LA MAMÁ DE LA MENOR APUÑALADA HACE UN AÑO

LA MAMÁ DE LA MENOR APUÑALADA HACE UN AÑO

"Quiero creer que el resultado va a ser favorable para mi hija"

En la previa a que hoy se conozca si es declarado merecedor de reproche penal el adolescente de 17 años que está siendo juzgado por lo que es considerado un intento de femicidio, la madre de la víctima que tuvo aquel hecho ocurrido en la vía pública habló con EL TIEMPO. "En lo único que sigo creyendo y confiando, aunque no soy de ir a la iglesia, es en que si 'el Barba' me dio a mi hija para que pudiera salvarse de doce puñaladas de mierda ahora no va a dejar libre a este tipo para que la remate", afirmó la mujer.

25 de noviembre de 2021

Entrevista y nota:

Fabián Sotes

De la Redacción de EL TIEMPO

-¿Cómo está viviendo las alternativas del juicio?

-De la forma mejor posible que se puede, confiando plenamente en nuestro abogado, con los nervios que creo se viven en estas situaciones. Costó por las suspensiones previas que este juicio tuvo, pero poniéndole ganas a toda esta etapa también.

-¿Qué expectativas tiene con relación a lo que los jueces den a conocer hoy del caso?

-Desde el día en que pasó lo de mi hija sigo confiando plenamente. Va más allá de creer en algo o en alguien. Pero creo que tiene que salir bien y a favor de ella todo esto. El miedo está. Mentiría si dijera que no tengo dudas de qué va a pasar. Pero tengo más esperanzas en que pase algo bueno. Y espero que así sea. Igual, la incertidumbre es terrible. Pero quiero, queremos creer, que las cosas las hicimos bien y que el resultado va a ser favorable para mi hija.

-¿Cómo fue para usted declarar como testigo en el debate?

-Me tocó también pasar por eso. Como pedí presenciar el juicio, fui la primera que declaró para después poder presenciarlo todo.

-¿Que contó sobre aquello que sucedió con su hija el 17 de noviembre del año pasado, cuando el menor que está siendo juzgado la atacó a puñaladas en la calle?

-Me acuerdo que ese día me llamó por teléfono mi hijo mayor. Yo estaba en gimnasia, era a la tarde. Él me dijo que mi hija había llegado a casa, después de que fue a hacer mandados. Había ido a comprar unos panchos con su amiga a la vuelta de donde vivíamos. Cuando mi hijo me llamó me contó que (el acusado) le había pegado a mi nena, y me pedía si podía ir rápido porque ella estaba lastimada y le salía sangre. Primero pensé cualquier cosa. Hablando mal y pronto, que la había cagado a trompadas. Calculo que desde frente a la plaza de "La Tosquera", en el gimnasio donde estaba, llegué en moto hasta mi casa en menos de cinco minutos. Cuando entré me encontré con la escena: el piso estaba todo cubierto de sangre, mi hijo lloraba y la amiga de mi nena hacía rollos con papel higiénico. Ella estaba sentada en el inodoro, en posición como jorobada. Y la amiga le tapaba las heridas en la espalda con rollos de papel higiénico. Le pregunté qué había pasado y su amiga me dijo que pensó que "el enfermo de su primo" le estaba pegando, pero que cuando vio que le salía sangre a mi hija ella se tiró encima de él para tratar de sacarlo. De una de las marcas que mi hija tenía en la espalda, cuando le saqué el papel, al verla cómo estaba le dije que este chico no le había pegado y que la había cortado. Ella lloraba pidiendo perdón; y yo le pedía que se tranquilizara, porque si seguía llorando se ahogaba, le costaba respirar y le salía más sangre. La tranquilicé y le pedí que se quedara quieta. En la moto, me fui a la vuelta de mi casa, que vive mi prima. Ella me ayudó después a subir a la camioneta a la nena para llevarla al Hospital de Niños. Principalmente fue eso: llegar, ver, pedirle a mi hijo que no llorara más y que me alcanzara un toallón para poder taparle las heridas a mi nena. Te juro que pensé que ese día la cosían y me la devolvían. En ese momento sólo le vi algunas heridas en la espalda; un puntazo en la oreja derecha, que le salía sangre desde adentro; y un rayón, como un raspón, en el cuello. Todo el mundo hablaba sólo de cuatro puñaladas. Y fueron doce las que les dio este chico, no cuatro.

