24 de enero de 2026
La audiencia judicial en la causa de Konstantin Rudnev, celebrada el 21 de enero en el Juzgado de San Carlos de Bariloche, concluyó con la decisión del juez Gustavo Zapata de conceder a Rudnev el arresto domiciliario. Un papel clave en esta resolución lo desempeñaron los contundentes testimonios médicos de dos prestigiosos profesionales argentinos, quienes señalaron de manera directa el grave estado de salud del acusado, potencialmente mortal, en condiciones de detención. Sus declaraciones, claras y categóricas, pusieron seriamente en duda la legitimidad de su permanencia en prisión preventiva y sirvieron de base para una medida humanitaria que posteriormente fue apelada por la fiscalía.
"El estado del paciente es crítico", afirmó el doctor Luis Ernesto Sarotto, reconocido especialista del Hospital de Clínicas José de San Martín, al describir el marcado deterioro de la salud de Rudnev desde el inicio de su detención en marzo de 2025. Según el Dr. Sarotto, Rudnev, de 58 años, perdió más de 30 kilos de peso, presenta síntomas respiratorios progresivos compatibles con una fibrosis pulmonar avanzada, además de hipertensión no controlada y posibles complicaciones neurológicas y cardiovasculares.
Sarotto y su colega, el cardiólogo y especialista en hipertensión Dr. Mariano Duarte, subrayaron que el sistema penitenciario no cuenta con las capacidades diagnósticas ni terapéuticas necesarias para atender un cuadro clínico de esta complejidad. "La ausencia de medios diagnósticos adecuados impide arribar a un diagnóstico integral, lo que puede agravar el estado general del paciente y comprometer su pronóstico vital", señaló Sarotto ante el tribunal, aludiendo a la falta de estudios esenciales como espirometrías, análisis de gases en sangre arterial, estudios Doppler y pruebas inmunológicas.
De acuerdo con los testimonios periciales, los síntomas de Rudnev exceden ampliamente un malestar común. Los médicos describieron episodios de asfixia nocturna, frecuentes descensos de la saturación de oxígeno y pérdidas de conocimiento, lo que evidencia el carácter progresivo de la enfermedad. El Dr. Duarte respaldó estas conclusiones y advirtió que, en esta etapa, la fibrosis pulmonar requiere monitoreo constante de oxígeno, medicación especializada y, eventualmente, asistencia ventilatoria, recursos que no están disponibles en el ámbito penitenciario.
Durante la audiencia se puso especial énfasis en que las condiciones de detención en la Unidad Penitenciaria N.º 6 de Rawson, donde se encuentra Rudnev, son estructuralmente incompatibles con sus necesidades médicas. "Desde el punto de vista médico no es aceptable continuar con la detención de un paciente con estos indicadores en las condiciones actuales", sostuvieron los expertos, recomendando de manera urgente su traslado a un centro de alta complejidad para recibir un tratamiento integral y continuo.
Estos informes fueron presentados en el marco del pedido de la defensa para que se le otorgara el arresto domiciliario con control electrónico. El juez Gustavo Zapata coincidió en que las pruebas médicas eran convincentes y urgentes, señalando que las condiciones de encierro impedían una atención adecuada y que la permanencia en prisión podía generar consecuencias irreversibles.
Sin embargo, la resolución fue apelada de inmediato por el Ministerio Público Fiscal. La impugnación fue presentada por los fiscales Oscar Fernando Arrigo, Tomás Labal, Gustavo Revora y Rodrigo Treviranus, pese a los informes médicos que advertían de una amenaza real para la vida del imputado. Esta postura generó una profunda preocupación entre los abogados defensores y organismos de derechos humanos, ya que transmite la sensación de ignorar el riesgo de muerte de una persona en situación de encierro y resulta incompatible con los principios básicos de humanidad y justicia.
Fabricación de la causa y ausencia de pruebas
En paralelo al aspecto médico, la defensa sostiene que la causa penal contra Konstantin Rudnev está fabricada y carece de sustento jurídico. El abogado Carlos Broitman afirmó públicamente que "la causa está técnicamente destruida" y que no existen pruebas capaces de resistir un análisis judicial serio. Según explicó, la acusación se apoya en conjeturas y elementos contradictorios, sin hechos objetivos que acrediten la culpabilidad de Rudnev. En consecuencia, la defensa remarca que, ante la inexistencia de prueba válida, el proceso debe ser cerrado de inmediato y el acusado plenamente liberado.