Opinión

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8 de Agosto. Dia de la Acción por las Dos Vidas

El 8 de agosto de 2018 los que levantamos la bandera de las 2 vidas ganamos una batalla importantísima. Pero ya en ese momento sabíamos que aquello no era el final y que la lucha debería continuar.

8 de agosto de 2020

La euforia de esa madrugada fría y lluviosa, cuando el proyecto de aborto fue rechazado, no quedó sólo en esa alegría pasajera. Miles de instituciones a lo largo y ancho del país continuamos trabajando por las mujeres y los niños, para que el grito de "Salvemos las dos vidas" no quedara sólo en un slogan. Cientos de vidas se han logrado salvar en estos dos años de trabajo más silencioso, con escasos recursos y prácticamente nulo apoyo estatal.

Es el momento de levantar la voz nuevamente. Porque contrariando lo expresado ese día por el Poder Legislativo y por todo nuestro ordenamiento jurídico, se está llevando a cabo una matanza silenciosa de argentinos, ante la complicidad o pasividad de las autoridades locales, provinciales y nacionales.

Los protocolos de Aborto, mal llamados de "Interrupción Legal del Embarazo" (ILE), son en realidad una máscara para teñir de supuesta legalidad algo que es manifiestamente un crimen. Los médicos lo saben. Las madres lo saben. Los legisladores y funcionarios que lo promueven lo saben. Por eso se niegan a que la embarazada vea la ecografía de su bebé, o escuche su corazoncito latiendo. Censuran en los medios las imágenes de abortos, y se escandalizan cuando se muestra lo que ellos llaman con cinismo "el producto de la Concepción". ES QUE NO HAY PROTOCOLO QUE PUEDA BORRAR LA HUMANIDAD DEL BEBÉ.

A esta altura de la ciencia, ya no es posible negar que la vida en gestación es una vida humana diferente a la vida de la madre. Y por ello merece ser protegida por la sociedad y por el Estado. Su muerte no puede ser nunca una solución.

El aborto no soluciona la pobreza, ni los abusos, ni la violencia. Tampoco soluciona la falta de educación o la simple irresponsabilidad. El aborto no empodera a la mujer. Por el contrario, deja secuelas físicas y psicológicas profundas en ella y en todo su entorno, elimina la vida en gestación y genera violencia familiar y social. Busquemos otras alternativas.

En el Congreso Nacional se presentaron una veintena de proyectos de Ayuda a mujeres con embarazos vulnerables y a sus bebés, pero a la fecha no se ha tratado ninguno. Y en Tandil nosotros, como miembros de Mas Vida, hemos presentado también un proyecto en el mismo sentido, que tampoco ha tenido tratamiento en el Concejo Deliberante, a pesar de los numerosos reclamos y de haber acompañado el mismo con miles de firmas de tandilenses.

Es que el aborto no es una cuestión de "salud pública", como nos quieren hacer creer. Es en realidad una política que nace en los países poderosos como una forma de control demográfico sobre los países pobres. Es también un negocio millonario de multinacionales abortistas. Y los gobiernos de izquierda y derecha de nuestro país ceden ante estas presiones, eliminando al pobre y sus hijos en lugar de combatir la pobreza.

Salud pública es garantizar la atención de todas las mujeres embarazadas en este tiempo de pandemia, para que ellas y sus bebés estén sanos y salvos. Y sin embargo, en estos últimos días nos hemos enterado de al menos dos casos de mujeres que el Estado las abandonó a su suerte. María Rosa Lencinas tenía 27 años, vivía en la villa 31 de CABA y estaba cursando un embarazo de 38 semanas de gestación. Ella y su bebé murieron a causa de la desidia del sistema de salud de CABA que se negaron a atenderlos a tiempo.

En la provincia de Santa Cruz una mujer con embarazo gemelar avanzado se presentó en la guardia del hospital de la ciudad de Las Heras. No le hicieron caso y la mandaron a su casa a pesar de su insistencia. Finalmente parió a sus hijos sola en el baño del hospital, con la consecuente muerte de ambos bebes.

Paradojas de estos tiempos de pandemia. Tanto CABA como Santa Cruz consideran el acceso a las ILE como "prioritario" pero dejan abandonadas a mujeres que desean tener a sus hijos. Muchos hospitales del país tienen camas reservadas para casos de ILE, pero no tienen sector de neonatología para prematuros. Y en plena cuarentena extendida los gobernantes dicen cuidar la vida, pero permiten y promueven el aborto por cualquier causa y sin límite gestacional.

Ningún país se construye con injusticia o indiferencia. Reaccionemos como Nación y como sociedad y asumamos el compromiso con la Vida desde su concepción hasta su muerte natural.

JULIETA BOSCH

MAS VIDA TANDIL


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