-¿Qué le dijeron aquel día los médicos en el Hospital de Niños?

-Tardaron en bajar. Ella primero como que se desvaneció un poquito y me dijo que no podía más, que le dolía todo. Ahí se desmayó. Me acuerdo que se desplomó y que yo la atajé como pude. Entonces empecé a gritar y bajaron los médicos. Primero me ayudaron a incorporarla para que reaccionara y ella abrió los ojos. Después, la sentaron en una silla para pasarla al consultorio. Ahí pude ver con más atención la mayoría de las heridas que tenía. Es más, algunas las vi después. Eran dos médicos quienes la atendieron. Le preguntaron qué había pasado y ella les dijo que un chico la había agarrado en la calle. Me preguntaron si yo sabía sobre lo que había pasado y les respondí que sí. Y me acuerdo, como si fuera hoy, que también le preguntaron a mi nena por qué le pasó esto; y que ella les contestó lo que ha dicho siempre: "Porque dije que no".

-Ese mismo día en que su hija, que en ese entonces tenía 13 años, fue atacada su agresor quedó aprehendido, luego de que el padre lo llevara a la comisaría ¿Mientras tanto que pasaba en el hospital con ella y con usted?

-Cuando mi nena ya se desmayó por segunda vez dentro del consultorio los médicos me dijeron que la iban a llevar a la Sala de Emergencias. En un primer momento, cada vez que corrían su ropa revisándola encontraban algo nuevo en su cuerpo. Después salió uno de los médicos para pedirme que fuera a la Comisaría de la Mujer a denunciar lo que pasó y me dijo que ellos ya habían avisado. Era plena pandemia, al hospital no podía entrar nadie. Sí entró conmigo una amiga mía, que trabaja en el Hospital de Niños y se quedó con mi nena mientras que a mí me llevaron a la comisaría a hacer la denuncia. En el momento que estaba declarando, esto mismo lo dije en el juicio, me llamaron por teléfono para decirme que mi hija entraba a quirófano, ya que eran más complicadas de lo que en un principio los médicos pensaban esas heridas que tenía. Entonces, volví al hospital a firmar el consentimiento para que la operaran. Los médicos habían visto que uno de los pulmones estaba perforado y que había que ponerle tubos de avenamiento pleural. Después, también sufrió un hemoneumotórax. Esa noche salió como a las once del quirófano y me dejaron entrar a verla. Yo trabajo en el Hospital Pintos y conozco a un montón de gente que trabaja en el Niños. Gracias a eso me dejaron estar más tiempo con ella. Era la única nena grande que había en la Terapia Intensiva. Pasó ocho días ahí, complicada. Fueron días buenos y otros no tanto. Después, cuando una médica lo dijo en el juicio, me enteré que también tuvieron que colocarle un tercer tubo porque se le estaba colapsando su pulmón izquierdo. Una noche que me vine a mi casa a ver a mi hijo, porque me la pasaba en el Hospital de Niños, me llamaron porque había hecho convulsiones. Además, tuvo una insuficiencia renal aguda, pero pudo revertir el cuadro y le empezaron a funcionar mejor los riñones.

"No le creí"

-Como madre que es, ¿qué sensaciones le provocó ver en el debate al agresor de su hija y qué piensa de lo que fueron sus últimas palabras en el juicio?

