16 de diciembre de 2019
Azul en palabras de un destacado visitante
En su reconocida obra “Viaje al país de los Araucanos”, Estanislao Severo Zeballos, hizo observaciones sobre el desarrollo económico, social y cultural de los pueblos que había recorrido, y al estar en Azul escribió un extenso informe, del cual es interesante resaltar varios puntos de rico contenido:
“Conocía el pueblo desde 1874; pero sus progresos durante los seis años trascurridos me llenaron de asombro. (…).
Bajo los auspicios del buen tiempo salí con Leyría a visitar los molinos, grandes establecimientos industriales que constituyen un adorno y una fuerza de progreso para el Azul (…).
Sobre la margen del arroyo, perdido el edificio entre encantadoras y elevadas arboledas, levantase el Molino Azul, propiedad de la sociedad francesa de los señores Dhers y Barés. Las construcciones ocupan una manzana y la fuerza motriz empleada es doble: el agua y el vapor. El molino es de turbina y de motor vertical. El combustible empleado no es vegetal, ni es carbón fósil; se emplea leña de oveja. En todos los corrales o paraderos de este ganado su guano produce colinas, algunas de las cuales alcanzan a veces hasta dos metros de elevación. Cortado el material en forma de adobe es empleado en el fuego con éxito completo (…).
El arroyo serpentea bulliciosamente por el medio del terreno, de suerte que apenas salimos del molino nos hallábamos en una selva de sauces, bajo cuya sombra corrían encantadoras brisas. Numerosos y encontrados senderos cruzan la selva, cortados de trecho en trecho por brazos artificiales del arroyo donde esperan incitantes al viajero las góndolas de recreo de los propietarios de la granja. Caminábamos al acaso, palpando las huellas de la gran inundación de 1877, durante la cual una inmensa parte de los campos del Sur de Buenos Aires, desapareció bajo las aguas de una especie de diluvio. Mientras el guía nos daba explicaciones sobre los apuros en que aquel suceso los puso, habíamos salido otra vez al borde del arroyo y pisábamos la cabecera de un puente, que completa el cuadro pintoresco de aquella propiedad.
El otro molino, situado un kilómetro más abajo, sobre la misma corriente de agua, pertenece también a dos franceses, los Rivière, tipos francos y expansivos del colono, amantes del país que los hospeda (...).
-Poco importante es mi establecimiento -decía Marcelino Rivière- pero tiene un mérito para Ud. que busca noticias. Es éste el primer molino que tuvo el Estado de Buenos Aires y juntamente con éste el de los señores Dhers y Barés, que acaba Ud. de visitar. (…)”.
El primigenio…
En 1886 se inauguró el primer balneario que tuvo Azul.
Funcionaba en la margen izquierda del arroyo, en el embalse formado por el tajamar del Molino Harinero “La Estrella del Norte” de Marcelino Rivière.
Se trataba de un emprendimiento privado realizado por Floriano Marcelino Rivière:
El miércoles 13 de enero de 1886, el periódico “La Enseña Liberal” informaba:
“Baños de natación. Recreo de estación. El domingo 13 del corriente, si el tiempo lo permite, tendrá lugar la inauguración de los Baños de natación, recién establecidos al lado del Molino Rivière, en la margen izquierda del arroyo.
La empresa tiene carruajes especiales para los bañistas, que saldrán de la plaza principal cada media hora y tendrán derecho a atravesar el puente del molino.
Habrá carpa de refrescos y candiales, tiendas para vestirse, música, etc.
El precio de ida y vuelta en carruaje, solo costará 20 centavos moneda nacional por persona; la entrada al Establecimiento es gratis.”
La idea de Pintos
El 4 de febrero de 1902, el periódico “El Imparcial” publicó un importante decreto:
“Considerando que es imposible consentir que se utilice el arroyo Azul como bañadero público, especialmente en lugares transitados, porque ello importaría tolerar abusos contra las buenas costumbres y la moralidad pública, el intendente municipal DECRETA:
Art. 1º Desde la fecha, queda vedado bañarse en el arroyo Azul, en el espacio comprendido entre el puente de “San Benito” y el molino “Estrella del Norte”.
