30 de noviembre de 2025
El exintegrante del tribunal que juzgó a las Juntas militares en 1985, un hecho inédito en el país y de trascendencia jurídica internacional, en una entrevista con EL TIEMPO afirmó que, actualmente, es "una situación escandalosa la cantidad de vacantes sin cubrir en la Justicia Federal y Nacional. No puede funcionar un sistema con un 40% de vacantes. No hay antecedente de esto, es una locura". Y también consideró que al Gobierno nacional "la Justicia no le interesa nada". También recordó aspectos del histórico proceso de enjuiciamiento a las Juntas militares y señaló: "Creo que ha quedado como una piedra angular de ese amanecer democrático que tuvo la Argentina en 1983".
Por Marcial Luna
Redacción El Tiempo
Ricardo Gil Lavedra tenía 37 años de edad al momento de integrar el tribunal que enjuició a las juntas militares, en el proceso que se desarrolló entre abril y diciembre de 1985. Este tribunal fue la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, integrada además por Guillermo Ledesma, Andrés D'Alessio, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Aráoz y su presidente, León Arslanián. A juicio fueron sometidos nueve de los diez integrantes de las juntas militares que gobernaron de facto este país entre 1976 y 1983. Por primera vez la Justicia argentina trataba crímenes de lesa humanidad. La sentencia fue dictada el 9 de diciembre de 1985: Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera fueron condenados a reclusión perpetua, con destitución. Roberto Viola, a 17 años de prisión, Armando Lambruschini a 8 años de prisión, y Orlando Agosti a 4 años y 6 meses de prisión, con destitución. Por su parte, Omar Graffigna, Leopoldo Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Anaya fueron absueltos. Este proceso, inédito en el país, pasó a ser denominado "Juicio a las Juntas" y se convirtió en un hecho histórico en sí mismo. El viernes, en el Concejo Deliberante, Ricardo Gil Lavedra fue distinguido como "Huésped de Honor" de la ciudad de Azul, en una actividad organizada por la Facultad de Derecho y auspiciada por entidades y organismos locales, en conmemoración de los "40 años del Juicio a las Juntas". [Ver Pág. 8].
"Fue un reconocimiento muy cálido; muy generosos todos. Creo que tuvimos una buena jornada, evocando aquel acontecimiento histórico", dijo ayer a EL TIEMPO Ricardo Gil Lavedra, durante una entrevista.
"Muchas veces me han preguntado 'cuando usted estaba en ese momento, tenía conciencia de la magnitud, de la importancia histórica...' y la verdad es que no. En ese momento la obsesión, la preocupación era poder hacerlo; es decir, que el juicio se pudiera realizar. Estaba enfocado en la acción", afirmó Gil Lavedra.
Observó que, "con el transcurso de los años, porque esto se inserta en un contexto histórico, esto se ha ido afianzando y creo que ha quedado como una piedra angular de ese amanecer democrático que tuvo la Argentina en 1983".
En la misma línea, señaló: "Creo que la cantidad enorme de homenajes que ha habido este año y todos estos recuerdos, tienen que ser no sólo para evocar, sino para ver las enseñanzas que nos trae, para el presente y para el futuro. Cuando se recuerda un acontecimiento histórico, no es para aferrarse a la nostalgia, sino para poder extraer de ahí los mensajes que puedan servir para la vida actual".
Para el excamarista, "la verdad histórica se va labrando no solamente a través de sus actores, quienes vivieron, los contemporáneos, el acto directo del protagonista, etc. Pero también la memoria se va instalando a través de otros medios, de otras maneras; a través de libros, de artículos; de películas, de series. Ninguno de nosotros vivió la Segunda Guerra Mundial, tampoco ninguno de nosotros vivió el Holocausto. En cambio, toda la producción artística que ha habido sobre esto, ha ido creando una memoria, en ese sentido, universal. Ninguno de nosotros vivió tampoco los acontecimientos, los gobiernos de Perón [décadas del '40 y '50 del Siglo XX], pero hay una determinada narrativa histórica -alguna no ausente de polémica- sobre ese desempeño. Tampoco hemos vivido los gobiernos de Yrigoyen. Van quedando instalados en la historia de acuerdo con determinada narrativa. En ese sentido, me parece que el Juicio va a quedar indisolublemente ligado a ese nacimiento democrático, a esos primeros años de democracia [1983]".
Al hacer foco en la película "Argentina, 1985" (dirigida por Santiago Mitre, 2022) y ante una consulta de este diario, Gil Lavedra analizó que "para poder transmitir, las nuevas generaciones tienen que tener determinada vivencia. En ese sentido, yo agradezco a la película '1985' que, más allá de su veracidad histórica, permitió que el tema volviera a la agenda. Y, sobre todo, que millones de chicos la hayan podido ver. Y seguramente también va a haber, en el futuro, distintas visiones artísticas sobre ese episodio".