-Ese era todo un tema porque mis hijos tenían que ir a declarar, pero me dijeron que iban a cuidarlos para que no se vieran con nadie. Ese primer día que lo vi había un operativo. Pero cuando llegó con custodia te juro que al verlo sentí lo mismo que cuando pasó lo de mi nena. Me había acompañado una amiga, pero ella no podía entrar al juicio. Y cuando pasó por delante de nosotras, que lo llevaban a una sala que está al lado de donde se hizo el juicio, ella se largó a llorar. Yo la abracé y ella me miró raro. Después me preguntó cómo hacía. Y le respondí lo que digo ahora: que si hacía alguna locura, aparte de que no me iban a dejar, le cagaba la vida a mis hijos. Y si durante un año venía soportando todo esto, no iba a arruinar este momento. Verlo en el juicio fue ver a una persona totalmente apática. Lo miré los dos días que duró el debate. Y una sola vez nos cruzamos con la mirada, que él la bajó. Lo veía haciendo sonrisas burlonas mientras la gente declaraba, actuando como con sarcasmo y cinismo. Volví a pasar por lo mismo a cuando dije que algo de él no me gustaba una vez que lo conocí. Para mí es como que no tiene sentimientos, que no maneja la culpa por lo que pasó. Después vi a mis hijos declarar, que por pedido de nosotros a este chico lo sacaron cuando declaró mi nena. Y se volvió a sentar en la sala cuando declaró mi hijo. Parecía que estaba en la nada misma, con sus sonrisas burlonas. Me tocó escuchar cosas que sé que son mentiras. Al segundo día, cuando hizo uso de su derecho a la última palabra, en ese momento sentí que hablaba alguien que decía algo totalmente armado. Que era sólo de la boca para afuera lo que decía, y mirando para abajo. No creí una sola palabra de lo que dijo. Sé que no deja de ser un menor de edad el que hizo esto. Pero cuando lo escuchás hablar así y que no lo siente, es como la nada misma. Escuchar el nombre de mi hija en su boca fue como que se me desgarraba el pecho. Dijo que le va a dar tranquilidad o satisfacción cuando nosotros, la familia de mi nena, lo perdonemos. Ahí me di cuenta de que estoy lejos de eso. Y no sé en qué momento de mi vida podré decir "ya pasó". No le creí una palabra y siento que lo que dijo no lo dijo porque lo sintió. En lo único que sigo creyendo y confiando, aunque no soy de ir a la iglesia, es en que si "el Barba" me dio a mi hija para que pudiera salvarse de doce puñaladas de mierda ahora no va a dejar libre a este tipo para que la remate. Es en lo que quiero creer, en que no la va a salvar para darle la posibilidad a este loco de salir para matarla. Ahí sí que no sé qué haría yo...

FOTO: NACHO CORREA

-¿Cómo se preparó su hija, que ahora tiene 14 años, para este juicio?

-Nada fue preparado. Ella sabía que la fecha del juicio se iba acercando. E íbamos juntas, las primeras veces que fuimos, a ver a Roberto Dávila, nuestro abogado. También fui sola a verlo. He visto cosas que están hoy en la causa que no las podía creer. Las pruebas, te juro, son escalofriantes. Estas cosas las hemos hablado desde siempre con mi hija. No muy puntuales, pero ella sabe que es lo que le tocó. Desde que empezó a hablar no hay una sola noche en su vida, hasta el día de hoy, que no te diga "Hasta mañana, que sueñes con los angelitos, te amo". Y si está durmiendo en la casa de los abuelos, también lo hace y me manda ese mensaje. Tenemos un vínculo muy lindo con ella. Lo único que hablé con nuestro abogado fue pedirle que ella hablara con él, los dos solos, para que lo conociera y pudiera charlar con él como ella es y sin que se sienta condicionada. Tuvieron una charla y después el abogado me dijo que ella estaba totalmente preparada para el juicio, donde no dijo nada que en realidad no haya pasado. Preparación no hubo, pero sí estaban los nervios por los que uno pasa hasta que se hace el juicio. Esa parte ya pasó y fue como aliviadora. Ahora estamos con esta otra, que veremos cómo sale.

-¿A partir de que este hecho sucedió, tuvo contacto con los padres del menor acusado?