Art. 2º Solo se permitirá bañarse fuera del radio indicado, y aún en este caso se exigirá el uso de ropas de baño.
Art. 3º Los infractores a esta disposición incurrirán en la multa de diez pesos m/n cada vez.
Art. 4º Comuníquese al comisario de policía a sus efectos, publíquese, etc.
Ángel Pintos, Intendente.
Eduardo G. Darhanpé, Secretario.”
El proyecto de Pintos
El 7 de abril de 1924, Pedro Guiraut asumió como intendente interino, reemplazando al destacado médico, Ángel Pintos, quien en las elecciones del 23 de marzo de ese mismo año había resultado electo Diputado por la Provincia de Buenos Aires por un período de cuatro años.
Por entonces, Pintos envió un proyecto de Ordenanza al Concejo para dotar a la ciudad de un balneario y procurar el embellecimiento y las defensas del Arroyo Azul.
El proyecto de 1932
Más de una década después, el periódico “El Ciudadano”, en 1932, publicó un minucioso estudio referido a las posibles ubicaciones de un futuro balneario que la comunidad reclamaba como necesario. Se barajaron varias opciones: instalarlo a la misma altura del ya viejo Molino Harinero, algunos lo planteaban en el Parque Municipal, mientras otros miraban con insistencia hacia la zona del paraje San Benito. Sin embargo, la iniciativa una vez más se vería demorada…
San Benito y los negros
En el Paraje San Benito, por donde había uno de los mejores vados del Arroyo Azul, sobre el lecho de dura tosca, encerrado entre lo que es actualmente el piletón del Balneario y el Puente San Benito, desde tiempo inmemorial estaba el Paso de San Benito por donde cruzaba el camino o “rastrillada de los chilenos” a través del que se arreaban los animales robados en sucesivos malones para ser llevados a Chile.
La zona era el lugar preferido de reunión de los muchos negros que habitaban la zona del Azul incluso antes de su fundación. Allí, por un fenómeno de sincretismo, se adoraba a San Benito Negro, santo que acabaría dándole nombre al sector.
El grupo de negros estaba integrado por tres componentes medianamente definidos. Algunos habrían integrado la primera expedición fundadora de Bahía Blanca, que había sido encabezada por el general Martín Rodríguez y que había terminado en una gran frustración. Retornando rumbo a Buenos Aires en junio de 1825, muchos murieron en el camino, como consecuencia del hambre y del frío. Los sobrevivientes del batallón de Cazadores, a pesar de las vicisitudes sufridas quedaron “conchabados” en los campos enfitéuticos de los primeros pobladores del Azul antes de 1830.
Según algunas versiones muchos esclavos, primordialmente de los Anchorena y de los Rosas, “encontraban en medio de males del desierto algo que valía más que los beneficios de la Gran Aldea de Buenos Aires: la Libertad, pues la tierra pampa era refugio de quienes amaban este tesoro humano…”. Estos integraban el “segundo grupo” con un origen diferente al primero pero con la misma suerte.
Finalmente, numerosos negros acompañaron al coronel Pedro Burgos en la expedición fundadora contándoselos entre los ochenta zanjadores de la caravana.
En “San Benito”
En noviembre de 1939, el intendente municipal interino, Luis Hugo Mauri, dispuso la construcción de un balneario provisorio en la zona que los vecinos ya utilizaban en el verano como sector recreativo. A unos cien metros del Puente “San Benito” se iniciaron las obras. No sin esfuerzo se limpió el cauce del arroyo hasta el lecho rocoso. Luego se construyó un paredón y una compuerta para contener y elevar el hilo de agua. Se construyó una escalinata, se colocaron plantas, sillas y casillas para bañistas.
