23 de febrero de 2014
La cuadragésima novena calle de nuestro recorrido fue bautizada como Neuquén en 1924, en reconocimiento a una de las provincias de nuestro país, destacada por la belleza de sus paisajes y sus importantísimos bienes paleontológicos.
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Por Eduardo Agüero Mielhuerry
El 25 de marzo de 1879, a través del Decreto N° 183, el Presidente de la Corporación Municipal de Azul, Federico Julián Olivencia, le impuso nombres a las apenas 36 calles que tenía el pueblo, denominadas hasta entonces con números romanos.
Nueve años más tarde la ciudad había crecido de manera sustancial, por lo que fue necesario trazar y denominar nuevas calles. Así fue como, el 4 de marzo de 1888, el intendente Pedro Oubiñas promulgó el Decreto N° 354 que establecía las denominaciones de ocho arterias y se nombraron como “avenidas” a dos calles preexistentes.
Entrado el siglo XX, el crecimiento poblacional y la dispersión de construcciones dentro de la forzosamente ampliada cuadrícula urbana, conllevaron a la imperiosa necesidad de trazar nuevas arterias para facilitar la circulación y desarrollar ordenadamente el ejido de Azul.
A través de la Ordenanza N° 782, del 18 de octubre de 1924, el Honorable Concejo Deliberante, por unanimidad, le impuso nombres a veinte nuevas calles abiertas y/o rectificadas en su trayecto. El proyecto había sido presentado y tratado por una Comisión especial integrada por Eduardo Berdiñas, Gregorio Motti, Francisco Gilardoni y Pedro Guiraut. Días después, éste último, que era el intendente Municipal de aquel entonces, la promulgó.
Los nuevos nombres elegidos fueron: Falucho, Comandante Matías B. y Miñana, San Luis, Mendoza, Neuquén, Chubut, Formosa, Misiones, Santa Cruz, Tandil, Tapalqué, Tiro Federal, San Juan, Catamarca, Francisco N. de Laprida, Juan Bautista Alberdi, Constitución, Libertad, Comercio e Industria.
De ésta extensa nómina de calles, la quinta que se sumó hacia el Sur, paralela a la arteria Mendoza, fue la Neuquén, que fuera bautizada en reconocimiento a una de las provincias de nuestro país, destacada por la belleza inigualable de sus paisajes y sus valiosos bienes paleontológicos.
Un nombre para la posteridad
La provincia toma su nombre del río Neuquén. El término Neuquén provendría del mapudungun Newenken y significaría “correntoso”, o de la voz araucana Ñedquén que equivaldría a “atrevido, arrogante, audaz”.
Una de las primeras alusiones se encuentra en las crónicas de Bernardo Havestadt, en el año 1752, quien en su diario de travesía cuenta que pernoctó del otro lado de un “río amenazador llamado Neuquén”.
Bernard o Bernardo Havestadt (Colonia, Alemania, 25 de febrero de 1714 –Münster, 21 de enero de 1781) fue un sacerdote jesuita, autor de una de las primeras gramáticas mapudungun. Ingresó como terciario a la Compañía de Jesús, siendo conocido por su habilidad para las lenguas, hablando además del alemán, el español, inglés, italiano, neerlandés y portugués.
En 1746 fue destinado como misionero a América. Haciendo escala en Río de Janeiro y Buenos Aires, llegaría a su destino, Chile. Recorrió el sur de aquél país entre 1751 y 1767. Retirado, escribió sus memorias y una obra en tres volúmenes sobre el mapudungun, titulada Chilidúgú (tercera obra que se publicó acerca del idioma de los mapuches) publicada en Europa después de la expulsión de los jesuitas.
Recorriendo bellísimos paisajes
Los primitivos habitantes de la actual provincia del Neuquén provinieron desde los cuatro puntos cardinales, especialmente desde los pasos de la cordillera de los andes (el actual Chile), desde el sur de la actual provincia de Mendoza y desde la pampa. Estos pueblos tenían una gran movilidad y se desplazaban dentro y fuera de los límites de la provincia según las estaciones del año, las condiciones climáticas y la abundancia de caza y alimentos en general.