-La última vez que recibí, me parece, un mensaje de ellos creo que fue el mismo 17 de noviembre del año pasado. O después, cuando a mi hija la pasaron de Terapia Intensiva a la Sala General en el Hospital de Niños. Fueron uno o dos mensajes, pero nunca los escuché. En un primer momento me puse en el lugar de ellos también, que los conozco porque trabajamos juntos en el Hospital Pintos. Y como mamá pensaba y decía: "pobre familia". Sé que cada uno defiende a la suya como sea. Pero cuando empecé a ver y a escuchar cosas que no eran ciertas ahí dije que no me servía de nada. Con la madre del chico nos hemos cruzado en los pasillos del hospital, es imposible no vernos. Estuve más de un año con licencia, por lo que no trabajé y recién volví a verlos este año. Nada, no me generan nada. Ni ellos a mí, ni pienso que yo tampoco a ellos. Los he visto, pero no tengo ningún tipo de trato ni me interesa tenerlo.

-¿En el juicio los escuchó declarar?

-Sí. Y lo que digo es que cada día estoy más convencida de que el fruto no cae lejos del árbol. Ya sea para lo bueno como para lo malo. Lo único que yo quiero es que mis hijos tengan el ejemplo que me gustaría a mí. Que sean como es uno, hasta con mejores cosas. Ellos saben que van a tener el apoyo de su mamá para lo que sea, pero siempre y cuando esas cosas sean normales.

-Conociendo el vínculo que había entre el adolescente acusado y su hija y como madre que es, ¿tuvo el presentimiento en algún momento de que esto iba a suceder y que iba a ser tan grave y dramático para ella?

-Esto fue como la crónica de una muerte anunciada. Primero permití que todos se juntaran. Venían a mi casa y estaba yo. Cuando mi hijo varón se sumó a este grupo, iban todos juntos a la pileta, se juntaban a comer. Pero después empecé a ver cosas raras. La prima de este chico es la que estaba con mi nena aquel día. Para mí, primero la entregó y después la salvó. Es uno o dos años más grande que mi hija. Una noche escuché, desde mi pieza, una charla en la terraza entre las dos. Después de esa charla, a mi hija le dije lo que pensaba, que ella sólo tenía trece años y que esta otra nena, que es más grande, tenía otras intenciones. Ahí le dije a mi hija lo que no me gustaba. Con el paso del tiempo, esto fue así y tuve la razón. Esto fue antes de las fiestas de diciembre de 2019. Me acuerdo que esta chica le decía a mi hija que si no le gustaban los varones era porque le gustaban las mujeres. Mi nena le respondió que no le gustaba nadie, a lo que ella le decía que no era normal. Entonces mi hija, para que no pensaran que era lesbiana, por esa situación le dijo que sí a este chico.

-¿Así fue cómo ambos empezaron a relacionarse sentimentalmente?

-Esto fue en el verano de 2020, antes de que arrancara la pandemia. Pero ahí mi hija ya no hacía pileta e iba a todos lados conmigo, lo que me parecía raro porque no se quería juntar con los amigos. Si su hermano no iba a la terraza, ella tampoco iba. Después de un tiempo ella me dijo que le había dicho que sí a este chico. Y me contaba que él le escribía y la hostigaba. Entonces una vez, estando las dos acostadas en mi cama, le dije que me diera el teléfono, que lo cortaba yo. Me hice pasar por mi hija y le escribí, diciéndole que como mi mamá se había enterado sólo podíamos seguir siendo amigos porque yo era chica y mi mamá no quería que tuviera novio.

-¿Y cómo continuó la situación?

-Mi hija empezó a recibir otros mensajes, de los cuales yo no sabía y me enteré recién después de que pasó todo. Él le mandaba fotos cortado porque ella no le contestaba el teléfono; le decía "qué lindo sería matarse juntos" o que no quería vivir y que si ella no le escribía se iba a matar y que iba a ser por su culpa. Era una cosa oscura, de obligarla a hacer cosas por teléfono; y que si no las hacía le decía que iba a publicarlas en las redes y que me las iba a mandar a mí. El empezó a armar todo eso que después pasó en agosto del año pasado. Pero esa vez que yo hablé con mi hija después de aquella charla que escuché que tuvo con su amiga, que es prima de este chico, le dije que le iba a dar una cuota de confianza. Y fue lo mismo que le dije a mi papá cuando me preguntó qué había hecho como madre después de que esto pasó. A él le respondí que no le podía prohibir nada a una nena que fue abanderada en la Primaria; que tiene altísimas notas en la Secundaria y nunca se llevó una materia; que juega al hockey; que es súper responsable; que tiene notas altísimas en el Instituto de Inglés al que va, que me acuerdo que salió de estar internada y a los cuatro o cinco días dio un examen internacional. A mi papá me acuerdo que le respondí que no le iba a prohibir algo a una nena que lo que tiene que hacer lo hace. Si bien como mamá había cosas que no me gustaban, di una cuota de confianza y pasó esto. No fue culpa de ella ni mía ni de nadie esto que pasó. Sólo se cruzó en su vida, a los trece años, con un loco de mierda y pasó esto.