El proyecto fue realizado por el Jefe de la Oficina de Obras Públicas de la Municipalidad, arquitecto Ricardo O. Marré. Trabajaron empleados municipales y los vecinos donaron los materiales.
Al mismo tiempo, el 12 de octubre de 1939, el obispo monseñor César A. Cáneva había inaugurado (aunque en el atrio de la Iglesia Catedral), la piedra fundamental de lo que sería el futuro Seminario Diocesano de Azul, el cual sería construido en la fracción de campo conocida como “Santa Elena” en la margen Oeste del Arroyo Azul. Sin embargo, ante el avance de la Municipalidad y de los propios vecinos en la concreción del anhelado Balneario Municipal, el Obispo decidió la reubicación de la que a la postre sería su mayor obra material.
El Balneario Municipal se inauguró oficialmente el 6 de enero de 1940.
Por otra parte, el “Diario del Pueblo” destacaba la colaboración de un vecino en particular:
“El esfuerzo de un aficionado. La dotación de un trampolín para el balneario. Un aficionado local ha construido el proyecto de un interesante trampolín, que se exhibe en un comercio céntrico, y con el cual nuestro balneario ganaría en belleza y en agradable aspecto, como así en comodidades para los deportistas.
Las características son interesantes. Se ha interesado a las autoridades municipales para que proporcionen el material que necesita el aficionado para realizar su proyecto. Creemos, sin embargo, que debe dirigirse a la Comisión de vecinos pro Balneario, ya que ella es la encargada de llevar a cabo todo lo que se refiera al mismo.”
Al frente de la Municipalidad
Alfredo Pascual Ferro ejerció como Comisionado Municipal en dos oportunidades, la primera desde el 15 de julio de 1940 hasta el 18 de octubre de 1941 y la segunda desde el 7 de febrero de 1945 hasta el 12 de junio del mismo año. Su secretario fue el Dr. Marcelo Baudron.
El 22 de julio de 1940 el Comisionado decretó la construcción del balneario municipal. Designó una “Comisión Pro-Balneario”, que estaba integrada por: Francisco Toscano (presidente), Alfredo Begbeder (secretario), Juan Carboni (tesorero), y Eduardo Rodríguez Bozo, Alberto Cordeu, Luis Hugo Mauri, Trinitario González, Domingo Mujica y César Leo como vocales.
Las obras de ampliación del primitivo balneario, también fueron proyectadas por el arquitecto Ricardo O. Marré, y la maqueta realizada fue expuesta al público en la “Sastrería Toscano” (Yrigoyen 527). Se realizaron diversas obras, movimientos de tierra, construcción de pircas, vestuarios, kioscos y hasta se trajeron en tren 80 toneladas de arena desde Mar del Plata.
La Usina Eléctrica colaboró con la energía e iluminación de la por entonces calle Colón (actual Av. Pellegrini), hasta el sector del Puente San Benito y aledaños.
Buena parte de las obras fueron realizadas por los empleados municipales, sin embargo, más de un centenar de empleados de la firma “Toscano, Lattanzi y Barbetti”, donaron medio día de trabajo para imprimirle buen ritmo a la labor.
El 16 de diciembre de 1940, el comisionado Ferro inauguró oficialmente el Balneario. Hicieron uso de la palabra el propio Dr. Ferro y el presidente de la comisión pro balneario señor Francisco Toscano.
Discusiones azuleñas
El periódico “El Ciudadano” publicaba:
“¿Con saco o sin saco en el Balneario?
Sabemos que algunos agentes que con celo excesivo han prohibido la circulación de personas en mangas de camisa por el balneario, cosa que no debe ocurrir porque se trataría de una burrada sin precedentes, porque mientras se procedería de tal manera, hay damas y niñas que se pasean en traje de baño que, vamos, como espectáculo es más picante un sujeto en traje de baño que en mangas de camisa.