Previo al proceso de araucanización iniciado alrededor del siglo XVI realizado por el pueblo Mapuche sobre los pueblos asentados en las distintas áreas de la provincia, se pueden distinguir varias etnias: picunches; pehuenches y puelches, de la familia de los huarpes; tehuelches septentrionales y huilliches.
Las primeras exploraciones europeas ocurrieron de parte de los españoles en el siglo XVI alcanzando la zona del lago Huechulafquen; hasta allí llegó en 1551 Jerónimo de Alderete buscando la Ciudad de los Césares y aborígenes para reducirlos al régimen de encomienda. En 1553 se produjo la entrada de Francisco de Villagrán quien permaneció brevemente en las orillas del río Collón Curá.
Los primeros asentamientos de “blancos” en Neuquén no surgieron en función de las actividades económicas, sino por intereses estratégicos militares y/o políticos, con el fin de consolidar la posesión de tierras recientemente ganadas al aborigen. La población era escasa y dispersa, no obstante, la idea de seguridad que generó la presencia del ejército promovió y facilitó la radicación de núcleos poblacionales en las zonas adyacentes.
En 1620 hubo una recorrida por la región llevada adelante por Juan Fernández. Dos años después, Jerónimo Luis de Cabrera partió desde Córdoba con cuatrocientos hombres a caballo llegando a la zona de la confluencia de los ríos Limay y Neuquén mientras buscaba la mítica Ciudad de los Césares. En 1649 Diego Ponce de León derrotó a los mapuches a orillas del Huechulafquen aunque debió retirarse.
Durante la segunda mitad del siglo XVII el padre Diego Rosales recorrió las orillas del Lago Nahuel Huapi y llegó hasta el volcán Lanín donde fundó una misión jesuita en 1653. En 1670 el padre Nicolás Mascardi fundó la reducción de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, a este fraile le siguieron los padres Zuñiga (1686), Guillelmo (1715), Havestadt (1751), Menéndez (1791) entre otros.
José Francisco de Amigorena realizó varias expediciones al sur de Mendoza entre 1779 y 1794 penetrando hasta el actual departamento Chos Malal.
En 1782, partiendo de Carmen de Patagones, Basilio Villarino remontó el río Negro el 23 de enero de 1783 y llegó a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén acampando en una isla. Luego remontó el Limay hasta la confluencia con el Collón Curá, y desde ahí hasta el río Chimehuin.
Algunos frutos introducidos por los misioneros prosperaron, de modo que ya a fines del siglo XVIII y durante la mayor parte del siglo XIX la cuenca del río Limay fue conocida como el País de las Manzanas.
Entre 1788 y 1792 el comandante Francisco Esquivel y Aldao realizó la primera campaña militar sobre el territorio del Neuquén, partiendo desde Mendoza recorrió dos mil kilómetros y llegó hasta Peña Haichel (Las Lajas) y Picún Leufú.
El cura franciscano Francisco Menéndez durante su segunda expedición llegó en 1791 al lago Nahuel Huapi a través del actual paso Pérez Rosales con la vieja ilusión de hallar la Ciudad de los Césares.
Justo Molina y Vasconcellos en 1805 exploró la región norte de la provincia y un año después Luis de la Cruz penetró desde Chile por el norte de Neuquén y llegó hasta Córdoba.
Los Hermanos Pincheira entre 1819 y 1832 habitaron en la actual zona de Varvarco en el Departamento Minas. Ellos alentaron a grupos borogas y ranqueles a realizar malones para el robo de ganado y su transporte a través de la ruta de la Rastrillada grande hacia los pasos de la cordillera de los Andes, con el objetivo de ser trocado en Chile.
En 1833 llegó hasta la confluencia de los ríos Limay y Neuquén una expedición militar enviada por el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas, comandada por el coronel Ángel Pacheco y que había partido de la ciudad de Buenos Aires como parte de la campaña militar al desierto.
