16 de diciembre de 2019
El intendente Ernesto María Malére y un gran número de personas recibieron a los ilustres visitantes en la Estación de Trenes. Mucha más gente se agolpó en la calle Yrigoyen para asistir al paso del Presidente y la Primera Dama.
En el palco armado frente a la Municipalidad, en la oportunidad hicieron uso de la palabra el gobernador bonaerense, coronel Domingo Alfredo Mercante; el ministro de Hacienda, Ramón Antonio Cereijo; y, finalmente, “Evita” quien recibió las mayores ovaciones de las almas que atiborraban la plaza.
Luego los oradores y la nutrida comitiva continuaron con las actividades previstas en la Agenda oficial. El Presidente y su esposa se dirigieron en automóvil hasta el Casino de Oficiales del Regimiento, donde se los agasajó con un vino de honor.
En las primeras horas de la tarde, la comitiva oficial, encabezada por Perón y su esposa se dirigieron al Parque Municipal donde se estaba llevando a cabo un masivo almuerzo. En la oportunidad, el Presidente se dirigió a los presentes por los altoparlantes instalados para la ocasión. Los comensales brindaron con profunda algarabía y en pocos instantes, Perón y Evita partieron a la Estación para regresar a Buenos Aires en el tren de las 14.
La estatua de Pintos
El 5 de octubre de 1948, en el Club Social, un grupo de reconocidos vecinos se reunieron para constituir la “Comisión Organizadora de Homenaje al Dr. Ángel Pintos”, la cual terminó siendo presidida por inquieto filántropo doctor Bartolomé José Ronco. En la oportunidad se plantearon siete objetivos esenciales:
La erección de un monumento en su homenaje, en un lugar público a determinar.
La colocación en el frente del edificio de Tribunales de un aplaca en su memoria, por haber sido el impulsos de este edificio.
Solicitar de la autoridad municipal la autorización para la colocación de otra placa similar en el frente del Hospital Municipal, con la designación del nombre Dr. Ángel Pintos dado a dicho nosocomio.
Colocar otra placa en el Colegio Nacional, creado bajo su iniciativa.
Lograr que sus restos descansaran en tierra azuleña.
Acuñar medallas conmemorativas.
Imprimir folletería con su imagen, acompañada de una breve reseña biográfica.
Los objetivos eran nobles pero no todos se cumplieron y aquellos que se concretaron se vieron muy demorados en el tiempo.
El 23 de junio de 1950, la Comisión informó a la comunidad que se había convocado al reconocido artista Ferrari, para confeccionar la escultura del afamado médico.
Pedro Juan Ferrari había nacido en Monestirolo, Ferrara, Italia, en 1884. Cursó sus estudios en la escuela de arte “Dosso Dossi” de Ferrara y luego se perfeccionó en la Academia de Bellas Artes de Bologna. Inmediatamente desarrolló una prestigiosa carrera en su país natal, destacándose como un excelente retratista. Sin embargo, por cuestiones políticas emigró a la Argentina en 1921. Aquí también logró un notable reconocimiento, siendo muestra de ello las numerosas obras que le fueron encargadas, por ejemplo: Busto de Federico Chopin, en Parque Chacabuco, C.A.B.A, Monumentos al Presbítero Francisco Bibolini y al Dr. Salvador Cetrá en 25 de Mayo, Monumento a la Bandera, Saladillo, ambas localidades de la Provincia de Buenos Aires. Fallecería en la Capital Federal en 1970.
El 30 de junio de 1950, el “Diario del Pueblo” publicó como primicia que la estatua del Dr. Ángel Pintos tendría un costo de $39.500 M/N y que la misma estaría construida en bronce (Ronco tuvo la iniciativa de hacer una “colecta del bronce” entre los vecinos), representándolo de cuerpo entero con una altura de 2,10 metros. También agregaba que el señor Pablo Acosta había ofrecido a la Comisión el granito necesario para la realización del basamento.
La maqueta del proyecto se expuso en la tienda “La Venus”. Como aún no se sabía dónde se la emplazaría, el “Diario del Pueblo” propuso que se la colocase en el veredón municipal como justo homenaje. Otros sugerían el paseo de la Costanera Cacique Cipriano Catriel; y muchos otros propiciaban al Parque Municipal como destino (en la intersección de la diagonal de acceso y la avenida principal).
Por problemas de salud, el Dr. Ronco debió renunciar a la Comisión y finalmente fallecería el 8 de mayo de 1952. Fue reemplazado por el Dr. José María Caputi Ferreyra, a quien acompañaron el Dr. Benito Ondarra, el arquitecto Blas J. Dhers, Francisco Toscano, Silvio Franchini, César Ludolini y Julio Roldán.
El 7 de diciembre de 1952 se inauguró en el Parque Municipal el monumento al doctor Pintos, frente al Patio Andaluz, aproximadamente donde años atrás había emplazada la estatua de un león que pereciera bajo un gajo de gran porte caído durante una poda descuidada. La escultura fue fundida en los talleres de “Sarubbi y Barili”.