EL DATO

En el Palacio de Justicia de Azul hoy se conocerá si los jueces que están interviniendo en el debate declaran al menor responsable a título penal de ese hecho por el que está preso en la ciudad de Dolores. La fiscal Mariela Viceconte y Roberto Dávila, el abogado que como Particular Damnificado interviene en este juicio oral, solicitaron que se lo declare autor de un intento de femicidio. Germán Vena, el defensor Particular del adolescente imputado, que sea merecedor de reproche por el delito de "lesiones leves". Tras conocerse este veredicto, en caso de que al menor se lo declare autor penalmente responsable se dispondrá la cesura del juicio. Y el proceso se retomará después de que en octubre del año próximo cumpla la mayoría de edad. A partir de ese entonces, se fijará una nueva fecha para saber la pena que le imponen.

El largo camino hacia la recuperación y una foto, del mismo día en que Maradona murió

Hoy, mismo día en que la patria futbolera conmemora el primer año del fallecimiento de su mayor ídolo, Diego Armando Maradona, en ese lento camino de recuperación de la menor apuñalada se cumple también un aniversario muy especial para su familia.

Su mamá lo recordó así: "Cuando ella ya estaba fuera de peligro pudo pararse y fue una gran cosa para los médicos". Y según dijo, eso sucedió el 25 de noviembre del año pasado. "Yo estaba en la casa de mis padres aquel día, que antes había pasado también por el Hospital de Niños para que me explicaran bien cómo bañar a mi hija por las heridas que tenía".

Así como pasó en varios rincones del mundo, ese día el abuelo de la nena encendió en su casa el televisor y supo de la muerte de Maradona. "Me acuerdo que estaba el hermano de él, que es el padrino de mi hija, y que mi papá dijo: 'Se murió el Diez'".

En ese entonces, continuó relatando la madre de la menor agredida, "me llegó por teléfono una foto".

"Cuando abro el mensaje para verla, era una foto de mi nena, que estando en el hospital, con los tubos que tenía, se había parado sola para ir al baño. Fue ese mismo día en que murió Maradona. En la casa de mi papá hubo como una fiesta al ver aquella foto y fue llorar de alegría entre todos porque ella se había levantado y pudo ir sola al baño estando conectada a esos dos tubos que tenía. Eso pasó mientras todo el mundo estaba con la muerte de Diego Maradona", recordó la madre de la madre de la víctima de este hecho.

Según contó también, pero al referirse a lo que viene siendo la evolución de su hija, "hasta septiembre pasado ella estuvo haciendo kinesiología. Y tiene que volver ahora en diciembre, porque su dedo meñique tiene como vida propia y no responde a los movimientos de los demás. Además, tiene una hemiparesia (disfunción motora) del lado derecho, en la espalda, en la parte de arriba, que perdió sensibilidad. Y hay que controlar que las cicatrices de las heridas no se peguen a los músculos".

En ese camino que todavía la menor transita para su recuperación definitiva tras aquel ataque que sufriera hace un año, su mamá contó que el verano pasado "no podía sumergirse ni nadar" y que tampoco pudo hacer deportes, "porque una de las puñaladas le fracturó la vértebra".

"Pero hoy, por suerte, mi 'Negra' -así la llamó su madre ayer en gran parte de la entrevista con EL TIEMPO- dentro de todo volvió a su vida normal, de jugar al hockey o de disfrutar de una pileta. Las cosas se fueron acomodando; aunque todavía tenemos un camino largo de kinesiología; y de ver qué va pasando con todo esto".

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