Una hermosa Patagonia en disputa
Cuando se sancionó la Constitución de la provincia de Mendoza el 24 de diciembre de 1854, ésta incluyó a los territorios neuquinos como parte de esa provincia, lo cual fue confirmado en una nota del 5 de noviembre de 1862 remitida por el Ministerio del Interior.
La Ley Nº 28 del 17 de octubre de 1862, dispuso que todos los territorios nacionales existentes fuera de los límites o posesión de las provincias sean nacionales. Hasta entonces las provincias de Buenos Aires y de Mendoza mantenían pretensiones sobre los territorios patagónicos.
La Ley N° 215 del 13 de agosto de 1867 dispuso en su Art. 1: Se ocupará por fuerzas del Ejército de la República la ribera del Río Neuquén, desde su nacimiento en los Andes hasta su confluencia en el Río Negro en el Océano Atlántico estableciendo la línea en la margen septentrional del expresado río de Cordillera a mar.
Esta ley corrió los límites de la Nación hasta el Río Negro, dejando fuera del territorio nacional a la mayor parte de la Patagonia, pero no tuvo efecto sino hasta la Conquista del Desierto.
Por la Ley Nº 947 del 5 de octubre de 1878, los límites de las tierras nacionales situadas al exterior de las fronteras de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza, fueron establecidos en el Río Negro, desde su desembocadura en el Océano Atlántico remontando su corriente hasta encontrar el grado 5º de longitud occidental del meridiano de Buenos Aires, por éste hacia el Norte, hasta su intersección con el paralelo 35º de latitud sur, por este paralelo hasta el meridiano 10º de longitud occidental de Buenos Aires, por este meridiano hacia el sur hasta la margen izquierda del Río Colorado y desde allí remontando la corriente de este río hasta sus nacientes y continuando por el Río Barrancas hasta la Cordillera de los Andes.
La Gobernación de la Patagonia fue creada por la Ley Nº 954, del 11 de octubre de 1878. Su territorio se extendía desde el límite fijado por la Ley N° 947 hasta el Cabo de Hornos. Su capital fue Mercedes de Patagones (hoy Viedma). El 21 de octubre fue designado su primer Gobernador, el coronel Álvaro Barros (otrora fundador de Olavarría), quien procedió a la inauguración oficial de la Gobernación el 2 de febrero de 1879.
La mal llamada “Conquista del Desierto” dirigida por Julio Argentino Roca quebró la resistencia de los indígenas. En 1880 de las cinco divisiones que participaron en la mencionada campaña, la "IV División" bajo el mando del coronel mayor Manuel José Olascoaga, habiendo salido de Mendoza, ingresó en el actual territorio de la provincia del Neuquén creando a su paso los fuertes de Campana Mahuida (una decena de kilómetros al sur de Loncopué), Ñorquín y IV División (Chos Malal). El 8 de febrero de 1883 el V Regimiento de Caballería de Línea estableció un fortín que luego dio lugar a la población de Junín de los Andes, primera fundación en territorio neuquino.
Al momento de la Conquista del Desierto, el antiguo territorio del Comoe (denominación antigua mapuche del Neuquén) era dominado por los loncos supremos (cabezas o "caciques"): Purran (jefe Pehuenche en el norte), Sayhueque (en el sur, en el Gobierno de las Manzanas), e Inacayal (quien rápidamente aceptó la ciudadanía argentina, en el centro oeste).
Se considera que hacia 1885 había una población aproximada de 60.000 personas, entre la cordillera de los Andes y el río Limay y desde el río Colorado hasta el lago Nahuel Huapi. A la llegada del Ejército Argentino se hallaban dos asentamientos chilenos en el Departamento Minas, uno en las lagunas de Epulafquen y otro en Varvarco en donde vivían unas 600 personas dedicadas al pastoreo de ganado en tierras arrendadas a los pehuenches.
