24 de septiembre de 2023

ENFOQUE

ENFOQUE . ¿Dolarización? En una zona monetaria no óptima

Por Prof. Dr. Fernando Ruiz (*)

Especial para El Tiempo

Probablemente, existen dos temas que cautivan a los argentinos. El primero de ellos es el fútbol, pero lamentablemente arquero de Chacarita nunca fui y de ese deporte entiendo poco. Por lo tanto, prefiero expresar mi opinión en torno al segundo tema que despierta fervor en mi tierra natal: el dólar. En este sentido, comenzaré compartiendo mi perspectiva de manera típicamente argentina, para luego adentrarme en argumentos más sustentados y serios.

Dentro de las situaciones pintorescas que he visto en Argentina, una de las que más me divierte es cuando alguien aparece en la televisión rompiendo la "maquinita" que imprime pesos. Considero que esto es tan absurdo como querer incendiar el auto cuando recibimos una multa por exceso de velocidad. El vehículo no es el culpable; la responsabilidad es del conductor. De manera similar, la "maquinita" no es la responsable de la situación económica; la responsabilidad recae en quienes deciden cuántos billetes imprimir. Destruir la "maquinita" equivaldría a poner fin a un instrumento esencial conocido como política monetaria.

Cuando comienzo a hablarles de la moneda a mis estudiantes, yo también realizo un show en la clase rompiendo un billete. Sin embargo, en lugar de romper un billete de pesos, en Bélgica destruyo un billete de euros. Esto es así porque ya sean dólares, euros, pesos, yuanes o cualquier otra moneda, todos estos billetes no son más que papeles de colores. Es importante destacar que (casi) todos los países tienen su propia "impresora de billetes", es decir, una política monetaria. Claramente, el problema no radica en la impresora en sí, sino en las manos que la maneja. Sin embargo, dejemos estas conversaciones de café para los 40 millones de economistas argentinos y adentrémonos en una discusión más seria.

La discusión en torno a la dolarización de la economía argentina debe basarse en un enfoque teórico sólido en lugar de pasiones. La literatura que se ocupa de analizar las zonas monetarias óptimas se presenta como el marco de referencia apropiado para abordar esta cuestión. Es importante destacar que la dolarización no equivaldría automáticamente a una unión monetaria con los Estados Unidos, ya que la política monetaria estadounidense no tendría en cuenta las condiciones económicas argentinas al definir sus políticas. Las tasas de interés fijadas por la Reserva Federal (el Banco Central de los Estados Unidos) seguirían estando determinadas por las condiciones económicas internas de los Estados Unidos, y no se proporcionaría asistencia a la economía argentina ni a sus bancos en caso de crisis. Por esta razón, es aún más relevante evaluar los criterios de una zona monetaria óptima.

Una zona monetaria óptima se define como una región geográfica o conjunto de países en la cual sería beneficioso establecer una única moneda. Este marco teórico, propuesto por Robert Mundell (Premio Nobel de Economía en 1999), se basa en criterios que evalúan la capacidad de los países que comparten la misma moneda para ajustarse a los shocks económicos a los que puedan enfrentarse [ver 1, al pie]. El cumplimiento de estos criterios garantiza que la pérdida del control de la política monetaria no resulte perjudicial, ya que existen otros mecanismos de ajuste que no dependen de la política monetaria ni del tipo de cambio. Lamentablemente, en el proceso de dolarización, como podría ser el caso argentino, estos criterios suelen tener una aplicación débil, ya que a menudo resulta difícil jerarquizarlos, cuantificarlos y, en ocasiones, pueden ser contradictorios. No obstante, son estos indicadores clave que deberían centrar la discusión en Argentina. Algunos de estos criterios incluyen:

-La sincronicidad de los shocks: Este criterio se refiere a la coincidencia en la ocurrencia de shocks económicos. Si Argentina y los Estados Unidos experimentan los mismos shocks económicos, es decir, se ven afectados por eventos similares, como una crisis financiera, la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) podría contrarrestar de manera efectiva los efectos negativos de la crisis en ambos países. En este escenario, no sería necesario mantener una política monetaria independiente en Argentina, ya que la respuesta de la Fed podría ser suficiente para mitigar los impactos negativos.

-Flexibilidad de salarios y precios: La flexibilidad de salarios y precios desempeña un papel fundamental en la capacidad de un país para ajustarse a los shocks económicos. Cuando los salarios y los precios son rígidos, es decir, no pueden ajustarse fácilmente a la baja, un shock negativo de oferta o demanda podría llevar a Argentina a un período prolongado de alto desempleo. Además, si el país ha dolarizado su economía, perdería la opción de ajustar su tipo de cambio para restaurar su competitividad en los mercados internacionales. En este contexto, la flexibilidad en los salarios y los precios se convierte en un factor crítico para permitir una adaptación efectiva a las fluctuaciones económicas.

-Movilidad de trabajadores: En el caso de una rigidez salarial y de precios, la movilidad de los trabajadores se vuelve aún más relevante. La libre movilidad de los trabajadores podría proporcionar un mecanismo de ajuste frente a un shock económico asimétrico que afecte a Argentina. Esto implica que los trabajadores argentinos deberían tener la capacidad de desplazarse hacia los Estados Unidos u otros países sin restricciones significativas en caso de una crisis en el país.

-Movilidad del capital: De manera similar a la movilidad del trabajo, la movilidad del capital también es esencial para hacer frente a un shock económico asimétrico. El capital debería tener la capacidad de moverse libremente entre países en respuesta a condiciones económicas desfavorables. Esto permitiría a los inversores argentinos buscar oportunidades en otros lugares y diversificar sus activos en momentos de crisis.

-Nivel de apertura: Es ampliamente reconocido que una unión monetaria, o en el caso de la dolarización, es más beneficiosa cuando los países tienen una alta interdependencia comercial. Vale la pena señalar que, si bien Argentina mantiene una interdependencia comercial significativa con los Estados Unidos, siendo este último su tercer socio comercial después de Brasil y China, la relación es asimétrica. Para los Estados Unidos, Argentina no representa un socio comercial tan relevante en comparación con otros países. Este desequilibrio en la relación comercial puede plantear desafíos adicionales en una economía dolarizada, ya que la política monetaria de los Estados Unidos no va a considerar los intereses argentinos de manera prioritaria

-Integración fiscal y política: La integración fiscal y política sería esencial en un contexto de la dolarización para facilitar la implementación de políticas de redistribución en caso de un shock económico asimétrico. Esto implica que Argentina necesitaría una coordinación y cooperación estrecha con los Estados Unidos.

Sin entrar en detalles técnicos, resulta evidente que Argentina no se encuentra actualmente en lo que podría definirse como una zona monetaria óptima con los Estados Unidos. La literatura económica no ofrece evidencia de una sincronización de shocks económicos entre los Estados Unidos y Argentina. Par lo tanto, la dolarización de la economía argentina carecería de sentido. Es posible que algunos economistas planteen que estoy pasando por alto criterios endógenos, pero esto requeriría un próximo artículo en el cual discutiera si los países que ya han adoptado el dólar en América Latina están avanzando hacia una mayor armonización y convergencia de sus economías con los indicadores, no solo de inflación, sino también de crecimiento, de los Estados Unidos. Sin embargo, esa será una próxima historia.

(1) Ver, por ejemplo, F. Ruiz, 2010, L'Amérique latine contitue-t-elle une zone monétaire optimale ? En route vers la construction d'une union monétaire? Reflets et Perspectives de la vie économique, N° 4, p. 71-82.

(*) Profesor de economía en la Ecole Royale Militaire (Bélgica).

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