Al acto concurrió un importante número de vecinos. Siendo las 11 de la mañana, el señor César Ludolini, integrante de la Comisión que era presidida por el Dr. José María Caputti Ferreyra, procedió a descubrir el monumento de bronce que fue bendecido por el Obispo Auxiliar monseñor Antonio Plaza.
Hablaron el intendente Ernesto María Malére, Caputti Ferreyra y monseñor Plaza. El primero expresó que Azul recibía la estatua “en custodia” y que era “el reconocimiento del pueblo de Azul a don Ángel Pintos”.
En un extenso y exquisito discurso, entre otros conceptos el Dr. José María Caputi Ferreyra subrayó: “Muchas anécdotas relatan que en la casa humilde dejaba la fórmula curativa y, disimuladamente, bajo la almohada del paciente, el dinero para la farmacia. Una noche –dice su historia- fue llamado desde paupérrimo rancho donde llegaba al mundo un ciudadano y advirtiendo que no había con que cubrir sus tiernas carnes, se despojó de su camisa y ella sirvió de primer pañal, hasta que madre y niño por su intervención fueron llevados al hospital. De tal pasta sobria estaba formado el ser que hoy evocamos…”.
Al acto concurrieron además autoridades militares de los regimientos con asiento en Azul, magistrados del poder judicial, autoridades del Círculo Médico de Azul, y se contó con la presencia de su hijo, el Dr. Adolfo Pintos, en representación de su familia.
Tal vez el mayor tesoro…
Por sus dimensiones y su manufactura en mármol de Carrara, el Patio Greco-romano, donado en 1933 por Severo Pizarro Almagro, es tal vez el mayor tesoro que se preserva desde entonces en el Parque Municipal.
Su elemento principal es una espléndida fuente, copia de la existente en el renacentista Palacio Pitti (Florencia, Italia), acompañada por dos esculturas femeninas, un banco y dos jarrones, todo en estilo florentino.
El grupo escultórico fue dañado en varias oportunidades, siendo la más grave el robo sufrido en 1989, cuando manos desconocidas sustrajeron al querubín y el cisne que coronaban la fuente de donde emergía el agua.
El monumentalismo de Salamone
En casi veinte años de existencia, el Parque Municipal de Azul había crecido y se había expandido considerablemente, siendo considerada por muchos vecinos la necesidad de construir una portada acorde y digna, dejando atrás los viejos tranquerones.
En 1937, durante la administración del intendente Agustín Carús, se decidió incluir en el ambicioso plan de obras públicas que se proyectaba para Azul la construcción de una portada para el Parque. A sabiendas de esto, el ingeniero y arquitecto Francisco Salamone donó el proyecto a la Comisión del Parque y la obra se inició en breve.
Finalmente, la monumental obra quedó concluida en 1939, mismo año en el que se inauguró nuestra emblemática Plaza San Martín.
El Pino de San Lorenzo en Azul
Poco después de terminado el Combate de San Lorenzo (Santa Fe), un pino brindó reparo del caluroso sol del verano al general José de San Martín a cuya sombra le dictó el Parte de Batalla a su ayudante Mariano Necochea.
Aquella conífera fue declarada "Árbol Histórico" el 30 de enero de 1946 por Decreto N° 3038 del Poder Ejecutivo Nacional.
En Azul, en nuestro Parque, en la Plaza Blas Dhers -a la que conocemos como "La Loma"- podemos encontrarnos con un retoño del célebre Pino de San Lorenzo. Fue plantado allí en 1941 y declarado "Árbol de Azul", durante la gestión del comisionado Alfredo Pascual Ferro, por iniciativa de varios vecinos encabezados por la Asociación Cultural Sanmartiniana, la cual había sido fundada y era presidida por el doctor en Historia, Exequiel C. Ortega. El basamento fue proyectado con posterioridad por los arquitectos Pedro Hernández y Joaquín García, y finalmente ejecutado por la Municipalidad de Azul con la adhesión de la misma Asociación Cultural, la cual contribuyó aportando los materiales utilizados.
Del "zoo" y los juegos a la belleza andaluza
El Patio Andaluz fue inaugurado el 21 de marzo de 1942 por el Comisionado Municipal, Mariano Berdiñas, con la presencia del Vicepresidente de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo, Dr. Ramón S. Castillo, el Ministro de Guerra, Gral. Juan N. Tonazzi, el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr. Guillermo Rothe y el Gobernador de la Provincia, Dr. Rodolfo Moreno y varios de sus ministros. La presencia de las altas autoridades nacionales y provinciales se debió a que el mismo día se inauguraron el cuartel del Regimiento 2 de Artillería y el Juzgado Federal de Azul.
El espacio se había comenzado a construir en 1941, siguiendo el proyecto del arquitecto Blas J. Dhers para el cual también había colaborado Ángel Sala. En el sector, primigeniamente se encontraban el zoológico (donde en verdad predominaban las aves de corral) y los juegos infantiles, los cuales fueron trasladados al espacio actual, donde antes supieron estar las canchas de tenis que para entonces ya no se usaban.
