15 de noviembre de 2017
[gallery ids="175238"]
No pudo tomar parte de la travesía “Vereda al mar”, más de 2000 kilómetros para unir Puerto Iguazú y Mar del Plata, lo cual lamenta pero de ninguna manera la frustra. La atleta azuleña habló con EL TIEMPO y relató el modo en que acompañó a sus compañeros y las razones para no claudicar a pesar de las dificultades. Por otra parte, Montes de Oca se describe como una ciudadana que se siente “95% postergada”.
No le quedó otra a Mirta Montes de Oca que aceptar que está “loca”. Risueñamente y ante alguna reacción (en gestos y preguntas) del entrevistador, la atleta azuleña concluirá diciendo: “yo soy una loca”. Probablemente exagere, probablemente sea otra forma de nominar su osadía deportiva y, si se quiere, su filosofía para afrontar la discapacidad que tiene desde hace dos décadas merced a un accidente automovilístico. Si bien opina que ve las cosas desde “este lado”, tiene un imperativo que fragua su fuego interno: no se va a quedar encerrada en su casa, haciendo de su silla de ruedas un símbolo de resignación y quietud.
A fines de junio, en otra entrevista a EL TIEMPO, Montes de Oca anunciaba que iba a tomar parte de la travesía “Vereda al mar”, un derrotero de 2000 kilómetros que partía desde Puerto Iguazú y llegaba a Mar del Plata, entre el 11 de septiembre hasta el 5 de octubre pasados. Su anhelo máximo no pudo materializarse, finalmente Mirta no pudo participar de la travesía que unió 26 ciudades. Pero dirá que el intento ya es un logro, que la locura hubiera sido encerrarse y ostentar la negación (“si uno no lo intenta no sabe que no puede”) y que nadie le pudo bajar los brazos. O sea que ganó.
Su equipo, de hecho, sufrió dos bajas: la suya y la de Héctor López Camelo, de Pergamino. El otro integrante, Aníbal “Coco” Urbano, marplatense y curtido en esto de corres travesías (Alaska y Base Marambio, por ejemplo), amigo y consejero de Montes de Oca, sí participó del monumental desafío y lo completó. “Se me complicó todo, porque yo no venía entrenando por problemas de familia. Pero yo me enganché de loca, no pensé que iba a ser una cosa tan exagerada. Mi silla no está preparada para una travesía de tal magnitud”, contó la atleta que recibió a este matutino en su casa, llena la mesa de su comedor de fotos, diplomas y reconocimientos.
Del 3 a 10 de septiembre, Montes de Oca estuvo en Mar del Plata; viajó a Puerto Iguazú con un ayudante terapéutico “que me iba a asistir a mí”. Pero para entonces, y luego de escuchar las opiniones de “Coco”, “me bajé porque mi silla no estaba adaptada para hacer esa travesía”.
–¿Ya lo sabía o lo comprobó in situ?
–Cuando yo llegué a Mar del Plata, donde nos encontramos, “Coco” Urbano, que es quien la hizo, me dijo que mi silla no estaba preparada. Además, me dijo “no has entrenado de forma acorde”. Él estaba haciendo 300 kilómetros por día en subidas y bajadas, que no son como las que hay hacia Olavarría o Tandil. Cuando íbamos en el remis veía por el retrovisor un auto chiquito a lo lejos y decía “no, no, qué locura hacer esto”. “Coco” me hizo esa silla con caños huecos…como para salir del paso.
–¿A su llegada a Iguazú, ya sabía que no iba a participar?
–Sí, ya sabía que no iba a participar. Pero le dije a “Coco” que ya que estaba ahí, “yo me quedo a hacerte el aguante”. Me quedé de apoyo, para atender el teléfono: llamaban por el recorrido, por los horarios, muchos detalles. Un apoyo logístico.