Buscando la Confluencia
En 1881 se firmó el tratado de límites entre la Argentina y Chile que aseguró definitivamente la posesión argentina de los territorios de la Patagonia oriental.
La Gobernación de la Patagonia fue luego dividida por la Ley N° 1.265 del 24 de octubre de 1882, creándose el Territorio de La Pampa Central, siendo los límites entre ambos los cursos de los ríos Agrio, Neuquén y Negro, quedando el actual territorio neuquino dividido entre los dos territorios.
Por la Ley N° 1.532 del 16 de octubre 1884, se crearon los Territorios Nacionales dividiendo las Gobernaciones de La Pampa y de la Patagonia, entre ellos el Territorio Nacional del Neuquén, estableciéndose por primera vez Neuquén como una jurisdicción territorial separada.
Manuel José Olascoaga fue desde principios de 1885 hasta 1891 el primer gobernador del Territorio Nacional de Neuquén.
En 1887 el entonces coronel Napoleón Uriburu llegó a las costas del Río Agrio y se estableció en el fuerte IV División en donde se había formado un caserío a su alrededor. Sobre la costa del río Neuquén el 4 de agosto de 1887, Manuel José Olascoaga fundó Chos Malal, designada por Decreto Nacional Capital de la provincia del Neuquén.
El gobernador del Territorio Nacional del Neuquén entre 1903 y 1906, Carlos Bouquet Roldán, propuso trasladar la capital desde Chos Malal a un poblado ubicado en la margen derecha del río Neuquén, llamado Confluencia, por su unión con el río Limay. Esta decisión generó fuertes rechazos, ya que en ese momento un sector de la sociedad consideraba que geopolíticamente era más conveniente un poblado cerca del límite con Chile.
En 1902 el Ferrocarril cruzó hasta Confluencia (actual ciudad de Neuquén), que era en la época solo un caserío; y en 1913 llegó a Zapala. Irremediablemente, a pesar de las oposiciones suscitadas, la llegada del ferrocarril y el traslado de la capital al vértice de la Confluencia, el cual comenzó a ser llamado Neuquén, siendo centro más dinámico del Departamento. La riqueza de los recursos naturales de la región posibilitó el surgimiento de dos localidades -Plaza Huincul y Cutral Co- a partir del descubrimiento de petróleo en 1918.
El espacio interior era esencialmente ganadero, dando lugar a establecimientos poblacionales diferenciados de acuerdo a la producción bovina, ovina o caprina. Además, la explotación forestal-maderera en San Martín y Junín de los Andes y algunos enclaves mineros en los Departamentos Minas y Chos Malal, presentaban un escenario con una heterogeneidad socioeconómica muy marcada.
La actividad ganadera de la zona norte se caracterizó -desde su origen- por la modalidad trashumante, constituida por una mayoría de explotaciones que no alcanzan a formar verdaderas unidades productivas, sino “economías de subsistencia” con predominio casi absoluto del caprino. En este espacio regional muchos inmigrantes árabes se radicaron en parajes y poblados para dar respuesta a la demanda de servicios de alojamiento y comida con hoteles, fondas y almacenes de ramos generales. En la zona sur -Junín y San Martín de los Andes-, en cambio, la mejor calidad de los pastos naturales determinó la existencia de establecimientos dedicados a la ganadería moderna, con incorporación de tecnologías. En este contexto, algunos comerciantes libaneses entregaban mercancías a compatriotas o parientes para ser vendidas en las estancias de la región.
Neuquén, una capital diferente
Por Decreto del 19 de mayo de 1904 se dividió el territorio en 12 departamentos y en 1915 el Territorio del Neuquén se reorganizó políticamente en 16 departamentos.
El 12 de septiembre de 1904 se fundó oficialmente la ciudad de Neuquén, pero no existió acta fundacional. Por la mañana, llegó por tren la comitiva nacional para los actos oficiales. Estaban allí las tres figuras claves del traslado de la Capital, Joaquín V. González, Carlos Bouquet Roldan y Eduardo Talero quienes eran los representantes más significativos del Estado Nacional y además quienes pensarían e imaginarían la futura Ciudad.
