11 de febrero de 2026
La inauguración de la nueva sucursal de Casa Silvia en Azul no fue solamente un acto comercial. Fue también la síntesis visible de una historia de esfuerzo que comenzó en el campo y se consolidó, con el paso de los años, en una de las redes comerciales más importantes del interior bonaerense. EL TIEMPO dialogó con Omar Schamberger, fundador y titular de la firma, quien compartió su recorrido de vida, los inicios del emprendimiento familiar y la mirada puesta en el futuro.
El domingo pasado, cientos de vecinos se acercaron al flamante local de Casa Silvia ubicado en Colón 776. El edificio -concebido como un paseo de compras- fue construido en poco más de 24 meses, íntegramente desde cero, y cuenta con aproximadamente 1.400 metros cubiertos, distribuidos en dos plantas, con amplias escaleras, ascensor vidriado con vista al salón comercial y al patio interno con pérgolas, sillones de jardín y espacio de descanso donde se exhiben productos de camping, playa y jardín, reforzando una experiencia pensada para toda la familia.
La propiedad suma, además, un ingreso independiente por calle Roca destinado al área de posventa y un depósito de 200 metros cuadrados para descarga de mercadería, una logística diseñada especialmente para no interferir en la vida cotidiana del barrio.
La apertura reunió a clientes, amigos llegados desde Olavarría, familiares y empleados de distintas sucursales. Hubo sorteos especiales y un gran premio que se definirá el 7 de abril, con regalos que incluyen un Smart TV, un colchón de dos plazas y un parlante de alta potencia. Pero más allá del movimiento comercial, la jornada tuvo un clima particular: el de celebrar un camino recorrido.
Una infancia atravesada por el trabajo
Aquellos años de infancia y adolescencia en el ámbito rural no sólo moldearon su carácter, sino también una forma de entender la vida y los vínculos laborales. Omar Schamberger destaca que su padre fue una figura clave en ese aprendizaje temprano: "Mi viejo me enseñó que el trabajo dignifica, que hay que cumplir con la palabra y que nadie regala nada". Esos valores -esfuerzo, respeto y constancia- se convirtieron con el tiempo en pilares de su manera de emprender y de relacionarse con empleados y clientes.
Lejos de romantizar las dificultades, Omar reconoce que hubo momentos duros, pero también una convicción que nunca lo abandonó: seguir adelante. "Yo no tenía estudios, lo único que sabía era trabajar. Y cuando uno trabaja de verdad, algo siempre aparece", afirma. Esa mentalidad fue la base sobre la cual se fue construyendo, paso a paso, el proyecto familiar.
En diálogo con este Diario, Omar Schamberger repasó sus orígenes con sencillez. Nació y se crió en Colonia Hinojo y comenzó a trabajar desde muy chico. "Con 12 años dejé la escuela y me fui al campo con mi papá. Hacíamos caminos, vivíamos en casillas. Después empecé a los 20 años con la leña. Llegaba a cortar hasta 20 mil kilos por día, desde las seis de la mañana hasta las once de la noche", recuerda.
Aquella etapa forjó una ética de trabajo que continúa reivindicando. Con una vieja camioneta Omar repartía leña en panaderías de la región, una actividad que le permitió ganar independencia económica y, sobre todo, aprender que el esfuerzo sostenido siempre encuentra recompensa.
"Siempre digo que la gente más humilde es la más cumplidora. Nosotros le vendíamos a todos, sin pedir recibo ni garantías imposibles; y la gente respondió", afirma.
En 1983, junto con su esposa Silvia Bahl, dio el primer paso emprendedor con un pequeño kiosco en Colonia Hinojo. Ese comercio inicial creció rápidamente: primero polirrubro, luego tienda orientada al hogar.
La demanda de localidades vecinas impulsó una decisión clave. En 1991 abrieron el primer local en Olavarría, marcando el inicio de una expansión que nunca se detuvo. De aquella etapa, Omar recuerda a quien lo ayudo a posicionarse allí: "Cholo". "Me decía: tenemos que abrir en Olavarría. No teníamos nada, ni mercadería, pero abrimos igual".
