CUANDO LA SOLIDARIDAD SE LLEVA EN LA SANGRE

CUANDO LA SOLIDARIDAD SE LLEVA EN LA SANGRE

Joven azuleña le donó médula ósea a su papá

Martina es, después de su tío Maxi, la segunda persona en asumir ese compromiso. El paciente fue diagnosticado en noviembre de 2018 de leucemia mieloide aguda. El altruista gesto marca el camino por el que debería transitar una sociedad cada vez más individualista.

12 de julio de 2020

Por Augusto Meyer.

Especial para EL TIEMPO

Ansiosa por inscribirse en un registro de donantes voluntarios de médula ósea y de órganos. Tales son el espíritu y el objetivo, respectivamente, con los que nos encontramos -vía telefónica- con Martina Mandagarán. Esta joven azuleña de 22 años viene de donar células madre para ser implantadas en su padre, Sebastián Mandagarán, a quien le diagnosticaron leucemia mieloide aguda en noviembre de 2018. No han sido años sencillos para "Seba"; tampoco para sus familiares, actual pareja, y amigos. Pero, como Martina lo dice, son un grupo humano que sabe lo que es ponerle el pecho a las adversidades.

Diagnósticos erráticos

Corría el mes de noviembre de 2018 cuando a Sebastián le aparecieron ampollas en la boca, de origen desconocido. Profesionales de distintas especialidades atendieron a Mandagarán sin poder dar "en la tecla" con un diagnóstico. Llegaron a recetarle pastillas que no hicieron más que agravar el cuadro, a punto de pasar las ampollas a convertirse en llagas de gran tamaño.

El mismo día que River Plate, el club con el que simpatiza Sebastián obtuvo la Copa Libertadores de América en Madrid, la vida de este azuleño tomó por un camino inesperado, plagado de incertidumbre y angustia.

"Fue a festejar a la plaza y de ahí directo al sanatorio porque no daba más. Le dijeron que era stress y que tenía que hacer la consulta con el infectólogo", expresó Martina. Tras un fallido turno en esta ciudad con una dermatóloga, Sebastián resolvió junto con su médico de cabecera el traslado a un centro de salud porteño donde se atienden afiliados a La Bancaria.

Llegó en ambulancia, de madrugada, y de inmediato lo sometieron a una serie de exhaustivos análisis. Martina, inseparable, viajó a su lado.

Cuando los exámenes finalizaron, alrededor de las 9 del mismo día, nada hacía prever lo que vendría para el futuro del azuleño.

"El hematólogo había visto algo en la sangre y quería profundizar el estudio, pero nos adelantaron la posibilidad de que se trate de leucemia. Se nos cayó el mundo...Igualmente yo siempre positiva, tenía la esperanza de que fuera otra cosa", sostuvo.

El diagnóstico quedó confirmado con el paso de las horas.

"El 14, como a las 2 de la tarde, bajé a la farmacia que está en la misma clínica a buscar manteca de cacao para él. Cuando volví, estaba llorando. Le pregunté qué le pasaba pero no respondía. Le dije que no se preocupe, que esperara (su mamá tuvo leucemia). Me dijo que le diagnosticaron leucemia mieloide aguda y nos largamos a llorar los dos. Nos abrazamos muy fuerte", acotó.

La emotividad pegó fuerte en la joven. "Una amiga de mi hermana llegó, me abracé con ella y lloré un montón. Subí a la habitación y me propuse no llorar más porque yo tenía que darle energía positiva a él. Más allá de lo que puedan hacer los médicos y Dios, es importante que él se mantenga con energía positiva", precisó.

Un proceso difícil de atravesar

El 19 de diciembre empezaron con aplicaciones de quimioterapia más fuertes sobre Sebastián Mandagarán.

"La leucemia estaba bastante avanzada. Fue algo muy triste y chocante, distinto de cuando uno lo mira por televisión o el cine. A la vez uno piensa que el que tiene obra social puede salir adelante. Yo me ponía muy mal porque pensaba en la gente que no tiene la misma posibilidad", reflexionó.

Sebastián Mandagarán junto a sus tres hijos: Macarena, Martina y Mateo.