En un clima festivo se realizó un almuerzo en la costa del río, luego en la casa de Gobierno el ministro Joaquín V. González leyó su discurso inaugural: “El recuerdo conmovedor del desierto aun flota en el ambiente de esta región, el efusivo y fecundo abrazo que se dan en nuestra presencia los dos ríos, el Neuquén y el Limay, para juntar las impetuosas aguas en misión de progreso y comunión nacional...".
La ciudad de Neuquén fue pensada como capital y a diferencia de otras ciudades del país que por lo general fueron construidas alrededor de una plaza central con la forma del tradicional damero tal como lo reglamentaba la corona española, para Neuquén se pensó en una avenida central que es el centro neurálgico bancario y comercial y cuatro diagonales que convergían en la antigua gobernación hoy desaparecida.
Con respecto al poblamiento, para 1914 en el territorio del Neuquén los llamados “turcos” ocupaban el cuarto lugar entre los grupos de extranjeros. La Gran Guerra frenó, en parte, el número de inmigrantes, pero en general, los saldos migratorios fueron ampliamente favorables. En el área cordillerana, a través del comercio y la actividad ganadera en los comienzos y la explotación maderera posteriormente, los libaneses se insertaron en el medio social adaptándose rápidamente a lo largo del siglo XX.
A Zapala, virtual centro de comunicaciones con el interior de la provincia y nudo de carreteras que llegaban a las provincias de Río Negro y Mendoza, arribaron diversos grupos de inmigrantes acompañando las obras de construcción de las vías férreas de Neuquén a la pre-cordillera.
El 15 de junio de 1955 el Congreso Nacional sancionó la Ley N°14.408 promulgada por el Poder Ejecutivo Nacional el día 28 por la cual se creó la Provincia del Neuquén (y otras 4 más), siendo la ciudad homónima la capital de provincia más joven del país. Cabe recordar que Neuquén está situada en la Región Patagónica, limitando al norte con la provincia de Mendoza, al este con La Pampa y Río Negro, al sur con Río Negro y al oeste con Chile de la que la separa la Cordillera de los Andes.
Un intento fallido
En el año 1953, el intendente Ernesto María Malére, pretendió modificar radicalmente la denominación de las calles de Azul utilizando un sistema numérico arábigo. De esta manera, a través de la Ordenanza N°18 sancionada por el Concejo Deliberante el 8 de julio de aquél año y promulgada el día 11 del mismo mes, se enumeró del 1 al 59 a las calles paralelas a la Avenida Intendente Juan José Mujica (que le correspondía el 1) y del 60 en adelante desde la primera arteria paralela a la Ruta Nacional N° 3.
Según esta nueva denominación, a la calle Neuquén le correspondió el número 43. Sin embargo, como en otras oportunidades hemos aclarado, el sistema numérico no tuvo buena aceptación en la comunidad y aunque se podría decir que aún hoy convive con el sistema nominal -pues la Ordenanza nunca fue derogada-, ya nadie lo usa, quedando hecha la salvedad en cuanto a las calles que por nombre llevan un número desde entonces.
Para culminar…
La calle Neuquén fue la quinta que se sumó en 1924 inmediatamente paralela hacia el Sur a la arteria Mendoza. El próximo domingo nos ocuparemos de la siguiente calle en incorporarse en el mismo sentido, la cual fuera bautizada como Chubut, en reconocimiento a una de las provincias argentinas destacada por la inmensidad de sus paisajes -a veces dominados por la desolación-, y su inigualable avistamiento de ballenas en la Península Valdés.
Paisajes para enamorarse
La provincia de Neuquén cuenta con una tradicional historia turística, dada por toda la región de los lagos en donde las localidades de San Martín de los Andes y Villa La Angostura se destacan como puntos turísticos. Sus paisajes, sus límpidos ríos y lagos, la rica y variada flora y fauna, y la bonhomía de su gente hacen de las mismas un verdadero atractivo.