En cuanto a la película, sostuvo que "quedé conforme en el aspecto que señalé, absolutamente. Estoy agradecido que lo hayan hecho. Después, obviamente, es una película, comercial y de ficción. Como película comercial, tiene que tomar a quién va a resaltar en un juicio: o a los defensores o al fiscal, que son los que pueden hacer la trama histórica. Aquí se eligió al fiscal [Julio Strassera]; y, por cierto, participo también de las críticas en el hilado fino de la película. Pero es claro que tenían que hacerlo bajo ese punto de vista. Desde ya, claro, me parece una tropelía lo que le hicieron a [Antonio] Tróccoli, eso es una barbaridad; y el tema de las placas del final. Ese es un error técnico grave, porque eso no es ficción. Es decir, ahí hay sesgo o mala práctica", en referencia a la omisión de los indultos.
Como aporte a la memoria colectiva, Ricardo Gil Lavedra publicó el libro "La hermandad de los astronautas" (Sudamericana, 2022), en el que refiere distintas vivencias de los integrantes del tribunal que enjuició a las juntas militares en 1985. Allí, entre otros aspectos, subraya especialmente la decisión del expresidente Raúl Alfonsín de llevar adelante el proceso judicial, el acompañamiento parlamentario, el trabajo de la CONADEP y su informe final, "Nunca Más".
En su libro, Gil Lavedra afirma: "Sabíamos que dependíamos de nosotros mismos, que nada ni nadie nos iba a ayudar. Éramos seis tipos muy distintos. Sin embargo, aun en esa diversidad teníamos las mismas convicciones sobre la justicia, sobre la necesidad de restaurar el estado de derecho, sobre la necesidad de asegurar la vigencia plena de la ley. Lo que siguió, el juicio, la sentencia, la amistad entrañable que se consolidó entre nosotros, fue la consecuencia de lo que pudimos hacer con lo que traíamos de nuestras propias historias, más la relación que construimos en aquellos días y para siempre".

El Tribunal que, en 1985, juzgó a las Juntas Militares. En la foto, Ricardo Gil Lavedra es el segundo, de izquierda a derecha.
Democracia en recesión
Al ser consultado sobre la actual situación política argentina, Gil Lavedra observó que, "como es sabido, la democracia está sufriendo una suerte de recesión, no solamente en Argentina, sino en el mundo".
"Uno consideraba, y sobre todo los que vivimos el renacer democrático [en 1983] que la democracia era invencible en todos lados. En realidad, esto pocas veces fue así. Las democracias liberales siempre han sido minorías frente a distintos tipos de autocracia. Esa época de oro que fueron la segunda y la tercera ola democrática -la tercera, sobre todo, que llegó a América latina y que luego se expandió, con la caída del Muro [de Berlín] a Europa del Este-, hacia finales del Siglo XX la democracia liberal parecía el régimen vigente. Y, en ese momento, las democracias liberales eran más que los regímenes autoritarios de todo el mundo. Pero ahora, después de veinticinco años de esto, por primera vez hay más autocracias, en todas sus formas".
En cuanto a las autocracias, Gil Lavedra indicó que "hay una gama de distintas modalidades, pero actualmente hay más regímenes autocráticos que democracias liberales en el mundo. Y, por cierto, esta desafección a la democracia, esta recesión obedece a múltiples causas. Hay numerosísimos trabajos y ensayos que dicen a qué obedece esta nueva oleada de autocracia. Pero probablemente sea el incumplimiento de algunas promesas básicas de la democracia. Porque la democracia se basa, por supuesto, en la soberanía del pueblo, que uno pueda elegir libremente a sus representantes, pero ¿para qué? Para vivir mejor, para elevar su calidad de vida, para poder tener trabajo, poder tener salud, educación para sus chicos".
"Esas son las cuestiones básicas del desenvolvimiento del ser humano -añadió Gil Lavedra-. Y, por cierto, me parece que el no haber podido cumplir muchas de esas promesas hace que se cree una desilusión, un desencanto y a veces, también, la rabia hacia el sistema democrático. En consecuencia, como ha pasado en la historia del universo, se busca otra salida. Entonces aparecen estos líderes providenciales y estas apariciones que están en todo el mundo, con un discurso fácil, sencillo, que prometen lo que la democracia no les ha dado".
Desde su óptica, "son tiempos de la historia; quien cree firmemente en los valores que encarna la democracia, en la igualdad, en la posibilidad de la equiparación de las oportunidades, porque nosotros no nacemos libres e iguales: Nacemos muchas veces en contextos de extremada desigualdad y ¿quién tiene que tratar de equiparar esas oportunidades? El Estado. Yo no creo en todas estas ideas individualistas, sino que creo que el Estado es el que tiene que tratar de igualar esas oportunidades, para que todos puedan desarrollarse y tener una vida autónoma y libre".
