26 de agosto de 2026
Tras la ordenación sacerdotal de Pablo Guerrero y Mauro Duclós en la Catedral de Azul, los nuevos presbíteros reflexionan sobre sus trayectorias, la importancia del acompañamiento frente al vacío existencial de los jóvenes y la necesidad de recomponer la escucha y el compromiso en una sociedad signada por la inmediatez.
Por Laura Méndez
De la Redacción de El Tiempo
El pasado 17 de agosto la Diócesis de Azul sumó dos nuevos presbíteros a su ministerio pastoral tras la ordenación sacerdotal de Mauro Duclós y Pablo Guerrero, celebrada en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario.
La ceremonia fue presidida por el obispo monseñor Hugo Manuel Salaberry y contó con la concurrencia de sacerdotes, diáconos, seminaristas, referentes de distintas áreas pastorales y numerosos fieles procedentes de las comunidades donde los feligreses desarrollaron previamente su labor: Nuestra Señora de la Asunción (Saladillo), San José (General Alvear), San Antonio de Padua (Azul) y San Vicente de Paúl (Olavarría).
El rito central de la ordenación estuvo marcado por la imposición de manos, el rezo de las letanías y la unción de las manos, gestos solemnes con los que ambos religiosos iniciaron formalmente su servicio.
Durante la homilía, el obispo Salaberry destacó el carácter definitivo del ministerio al señalar que "el llamado de Dios es irrevocable" y remarcó la importancia de la fidelidad y la confianza en la misión encomendada.
La jornada concluyó con el agradecimiento institucional de la diócesis y un llamado a la comunidad para acompañar con oraciones las nuevas vocaciones en la región.
En diálogo con este medio, los nuevos presbíteros abordaron el despertar de su vocación religiosa, además de compartir sus reflexiones sobre diversos aspectos teológicos, filosóficos y sociales de la fe.
Pablo y su vocación sacerdotal
Respecto a su trayectoria personal, Pablo, originario de Tandil y de 49 años, residió en Chile entre 1998 y 2010. Tras su regreso, permaneció unos años en su ciudad natal antes de radicar su residencia en Buenos Aires hasta 2024.
Comenzó la charla mencionando que "la vocación nació cuando tenía 19 años estando todavía en el colegio, la Escuela Técnica Nro. 1 de Tandil Ingeniero Felipe Senillosa".
"Yo estaba en los grupos de oración de la parroquia Nuestra señora del Carmen, viendo qué me gustaba. Al final resultaron ser la misa y la prédica", puntualizó.
"Eran los puntos fundamentales que me atrajeron para pensar en algún momento sobre la vocación, obviamente inspirado por una relación con Dios, un encuentro personal con Dios que me fue enamorando y me fue llevando. Son muchos años, pasa de todo en la vida".
Ejemplificó que "entre medio fui estudiando teología, es decir los estudios los fui realizando como laico. También estudié psicología y filosofía".
Sobre Azul contó que "hace dos años que estoy".
Según detalló, tras concluir el nivel secundario en Tandil, se trasladó a Buenos Aires para comenzar sus estudios de Teología. Posteriormente, entre 1998 y 2010, se radicó en Chile, donde estudió Filosofía. A su regreso a Tandil en 2010, ejerció la actividad laboral durante dos años, hasta que en 2012 volvió a Buenos Aires para retomar y finalizar la carrera de Teología, la cual cursó en paralelo con la carrera de Psicología.
"Hay que invertir tiempo en el otro"
Consultado sobre el trabajo con la gente, más específicamente sobre las carencias en Azul, reflexionó que "ahora estoy trabajando en educación, entonces lo que veo en el nivel primario son problemáticas relacionadas en los vínculos familiares. Soy vicedirector del colegio Sagrada Familia. Entonces, más allá de los chicos que conozco en el colegio y sus familias, a veces uno observa ciertas carencias en los vínculos familiares. No es general, obviamente, pero si uno tiene que hablar de alguna carencia o alguna dificultad que uno nota es en eso".
Desarrolló "las familias están con mucho trabajo tanto los padres como las madres lo cual genera, naturalmente, una dificultad en los vínculos".
Se refirió a la comunicación, a la escucha y destacó que "a los chicos hay que darles tiempo, hay que escucharlos".
Amplió "en una pareja ocurre lo mismo, es decir si una pareja que no pasa tiempo junta, que no conversa evidentemente no puede funcionar. Nos pasa lo mismo a nosotros, si no nos vinculamos, si no conversamos con los otros sacerdotes, con los compañeros que uno va teniendo en el camino tampoco se va a entender.