En la que fuera la remodelación absoluta del espacio, más allá de la mayoría de los árboles, sólo sobrevivió un antiguo puente rústico que conectaba los sectores (devenidos en dos partes del mismo Patio Andaluz), el cual fue refaccionado y suavizado en sus líneas, homogeneizándolo con el resto del mobiliario construido.
“Chispita”
Entre los años 1943 y 1945, desde el puente de la Virgen hasta el Balneario, hacía su recorrido la lancha de Vicente Valicenti, llamada "Chispita", tal y como apodaban a su pequeña hija Ada María.
Valicenti también tenía un criadero de patos en el mismo parque, enviando en la oportunidad del terremoto de San Juan, muchos como donación.
La lancha fue vendida y llevada a Tigre en 1945, conservando su nombre a pedido del vendedor.
El primer nombre…
Considerando al medio ambiente como un factor fundamental para el desarrollo humano, el intendente Dr. Ernesto María Malére planteó la ampliación del Vivero Municipal y la ejecución de un ambicioso plan de arbolado urbano que además incluyó la reforestación de algunos sectores del Parque, el Balneario y la Costanera. Como nota de color, contribuyendo a la alegría de centenares de chicos de la época (y hasta nuestros días), Malére propició la instalación del trencito "El Pampita" en el Parque Municipal.
El Intendente tuvo diversas inquietudes durante su gestión, entre ellas la denominación de las calles. En una primera etapa, tras haber creado la Comisión Especial de Urbanismo dedicada entre otras cuestiones a las nomenclaturas, con el acuerdo de ésta decidió (y el Concejo Deliberante aprobó) el cambio o la imposición de nombres de varias arterias.
Un episodio particular se suscitó cuando se planteó imponerle el nombre de Eva Duarte de Perón a una arteria de nuestra ciudad. Por un lado, un sector importante del Peronismo propuso imponerle el nombre de la Primera Dama a la avenida General Bartolomé Mitre, e inclusive retirar el monumento que estaba emplazado en el cruce con la avenida 25 de Mayo. Aunque parezca inaudito, el Dr. Malére se opuso a semejante cambio, pues lo consideraba una ofensa para quien no sólo fuera Presidente de la Argentina, sino que cumpliera con una destacada actuación en beneficio del desarrollo nacional.
Por varios años, muchos peronistas siguieron reprochándole a Malére su decisión, empero él prefirió hacer otros cambios.
A través de la Ordenanza N° 20, promulgada el 11 de julio de 1953, se le impuso el nombre de Eva Perón a la calle Colón. Un detalle curioso: la Ordenanza disponía específicamente que el cambio entraría en vigencia a partir del 26 de julio de dicho año, a las 20:25, hora en la que, un año antes, Eva Duarte de Perón "había pasado a la inmortalidad". Por si el homenaje fuese poco, la misma Ordenanza disponía que el Parque Municipal recibiera también el nombre de la fallecida esposa del Presidente, y la calle principal del paseo pasó a ser llamada "La razón de mi vida". En el mismo sentido, el Balneario fue denominado "17 de Octubre".
Nuevos nombres
Tras los sucesos de la "Revolución Libertadora", siendo comisionado de Azul el teniente coronel Guillermo Rodolfo Sarmiento, a través de un decreto del 12 de diciembre de 1955, se le impuso el nombre de República Oriental del Uruguay a la avenida principal del Parque.
Más tarde, mediante el decreto 24.423/56 del 10 de enero de 1957, se le impuso el nombre de Domingo Faustino Sarmiento al Parque Municipal, en reconocimiento al sanjuanino "Padre del aula".
El Padre del aula
El martes 29 de abril de 1958 se descubrió en el Parque Municipal el busto realizado en bronce de Domingo F. Sarmiento. Al frente del acto estuvo el por entonces comisionado Pedro Luis Gregorio Ramírez Drake, quien junto a la Comisión del Parque y familiares, homenajeó a los fundadores del Parque, Dr. Lisandro Salas, Antonio Aztiria y Ángel Sala, descubriendo, respectivamente, placas en los espacios que, otrora fueran Plaza Marte, el Rosedal y el Patio Andaluz, rebautizados desde entonces.
Las ceremonias alcanzaron un lucimiento importante a pesar del día gris, desarrollándose la concentración en la avenida principal rodeada de los plátanos.
Este monumento fue sustraído por manos desconocidas hace una década aproximadamente y posteriormente fue reemplazado por una obra que había realizado el artista azuleño Francisco Ingrasiotano y donado por su hija, Cecilia. Dicho actual monumento fue inaugurado el miércoles 12 de diciembre de 2007.

Otro de los lugares emblemáticos del Parque.
Una importante investigación judicial logró desarticular en Azul una red de comercialización de drogas que operaba en la ciudad y la región, con conexiones que se extendían fuera del distrito.
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