La etapa inicial estuvo marcada por jornadas interminables y decisiones tomadas más con intuición que con manuales de gestión. Omar recuerda que durante muchos años fue vendedor, cadete, administrativo y encargado al mismo tiempo. "Hacíamos de todo. Abríamos el local, atendíamos, cobramos, descargábamos mercadería. No había horarios", relata. Esa experiencia integral le permitió conocer cada engranaje del negocio desde adentro, algo que hoy considera una de sus mayores fortalezas como conductor de equipos: "Hoy, antes de abrir una sucursal, tiene que estar el depósito. Así lo hacemos: primero el depósito de mercadería y después sí, el local".
Con el tiempo, la incorporación de su hermano -y luego de sus hijos- al proyecto, consolidó el perfil familiar de la empresa, una característica que distingue a Casa Silvia. "Acá nadie es un número. Tratamos de que el empleado se sienta parte, porque esto se construyó entre todos", remarca.
Los comienzos no fueron fáciles: "Cuando abrimos en Sierras Bayas tampoco teníamos casi mercadería. Mi hermano llevó un televisor y un equipo musical de él mismo. Los pusimos con un cartel de 'vendido' para que el local no estuviera vacío", cuenta entre risas.
Detrás de esas anécdotas se esconde una convicción que atravesó toda la construcción de la empresa: animarse, incluso cuando parece que alta todo.
"No me gusta quedarme quieto. Me gusta expandirme. Alguna vez dije que íbamos a frenar en 20 sucursales. Y hoy estamos cerca de 40", afirma Schamberger.
Crecer sin perder cercanía
A lo largo de más de cuatro décadas, Casa Silvia pasó de ser un comercio familiar a una empresa con presencia en más de 30 localidades bonaerenses, entre ellas Olavarría, Bahía Blanca, La Plata, Campana, Laprida, Lamadrid y Pringles, además de Azul.
Hoy la firma emplea a más de 300 personas y opera desde un centro logístico de 10 mil metros cuadrados en Olavarría, que abastece a todas las sucursales y sostiene también el canal de venta online.
Omar Schamberger lideró este crecimiento junto a su hermano, apostando a un modelo centrado en la atención personalizada y el vínculo directo con cada comunidad. "Siempre tratamos de estar del lado de la gente. Ofrecer financiación accesible, buenos precios y resolver los problemas cara a cara", explica.
Uno de los aspectos particulares de la empresa es el servicio de posventa propio, que permite realizar cambios, gestionar garantías y responder consultas directamente en cada sucursal, sin derivaciones externas.
A esto se suma una política amplia de financiación: créditos personales a sola firma, cuotas sin interés, planes bancarios y promociones especiales, pensadas para acompañar a las familias incluso en contextos económicos complejos.
Más allá del crecimiento territorial, Schamberger subraya que nunca perdió de vista el objetivo inicial: acercar soluciones concretas a la vida cotidiana de las personas. Esa mirada explica la decisión de sostener líneas de crédito propias, planes accesibles y una política de puertas abiertas ante cualquier inconveniente. "El cliente vuelve cuando siente que lo escuchan. Nosotros apostamos a eso: a generar confianza, no sólo a vender productos", afirma.
En ese camino, el empresario reconoce que el contexto económico argentino presenta desafíos permanentes, pero insiste en que la clave está en adaptarse sin resignar principios. "Hay crisis; siempre las hubo. La diferencia está en cómo las atravesás. Nosotros elegimos acompañar, seguir invirtiendo y no frenar", asegura Omar. Y añade: "Esto se construyó trabajando todos los días. Hoy están mis hijos en la empresa y eso también es parte del sueño".
Azul, una apuesta consolidada
La nueva sucursal de Azul concentra ahora en un solo espacio lo que antes estaba dividido entre electrodomésticos y muebles. Para Schamberger, se trata de una forma de retribuir la confianza de la comunidad: "Hace 13 años que estamos en Azul. Este lugar es para agradecerle a la gente y ofrecerle algo más cómodo".
El local propone una oferta integral: tecnología, electrodomésticos, muebles, colchones, decoración, ropa de cama, bicicletas, ciclomotores, artículos infantiles, muebles de jardín, productos gourmet, calzado y accesorios deportivos, además de una fuerte propuesta escolar.
Desde la apertura, los clientes pueden acceder a hasta 12 cuotas sin interés en productos seleccionados, crédito personal con hasta 12 cuotas sin interés y hasta 24 cuotas fijas, además de importantes descuentos en un solo pago. La atención es de lunes a sábados de 8.30 a 12.30 y de 16.30 a 20.30, con canales digitales activos.

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