–De una particular manera seguía tomando parte
–¡Toda la preparación previa que hay que hacer! Él andaba como loco. Guantes especiales, de cuero (los míos son guantes comunes); el pegamento que se usa en el aro, que lleva una goma especial. Yo para hacer esa locura…directamente no la podía hacer. Además, si te agarra un viento fuerte en el medio de la ruta, de la nada, porque es todo selva.
–¡O sea que está totalmente loca, Mirta!
–(Risas). Sí, es verdad, es eso. Una loca, yo soy una loca. No pensé que era para tanto. Había que llevar repuestos…muchísimas cosas que me sobrepasaron. Y el vehículo que yo necesitaba para que me llevara a mí, yo sí lo tenía porque lo pagaba yo, una asistencia. Era otro muchacho, otro “rengo”, que iba a cocinar e iba a hacer todo, mecánico y físico.
Yo digo “algo hice, lo intenté”, que es lo más importante. Porque si uno no lo intenta no sabe que no puede. No me vine con las manos vacías, sino con la experiencia de saber que hay toda una preparación que hacer.
Mirta, de regreso: resistiendo con aguante
–Usted no pudo plasmar la travesía que anhelaba, pero decidió no permanecer ajena a la prueba y tampoco a sus compañeros. ¿Cómo vivió usted esas semanas de competencia?
–Primero fui en ruta. “Coco” salió con lluvia desde Puerto Iguazú y de los 25 días que duró la travesía, no sé si 24 no le tocaron lloviendo. Tormentas eléctricas, parar en el medio de la nada y dormir en una carpa en una estación de servicio abandonada, que era lo de menos. Ya el 13 de septiembre volví a Mar del Plata e inmediatamente volví a Azul. Y empecé a estar en contacto por WhatsApp.
–¿Cuánto duró entonces su acompañamiento en, digamos, ruta?
Estuve en la largada, en Iguazú, el 11 de septiembre. Tomé un remis y llegué a Wanda, unos 60 kilómetros.
–Y una vez en Azul, es dado pensar que las sensaciones fueron otras al no poder estar palmo a palmo?
–Continuamente recibía mensajes y fotos sobre cómo estaban y cómo iban.
–Usted reconoció hace unos minutos su locura, las ganas de desafiar una mirada lógica de algunas cosas. ¿Estipula que esa locura la llevará a afrontar una nueva travesía?
–Esta travesía desde Misiones la afronté como una locura. Ahora se está preparando una para 2019. Consiguiendo la silla de competición de aluminio, en 2019 me arriesgo a hacer una locura de estas. Prepararme todo 2018 y hacer una locura de estas: Mar del Plata-Brasil.
–¿Esa es la travesía que ya se está organizando?
–Sí, es esa. Pero yo, por ahora, no dije nada porque por ahí… no un fracaso, porque esto no es un fracaso, esto es un aprendizaje. Yo no lo tomo como un fracaso, al contrario, para mí el haberlo intentando me deja el orgullo de decir “nadie me bajó los brazos”.
No le debo nada a nadie, lo que yo gasté lo gasté de mi bolsillo. No quiero hacer del deporte política, y soy la única en la provincia que hace esto. No le debo nada a nadie, repito, sólo a Ivess, Indoor Spinning, Cesuar y Farmacia Merlo. Fueron las únicas, digamos, personas que conozco y que me ayudaron.
De la correcaminata que se hizo previo al viaje, se recaudaron 4000 pesos. Alcanzó para ir de acá a Mar del Plata y volver.
El Centro de Extensión Cultural de Azul presenta este filme, la controversial película de Ali Abbasi sobre los orígenes de Donald Trump. La función será a las 18 en la Casa Ronco, proponiendo un espacio de reflexión sobre la ética, el poder y la resistencia cultural frente a los intentos de censura internacional.
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
Alumni Azuleño, Boca Juniors y Sportivo Piazza son los tres equipos azuleños clasificados en la categoría Sub 21 a los octavos de final de Unión Deportiva Regional.
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
12 de mayo de 2026
11 de mayo de 2026
11 de mayo de 2026
11 de mayo de 2026