LOS ARTISTAS QUE NO VEMOS

LOS ARTISTAS QUE NO VEMOS

Una mujer que es un ejemplo de vida

A sus 86 años de edad, María Esther Peralta Peñaloza dibuja. Ha pasado por muchas situaciones difíciles en su vida, como lo fueron las pérdidas de tres de sus hijos. Pero nunca bajó los brazos. Junto a su segundo esposo, ambos viven tranquilamente. Y ella no sólo se destaca por el talento que tiene para el arte, sino también por la humildad que la caracteriza. Una emocionante historia de vida.

9 de agosto de 2020

Por Laura Méndez de la Redacción de EL TIEMPO

María Esther Peralta Peñaloza tiene 86 años, nació en Laprida aunque hace muchos años que se encuentra residiendo en Azul. Tuvo 12 hijos, tres de ellos fallecieron. Está en pareja con Andrés Funes, su segundo marido. Él la acompaña todo el tiempo.

"Nos peleamos como cualquier pareja", apuntó el marido de Esther, con humor, asegurando que ella lo pelea más (risas). Juegan a las cartas, se entretienen y pasan el tiempo lo más amenamente posible.

Esther trabajó toda su vida en casas de familias, incluso algunos de sus hijos aprendieron a caminar en estos hogares donde ella desempeñó sus labores.

Decidió colgar los escobillones y plumeros a los 70 años aproximadamente, pero no podía quedarse quieta. Así que buscó desarrollar una actividad que le guste.

Esther se considera una persona muy dinámica y no cabe la menor duda que lo es.

Es habilidosa, creativa y activa, además de simpática, tiene buen humor, es amable, vigorosa y organizada. Hasta antes de la cuarentena asistía a clases de gimnasia y hace varios años se dedica a explotar los conocimientos adquiridos con Inés Pacheco Gárderes y Mariana Lupo: el arte.

"Me encantaría tener mi propia exposición"

EL TIEMPO dialogó con el matrimonio y juntos contaron cómo es la vida de Esther en tiempos de pandemia.

Si bien ella antes de aprender pintura, tejía al crochet, bordaba, ha hecho escultura en cerámica y reciclaba materiales haciendo objetos decorativos y hasta funcionales, en alguna oportunidad lo sigue realizando.

Con Gárderes participó en exposiciones colectivas en el Museo de Arte López Claro.

Tiene en total cerca de 300 obras entre cuadros, esculturas, entre otras técnicas.

En cuanto a la pintura le gusta los rostros, las personas, la figura humana, "me gusta mucho, los paisajes también pero en menor medida", especificó.

Acerca de que si le gustaría participar en alguna muestra individual, aseguró que "sí, me encantaría tener mi propia exposición".

Ella dedica muchas horas diarias para realizar este tipo de obras, se levanta a las 9 de la mañana, desayuna, organiza la casa y por la tarde se dedica a su pasión por este hobby. Dice no preocuparse por las noticias, incluso esta cuarentena le vino bien para dedicarse más al arte.

"Cuando en la tele pasan noticias y mucha información negativa lo apago, no me gusta. Prefiero escuchar música. No pienso en todo lo que está pasando, pongo la radio y me pongo a tejer o a pintar", aseguró.

Es claro que Esther prefiere enfocarse en cuestiones positivas, sin dejar de informarse.

Sobre si mira novelas contó que "pocas, prefiero dedicar mi tiempo al arte".

Esta activa mujer no comercializa las creaciones que elabora, prefiere regalar para ocasiones especiales.

Consultada sobre si alguna de sus hijas o nietas heredó esta curiosidad por lo artístico, explicó que "si, una de mis nietas está arrancando a crear sus propias producciones en arte".

Continuó diciendo que "me lleva tiempo, pero también me distraigo y además gozo de buena visión aunque uso anteojos, mi capacidad ocular no es del 100 por ciento, pero me alcanza".

Sin dudas un ejemplo de vida para quienes no saben qué hacer con su tiempo y entender que la edad no es un obstáculo para desarrollar una disciplina que a uno le apasiona.

EL DATO

Esther tiene 38 nietos de sangre, 3 de corazón, 67 bisnietos y un tataranieto.

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