Un primer intento

Maxi, hermano de Sebastián, participó de una primera donación de médula ósea para el azuleño. Luego de esa intervención fueron ocho meses en los que se creyó superada la enfermedad. Eso decían los estudios médicos.

"El 30 de septiembre de 2019 nos enteramos que no había más leucemia, que el trasplante había funcionado bien. Ocho meses después empezó con fiebre y, cuando le tocó hacerse unos estudios, una punción confirmó el resurgimiento de la leucemia", dijo Martina. "Estuvo muy mal, con episodio del tipo hepatitis, desnutrido", agregó.

Otra oportunidad

Con un cuadro de salud delicado para Sebastián surgió la posibilidad de un segundo trasplante. El donante tendría que ser uno de los tres hijos del paciente. Los estudios previos arrojaron como resultado que los tres descendientes tenían 50 por ciento de compatibilidad.

"Me tocó a mí ser la donante. Me puse muy contenta; significaba mucho para mí. La gente confunde la médula ósea con la médula espinal y no tiene nada que ver una cosa con la otra. Está bueno que se sepa de qué se trata y que la gente empiece a ser donante voluntario", señaló Martina.

Los casos de "Pepi" (Pedro Loustau) y Benicio golpearon con dureza en el entorno familiar del paciente.

"Con 'Beni' viajaban juntos y se volvieron amigos", contó Martina, quien reconoció el esfuerzo hecho los papás de "Pepi" en la campaña para el fomento de la donación de células madre.

"Formamos un gran equipo"

Laura Sabella es mamá de Macarena -de 25 años-; Martina, de 22, y Mateo, de 16. Laura lleva seis años separada de Sebastián Mandagarán, papá de los tres jóvenes y en pareja actualmente con Luciana.

"Martina le decía a sus hermanos que ella iba a ser mucho más compatible. Siempre estuvo muy decidida, contenta; nunca presentó miedos. Su personalidad es así", expresó Sabella.

Docente del nivel primario de la Escuela Normal, Laura ratificó las condiciones humanas de quien -como quedó dicho- se convirtió en protagonista crucial de la donación de células madre que se concretó días atrás.

"Ella está para sus amigos, para su familia. Nos protege a todos. ¿Qué gesto más lindo puede ser que el devolverle a su papá algo de lo que su papá les dio, que es la vida...?".

En igual sentido Martina indicó: "Hacemos un gran equipo con mis hermanos, papá y su novia Luciana y mamá, amigos y gente de Azul y de otros lugares, tío Maxi y familia".

Mencionó el cambio de parecer que tuvo, a partir de esta vivencia, sobre la donación de células, sangre y/o tejidos. "Papá era donante de médula y yo no veía la importancia hasta que me tocó de cerca. Antes, yo no pensaba en la donación de órganos; ahora no veo la hora de llegar a Azul para inscribirme (en el registro de donantes voluntarios) y donar", manifestó.

Un esperado reencuentro

La pandemia mundial generó desencuentros físicos al por mayor. Cuando se le preguntó a Sabella cómo imagina el reencuentro con su hija "donante", respondió: "Lo primero que haríamos es darnos un abrazo enorme como hacemos siempre, pero en este caso más grande todavía; lo necesito". "Esta pandemia seguramente maximiza lo que uno siente. Es un acto tan importante el que hizo, de amor, y se merece el abrazo más grande", amplió.

La docente expresó su agradecimiento a los papás y mamás de sus alumnos por las expresiones de afecto recibidas, e instó a informarse sobre la importancia de donar órganos, médula y tejidos.

"Hay que tomar conciencia e informarse de qué se trata el trasplante. Con la donación de células madre, podemos salvar vidas; no sólo de papá o de mamá o un hermano sino a una persona que ni siquiera conocemos", acotó.

¿Qué es la leucemia mieloide aguda?

Las leucemias son cánceres que se originan en las células que normalmente madurarían hacia los diferentes tipos de células sanguíneas. Hay varios tipos: aguda (rápido crecimiento) o crónica (crecimiento más lento). La leucemia mieloide aguda se inicia en la médula ósea, es decir la parte blanda del interior de ciertos huesos.

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