y talleres de entrenamiento físico para bailarines y danza contemporánea, más que nada para los ballets folclóricos municipales. Terminábamos proyectando la peli realizada y el espectáculo de danza en la plaza central del pueblo".
"Pitu", al referirse a su formación cinematográfica, explicó que "Fran estudió cine en la UNICEN pero yo, en la facultad (UNA) cursé materias vinculadas a la producción de espectáculos, escritura de guión y vestuario, además de adquirir herramientas frente a la cámara. En Buenos Aires trabajé como doble de riesgo, pero en los últimos años me especialicé en asistencia de dirección y en todo lo relacionado con la gestión de recursos humanos".
Al ser consultados sobre el financiamiento de los proyectos, explicaron que "en algunos casos, el centro cultural de la ciudad nos cedía el espacio y los participantes abonaban una cuota; en otros, el Municipio cubría todos los gastos y la gente asistía de manera gratuita. Gracias a estas modalidades pudimos realizar talleres a muy bajo costo -o incluso gratuitos-. Además, se generaba un efecto contagio: cuando un Municipio lo implementaba, otro también quería sumarse".
En ese sentido, "Fran" siguió "con ese proyecto pasamos por México, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia y Perú. En Colombia prendió muchísimo, los colombianos aman a los argentinos. De hecho hace poco nos invitaron de una ciudad llamada Cajicá, para que hagamos la segunda edición del taller de cine".
Entre las anécdotas que compartieron, recordaron la experiencia de filmar en México varios cortometrajes dentro del proyecto Rodar Latinoamérica.
Uno de ellos fue Cometa, y otro, titulado Amá, que aborda el sufrimiento de los familiares de pacientes hospitalizados, quienes muchas veces son dejados esperando en la calle sin acompañamiento ni contención.
También trabajaron en una producción que refleja el impacto que viven las personas comunes cuando los enfrentamientos entre narcos irrumpen en su vida cotidiana. Este último proyecto se encuentra en proceso de postproducción.
Es importante destacar que "Fran" y "Pitu" atravesaron una época de balaceras.
Francisco señaló que "México es muy lindo pero tiene sus temporadas en la que se pone 'pesado'. Como ya dijimos, nos robaron, tuvimos que evitar retenes de cuatro grupo narcos armados y el detonante fue que en el barrio en donde vivíamos, el crimen organizado secuestraba perros para luego pedir una cuota por mes, ahí dijimos ¡basta!. Y empezamos el viaje por Latinoamérica. Salimos por Guatemala hacia Centroamérica con el primer objetivo de llegar a Panamá y ver si es que nos animábamos a seguir hasta Argentina'. Ahí arrancó el regreso a casa".
"La vuelta arrancó en marzo del 2024"
De la misma manera Pitu especificó que "la vuelta arrancó en marzo del 2024, hace casi dos años. Salimos de México y pasamos por Guatemala 20 días, en El Salvador nos quedamos casi dos meses. Honduras y Nicaragua, por cuestiones de tiempos del C4 los tuvimos que pasar rápido. En Costa Rica nos quedamos seis meses".
Sobre este último país destacaron que "es impresionante, es muy lindo, tuvimos mucho trabajo, hacíamos documentales para organismos internacionales en los cuales aún estamos trabajando, pero lo que más nos alucinó fue el Caribe. Hay mucha gente de nuestra generación que busca otras alternativas, nos encontramos con muchos argentinos, incluso azuleños, en El Salvador compartimos con Emilia Ponthot del proyecto 'Poder Circular', quien viaja con su pareja y ahora están en Alaska".
La bailarina amplió que "en Costa Rica nació un proyecto que se titula 'Útero danzante, movimiento terapeútico para la creatividad femenina' que es un espacio de movimiento, terapia, creatividad y sanación' para mujeres de todas las edades".
Y a modo de anticipo, expresó que "en Azul voy a hacer algo similar".
Por su parte, Fran recordó que "en Panamá enfrentamos uno de los mayores desafíos: el cruce del Tapón de Darién, esa selva impenetrable que separa Centroamérica de Sudamérica. Nosotros y nuestros perritos tuvimos que atravesarlo en avión, mientras la combi viajaba encerrada en un contenedor, como si también ella cargara con la tensión de la travesía. Fue allí donde nació un sueño poderoso: llevar el cine a las escuelas, abrir pantallas bajo el cielo y compartir nuestras historias con la comunidad. Así surgió 'Cinema Rodar', un proyecto que convirtió cada proyección en un acto de encuentro y resistencia.
Agregó que "al mismo tiempo, Pitu comenzó a tejer una narrativa única, donde la cámara se transformaba en un portal de magia, capaz de unir la fantasía con la danza. Con esa energía cruzamos a Colombia, donde el viaje se volvió aún más profundo: talleres para niños y adultos, y la colaboración con A.F.S. (American Field Service), un organismo internacional que nos permitió expandir la experiencia y multiplicar la fuerza del cine como herramienta de transformación".
Los viajeros continuaron: "El 5 de diciembre comenzamos a bajar y cruzamos a Argentina, entrando por Mendoza desde Chile. En el camino se nos rompió la camioneta y tuvimos que recorrer 2000 kilómetros a apenas 40 Km. por hora. ¡Todavía no sabemos cómo lo logramos!".