La libertad de elegir
"Me parece que lo más importante -y esto, ligado a 1983-, es el corazón de la democracia, que es la democracia política, la libertad para elegir -subrayó Gil Lavedra-. En definitiva, como decía Guillermo 0'Donnell, siempre hay esperanza si se entiende que todos los gobernantes lo son por un tiempo. Después es el propio pueblo el que decide si se continúa o si se cambia. Esto me parece lo más importante".
En cuanto al triunfo libertario en las elecciones de octubre pasado a nivel nacional, Gil Lavedra analizó que "muchos gobiernos han tenido un espaldarazo en la gestión, a medio término, y luego no han podido renovar. Cada uno tendrá su propia interpretación, pero me parece que estas elecciones, enormemente polarizadas, se apoyó al gobierno y no había tampoco ninguna otra alternativa legítima a quien apoyar. Y además, si se lo mira de otra manera, el gobierno ha recibido un espaldarazo para poder continuar con las cosas que venía prometiendo. ¿Qué hubiera pasado de lo contrario? Si el gobierno hubiera perdido estrepitosamente las elecciones, ¿en qué situación estaríamos como país? ¿En qué situación de gobernabilidad?", observó.
Con respecto a los cambios en el área de Defensa, mencionó que "no veo que sea un gobierno que tenga una política muy clara en la materia. Me animaría a decir que es una cuestión errática, como en tantos órdenes que uno no sabe qué quiere el gobierno. En Defensa está el aspecto legal, además. Aquí en Azul ayer se daba un argumento interesante: cómo puede un militar, en actividad, ser el superior de las otras fuerzas; un teniente general como superior jerárquico de los almirantes, de los brigadieres, etc", en referencia a la designación de Carlos Presti en el Ministerio de Defensa.
En cuanto a su percepción del escenario parlamentario nacional, Gil Lavedra señaló que "en el Congreso hay una degradación muy fuerte. Cuando escucho o veo algunos pasajes del debate parlamentario, pienso: pensar que, tradicionalmente, los jueces para querer recurrir a la voluntad del legislador, buscaba el debate parlamentario, para ver cuáles eran los argumentos que se tenían frente a una norma... Si ahora los jueces fueran a buscar el debate parlamentario, saldrían escandalizados", sentenció.
Del mismo modo, recordó que "Argentina ha tenido parlamentarios extraordinarios. Era un gusto escuchar o leer las exposiciones. Eran debates ilustrados. Incluso cuando fui diputado, la exposición en el recinto, ya sea de los miembros informantes o los debates que hacían los jefes de bloque en los cierres, bueno, había que estudiar. Trabajar y prepararlos mucho, porque era algo muy importante. Pero ahora da la sensación de que cualquier cosa vale".
1985: el legado
En referencia al legado que dejó en nuestro país el "Juicio a las Juntas", Gil Lavedra señaló: "Me parece que son varios. Uno es el valor de la Justicia que tiene dentro de la sociedad democrática. La enorme importancia que tienen las decisiones judiciales dentro del sistema democrático, porque la Justicia es como el guardián calificado de una sociedad democrática. Es, en última instancia, el que defiende los derechos de los ciudadanos y que también establece los límites al poder. En definitiva, la Justicia asegura un elemento básico, que es la integridad del sistema a través de la custodia del Estado de Derecho. Porque, en realidad, es el Estado de Derecho el que le da estabilidad y previsibilidad a un sistema jurídico en una sociedad. En este caso, el juicio de 1985 fue importantísimo para establecer el principio de no impunidad, el principio del imperio de la ley. Y este es un desafío que sigue pendiente para la Justicia de hoy".
Sostuvo que "las causas avanzan cuando termina el mandato; son cosas que no pueden ser. Todos estos escándalos de corrupción, etc., la Justicia tiene que tratarlos y tiene que resolverlos de un modo rápido", en referencia al caso $Libra y otros hechos denunciados en los últimos tiempos.
"Pero al Gobierno, la Justicia no le interesa nada", afirmó Gil Lavedra. "Hay una situación que es, sinceramente, escandalosa, y es la cantidad de vacantes sin cubrir en la Justicia Federal y Nacional. Los magistrados se van jubilando y para fin de año vamos a estar cerca del 40%. El gobierno no ha mandado ni un pliego. En consecuencia, está claro que no les importa nada la Justicia, porque están poniendo a la administración entera en crisis. No puede funcionar un sistema con un 40% de vacantes. No hay antecedente de esto, es una locura. Soy el presidente del Colegio Público de Capital y junto con el otro colegio, el Colegio de Abogados de la Ciudad (CABA) hemos presentado un recurso administrativo, pidiéndole al Presidente [Javier Milei] porque es una omisión inconstitucional y, obviamente, si no tenemos respuesta, lo vamos a demandar judicialmente. Esto no puede ser. Estamos frente a una parálisis del sistema de Justicia", finalizó Gil Lavedra.
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