La comisión tiene que tomar las medidas del caso para que estas cosas no se repitan. Hay que cuidar la moral, pero si en todos los balnearios del mundo, y eso que conocemos varios, se permite que la gente ande en mangas de camisa aquí no tenemos que extremar nuestro puritanismo en hacer cosas ridículas como la que origina éste comentario.
Así que amigo Toscano, hay que decirle a la policía que solo debe intervenir para guardar el orden y la moral y no para molestar a la gente que quiera andar un poco fresca porque al balneario no se puede ir para cocinarse sino para pasar un rato de lo más agradable posible.”
Duplicando el espacio…
El 21 de mayo de 1942 asumió el intendente José María Peluffo quien inmediatamente se propuso la ampliación sustancial del flamante paseo azuleño.
Gracias a la intervención del arquitecto Blas J. Dhers, que junto a Ángel Sala trabajaba en la concreción del Patio Andaluz en el Parque Municipal, se trazó la mayor ampliación que sufriera el balneario y que lo llevaría a alcanzar prácticamente sus dimensiones y aspecto general actual. En consecuencia, se compró un amplio terreno en la margen izquierda del Arroyo, lo cual posibilitó duplicar radicalmente la capacidad del Balneario.
Las obras estuvieron a cargo de empleados municipales y de la empresa “Toscano, Lattanzi y Barbetti”. Los trabajos se inauguraron el 28 de noviembre de 1942.
El mismo año, los carpinteros Pagano y Santillán construyeron un puente que unía “Playa Grande” y “Playa Chica”, lo que permitía, con el puente de las compuertas, dar la vuelta caminando al paseo, circulando por sus playas…
El 19 de noviembre de 1943, el comisionado municipal teniente coronel Saúl S. Pardo autorizó una línea de colectivos entre la Plaza San Martín y el Balneario, sin resentirse el resto del servicio que prestaba la línea “Ciudad de Azul”.
Las obras del comisionado Carbone
El 12 de enero de 1946, el comisionado municipal Silverio Carbone, en conferencia de prensa presenta el proyecto de ensanche de la calle Colón desde la portada del Parque hasta el Balneario (actual Avenida Pellegrini).
El 29 de enero, el comisionado municipal Silverio Carbone anuncia la construcción de una plazoleta frente al balneario municipal, en calles Colón (actual Avenida Pellegrini) y Avenida Intendente Urioste, existiendo la posibilidad de que la citada esquina sea adquirida por el señor Héctor Urioste con el fin de donarla en memoria de su padre a la comuna.
El 30, Carbone solicita a la provincia que dos calles de nuestra ciudad se denominen Leandro N. Alem (la calle Centenario) y Dr. Ángel Pintos (Guaminí). Ese mismo día, se inician los trabajos de ensanche de la calle Colón, de acuerdo al proyecto presentado. La tarea comienza en la portada del Parque Municipal, para extenderse hasta el Balneario Municipal.
Más naturaleza…
En 1947 se ampliaron las playas de la margen izquierda, extendiéndose pircas y veredas.
Para finales de la década del ’40, entre las sucesivas obras realizadas en el paseo, se plantaron 250 eucaliptos y se reubicaron los juegos infantiles.
En 1949, el intendente Ernesto María Malére recibió la donación para el municipio de un amplio terreno de 14.710 m2 por parte de Samuel Peregrino Fernández y la adquisición de otro terreno casi tan amplio como el donado. Asimismo se forestaron diversos sectores siguiendo los trazados del paisajista francés Luis Rais.
Cuestión de nombres…
A través de la Ordenanza N° 20, promulgada el 11 de julio de 1953, se le impuso el nombre de Eva Perón a la calle Colón. Un detalle curioso: la Ordenanza disponía específicamente que el cambio entraría en vigencia a partir del 26 de julio de dicho año, a las 20:25, hora en la que, un año antes, Eva Duarte de Perón “había pasado a la inmortalidad”.