"Tenemos todo montado en la combi, incluso el baño y ducha de agua fría. La camioneta es una combi Volswagen del año 1991 modelo mexicano. Circula con permiso de turista por tres meses y la idea es ponerla a mi nombre en Argentina", señaló "Fran".
La bailarina entrevistada rememoró "llegamos a Azul el 9 de diciembre y, hasta ayer mismo (el lunes) todavía sentíamos que flotábamos. Fueron seis años de viaje ininterrumpido, seis años de rutas, de creación constante y de vivir en modo supervivencia. Volver a la ciudad fue como entrar en otro tiempo: acá todo tiene otro ritmo, la familia también. El simple hecho de haber llegado ya es un acontecimiento enorme, pero para nosotros detenernos resulta casi imposible. Estamos demasiado acostumbrados a la intensidad del movimiento, a la urgencia de inventar y persistir. Ahora, frente a la calma, sentimos que descansar es un desafío tan grande como lo fue el viaje".
A lo que "Pitu" agregó que "a veces nos internamos en el corazón de la nada, en algún rincón hermoso sin señal ni ruido. Allí simplemente permanecemos, porque necesitamos volver a mirarnos hacia adentro, reencontrarnos con lo esencial y escuchar el silencio".
No obstante, aclararon que "tenemos muchas ganas de concretar los proyectos que ideamos durante el viaje y poder verlos crecer en Azul".

El cine comunitario es cine hecho en conjunto con los profesionales y los vecinos de la comunidad.
Proyectos
Para terminar, contaron algunos de sus propósitos y cómo ven a la ciudad.
Pitu comenzó diciendo que "mi objetivo es terminar la Licenciatura en Composición Coreográfica, que estudio en Buenos Aires, y este año concursé para dictar clases en Bellas Artes".
Mencionaron que durante todo enero en el Parque Municipal, se llevará adelante el primer ciclo de entrenamiento al aire libre. La propuesta comienza con Yoguilates (una fusión de yoga y pilates) abierto a todas las edades y para todo público.
"Solo hay que llevar el tapete, yo me encargo de lo demás. Las clases serán los días sábado a las 9 de la mañana y lunes y miércoles 7.30 de la tarde. Para inscribirse pueden escribirme por Instagram en @unabailarinanomada", informó.
Además, el 25 de enero a las 18 horas, en la loma del Parque Municipal, los chicos realizarán un festival viajero.
Allí ofrecerán un taller de cine para infancias, un taller de acrobacias para niños, mientras la camioneta se transformará en pantalla de cine, escenario y escenografía. La jornada incluirá también una mini peña folclórica con artistas invitados, una trivia viajera con sorteos y un stand de artesanías vinculadas al recorrido.
En febrero la pareja llevará adelante dos talleres simultáneos. El primero será un segundo ciclo de clases de danza.
"Aún no sabemos el lugar, pero será una pre-temporada para los bailarines de la ciudad, con entrenamiento físico, acrobacias y composición coreográfica, como preparación antes de las clases regulares que comienzan en marzo", explicó "Pitu".
El segundo taller será el aclamado "Taller de Cine intensivo", bajo el sello @rodarlatinoamerica en su edición N° 20. Del 2 al 14 de febrero, en Casa Malharro, se dictará un taller intensivo de cine orientado a personas desde los 11 años en adelante, sin necesidad de experiencia previa.
"Las clases serán de tres horas, durante 2 semanas consecutivas a partir de las 18. No hay que tener experiencia previa en cine.
La idea es que los participantes aprendan a filmar un cortometraje de ficción en equipo, con equipos profesionales de cine, incluyendo un casting, rodaje y estreno abierto al público. El costo es muy accesible", anticiparon.
Respecto a cómo encontraron a Azul tras tantos años, "Pitu" reflexionó: "lo veo en modo turista. Me fui a los 17 años y cambiaron muchas cosas. El Parque, el Balneario y la Costanera son un lujo; antes los veía como algo cotidiano, pero después de estar en tantas ciudades que tienen tan poco, hoy los valoro de otra manera. También noto cambios en los negocios del centro y en las estaciones de servicio".
"Fran" coincidió y puntualizó: "Después de haber estado en tantos lugares donde los ríos y arroyos están contaminados, el arroyo de Azul es hermoso. Se nota que acá la naturaleza se cuida".
En cuanto al crecimiento industrial, señalaron que no perciben grandes cambios, aunque sí en obras y viviendas.
Finalmente, concluyeron que "tenemos muchas ganas de hacer cosas acá, de inspirarnos y animarnos a crear. En muchos países nos admiran a los argentinos por el fútbol, pero también por la cultura. Eso fue una presión, porque había que estar a la altura y representarlo. En varios lugares nos decían 'no parecen argentinos', porque tenían una visión errada de nuestro país.
Pero la verdad es que hay mucha gente como nosotros: sencilla, que valora la vida, y que quiere vivir en paz, encontrándose en la mirada de los otros con cariño y admiración".

Cuando la pareja se reencontró en México se instaló en Playa del Carmen y más tarde viajaron al sur, a Chiapas, lugar emblemático considerado la cuna del movimiento zapatista. Durante ese tiempo se dedicaron al cine escribiendo guiones para películas y series, y también talleres de formación cinematográfica.
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