Se denomina “Camino de los Siete Lagos” al tramo de la Ruta Nacional 40 (ex 234) que une a las localidades de San Martín de los Andes y Villa La Angostura y debe su nombre a que, precisamente, se avistan siete lagos durante su recorrido.
Posee una longitud aproximada de 107 Km. donde pueden apreciarse las típicas características de la región de los Andes patagónicos: extensos bosques, cerros nevados y lagos.
Este camino atraviesa dos parques nacionales: el Lanín y el Nahuel Huapi.
Los lagos que dan nombre al camino, en orden desde San Martín de los Andes hacia Villa La Angostura, son: Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo.
Algunos incluyen un octavo lago que es el Nahuel Huapi, como así también otros, que pueden ser visitados tomando pequeñas desviaciones de la ruta principal, como Meliquina, Hermoso, Traful y Espejo Chico.
Los más grandes entre los grandes
La provincia del Neuquén es poseedora de bienes paleontológicos excepcionales, convirtiéndose en un reservorio privilegiado de fósiles de especies extintas de vegetales y de animales, especialmente de vertebrados terrestres e invertebrados marinos, pertenecientes a distintos grupos y con diversas características ecológicas.
El Valle de los Dinosaurios está situado en el sudeste de la provincia, junto a la represa de El Chocón. Allí, Rubén Carolini, el 25 de julio de 1993, encontró el Giganotosaurus Carolinii, el dinosaurio carnívoro más grande hallado hasta el momento (superando inclusive al más popular, el Tyrannosaurus rex). También, Lieto Tessone descubrió los restos fósiles del Rebbachisaurus Tessonei en 1988, y a sólo 50 Km. se encontró el Argentinosaurus Huinculensis, el dinosaurio de mayor tamaño encontrado en el mundo.
Las complejas relaciones entre dos hermanas
En 1883 se fijó la línea limítrofe entre los dos entonces territorios nacionales como prolongación de la línea que divide a La Pampa y Mendoza, llamada Meridiano X Oeste de Buenos Aires. Debido a la mejora de los medios de medición, para 1966 Río Negro sostuvo que la línea debería correrse unos 12 kilómetros al Oeste de la fijada en 1883 y reclamó una franja de terreno de unas 193.000 hectáreas con 110 km lineales. Neuquén rechazó el reclamo aduciendo que no se podía ir modificando el límite cada vez que apareciera un nuevo adelanto para medir la ubicación del meridiano. En 1969, el gobierno del general Juan Carlos Onganía le dio la razón a Neuquén por el Decreto-ley N° 18.501, decreto que fue rechazado por Río Negro al ser hecho por un gobierno de facto.
Ambas provincias también disputan la isla de Manzano, que está ubicada en la margen izquierda del río Neuquén, a pocos metros del casco urbano de Barda del Medio (localidad rionegrina) y frente a Vista Alegre (localidad neuquina). Debido a que el brazo de río que separa la isla del territorio rionegrino se secó, ésta perdió su condición de isla y es ahora reclamada por Río Negro.
Diversas islas del río Limay también se encuentran en disputa entre Neuquén y Río Negro, entre ellas la isla Gobernación unida hoy a la también disputada isla Chica.
En el lago Nahuel Huapi ambas provincias sostienen una línea limítrofe divergente, el límite que corre desde el río Limay hasta Puerto Blest es objetado por Río Negro, que sostiene que debe pasar por el brazo Machete, lo que dejaría a la isla Victoria (la Nahuel Huapi o isla del Nahuel -o jaguar-, que oficialmente fue llamada isla Victorica) en territorio rionegrino.
Agradecimientos y fuentes
La final entre Chacarita Juniors y Azul Athletic fue suspendida por las condiciones climáticas y se reprogramó para el próximo domingo. En la ida habían igualado sin goles, por lo que la serie continúa abierta.
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