Asimismo, la Avenida Centenario pasó a denominarse Avenida Colón. Por si el homenaje fuese poco, la misma Ordenanza dispuso que el Parque Municipal recibiera también el nombre de la fallecida esposa del Presidente, y la calle principal del paseo pasó a ser llamada “La razón de mi vida”. En el mismo sentido, el Balneario Municipal fue denominado “17 de Octubre”.
Posteriormente, tras la irrupción de la autodenominada “Revolución Libertadora”, el Balneario recibió el nombre de “Almirante Guillermo Brown”.
La Isla y la Confitería
Durante la administración del intendente Amado Diab, el Dr. Palmiro Bartolomé Bogliano se constituyó en un punto de influencia sustancial en cuanto a la concreción de todo tipo de proyectos para nuestra localidad.
leyes de especial significación para Azul, sancionadas por el Congreso y promulgadas por el Poder Ejecutivo, lamentablemente no fueron llevadas a la práctica. Esas leyes fueron:
- 15.708 (1960), destinando 25 millones de pesos para construir un Hotel de Turismo en el Balneario Municipal;
- 15.887 (1961) destinando 16 millones de pesos para construir e instalar la Casa del Niño en el terreno propiedad de la Sociedad Protectora de Niños;
- 16.072 (1961) asignando 20 millones de pesos para ampliar el edificio de la Escuela Normal Mixta “Bernardino Rivadavia”;
- 16.101 (1961) autorizando la inversión de hasta 500.000 pesos para erigir un monumento a Domingo F. Sarmiento en el Parque Municipal.
En la década del ’60 se “creó” la pequeña isla aguas arriba del piletón, abriendo un canal y montando un puente.
Entre 1968 y 1970 se construyó la Confitería Cacique Catriel, impulsada por el intendente designado Francisco Toscano, quien había sido uno de los principales impulsores del Balneario.
Inundaciones y obras…
Tras la inundación de abril de 1980, el Balneario Municipal perdió el puente (construido por Pagano y Santillán) que se hallaba a la altura del sector conocido como “La Terraza”.
En 2002, durante la administración del Dr. Omar A. Duclós, se instalaron modernas compuertas en el Puente Adolfo “Moto” Arias, elevándose asimismo la altura del tradicional puente para evitar obstruir el normal curso del agua.
Tras las inundaciones del año 2012, desde la gestión del Dr. José Manuel Inza se realizó la limpieza del cauce del Arroyo en diversos sectores y asimismo se planteó una remodelación de algunos sectores del Balneario. Se reconstruyeron los baños y la Oficina de Turismo ubicados a la entrada del paseo, y con la excusa de lograr una mejor perspectiva del paisaje se removió completamente “La Terraza”. En la actualidad, buena parte de las obras en el paseo aún no han sido concluidas.
Todos los años, el 16 de diciembre, se inaugura oficialmente la temporada de verano en coincidencia con el aniversario de Azul.

Tras la inundación de abril de 1980, el Balneario Municipal perdió el puente que se hallaba a la altura del sector conocido como “La Terraza”.

Un grupo de caballeros, en el sector de la compuerta, en el Año 1947.
El primer encuentro sería en junio en la Escuela de Música. Se incorporó el Azul Rock Kids.
5 de junio de 2026
5 de junio de 2026
5 de junio de 2026
El condenado en esta primera instancia es un contador. Los varios hechos por los que fue declarado autor tuvieron como víctima a su exesposa. De quedar firme en todos sus términos lo resuelto, el todavía imputado también tendrá que cumplir con una serie de pautas de conducta. Entre ellas, asistir a un curso de "Nuevas Masculinidades".
5 de junio de 2026
5 de junio de 2026
5 de junio de 2026
5 de junio de 2026
4 de junio de 2026
3 de junio de 2026
3 de junio de 2026
3 de junio de 2026
3 de junio de 2026
3 de junio de 2026