Hay que invertir tiempo en el otro. Creo que es una problemática a nivel general".
Sobre si se puede resolver o si encuentra solución cuando lo plantea en la escuela, puntualizó que "depende, siempre todo depende de la capacidad que la persona tenga también de revisar su propia vida, es decir ésto de no tener tiempo para el otro también implica no tener tiempo para sí mismo".
"Siempre en el encuentro con el otro es donde brota el descubrimiento de sí mismo"
De la misma manera Pablo continuó que "hay que detenerse un poquito y pensar cómo viene la vida, las cosas, ver, meditar, por eso la oración es fundamental. Creo que es algo que es de primera necesidad porque es lo que te hace parar un poco, detenerte. La palabra es fundamental, darse el espacio para que la palabra surja".
Manifestó que "se necesita ese momento de escucha con uno mismo y la palabra de Dios. Porque la palabra de Dios, justamente, si bien es una palabra que te es dirigida hoy, presente a vos, es una palabra en la que uno se va a sentir se va a sentir ves identificado".
"Esa es como una manera de escucharse a sí mismo también".
Reflexionó "es decir, va a haber resonancias en esa palabra que es lo mismo que pasa en un vínculo, una relación. Cuando hay un verdadero diálogo, es decir, que hay una escucha mutua, lo del otro también me resuena a mí".
Acerca de las respuestas a lo que estamos buscando cuando no necesariamente surge en la misma oración, explicó que "sí, el espejo siempre tiene que ser el otro, el otro (con minúscula) o el Otro (con mayúscula) para vernos reflejados de la mirada del otro. Porque cuando uno va a un espejo, te devuelve tu propia imagen, esa es la imagen esa del mito de narciso. De donde viene el narcisismo de donde se toma la mitología, la psicología de la mitología para hablar del narcisismo, que es la búsqueda solo de sí mismo y con el único referente de uno mismo. Y eso, en los extremos es patológico".
"En lo que no son extremos nos encierra a nosotros mismos y no nos permiten ni siquiera conocernos a nosotros. Siempre en el en el encuentro con el otro es de brota el descubrimiento de sí mismo".
Aportes sacerdotales
Sobre qué le gustaría aportar, Pablo "como sacerdote quisiera presidir las eucaristías, que es cuando se actualiza el sacrificio de Cristo. Es como si estuviéramos en el Calvario. Porque cuando entra a la misa, en realidad, uno tiene que pensar que el tiempo no existe más. Estamos fuera del tiempo. Entonces, como estar en ese momento cuando Jesús está en la última cena, cuando Jesús es crucificado y cuando Jesús resucita. Eso es fundamental para un sacerdote y para mí: poder hacer la misa, presidirla, celebrarla junto con el pueblo de Dios".
Después, "el otro sacramento que podemos impartir es la confesión, que tiene que ver con la escucha que hablábamos antes y una escucha desde Dios también, desde la misericordia. Es un sacramento bien vivido, un sacramento liberador donde la persona se puede encontrar consigo mismo desde la fragilidad, desde su propia limitación, desde lo que es, pero al mismo tiempo es saberse amado profundamente por Dios. Entonces, yo creo que eso sea llevado a la vida, que esos que son sacramentos que son reales y son actuales, que mi vida sea eso. Desde que me levanto hasta que me acueste".
"En ese sentido va a pasar mucho, me parece a mí, lo que yo puedo aportar es la escucha, un consejo, un acercamiento. Creo que lo que puedo aportar es a Dios. A hacer presente a Dios en el mundo. No es desde una capacidad particular, es desde lo que soy con todas mis fragilidades y mi humanidad".
"Y la parte profesional que creo que también está unido.
Aportar lo más que pueda también desde lo profesional, trabajo en la escuela, soy psicólogo, estudié un montón; creo que son dones que Dios me regaló para poder también hacerlos fructificar. Esperando que sea muy rico todo y muy fructífero".
Mauro y su vocación sacerdotal
Por su parte, Mauro, oriundo del barrio El Sol y de 34 años, señaló que el surgimiento de su vocación sacerdotal se dio en una etapa de mayor serenidad, en la cual comenzó a experimentar un vacío existencial.
Pese a haber trabajado desde una edad muy temprana, mantener estudios, amistades y una relación de pareja, y tras haberse independizado a los 16 años para convivir con un grupo de amigos, la consolidación de un empleo estable y afín a sus gustos a los 19 años no impidió que percibiera la falta de un sentido más profundo en su vida.
El flamante sacerdote recordó que "con la dirección espiritual, un cura me dijo: 'vamos planteando cada parte de tu vida'. Empezamos con el estudio, después con el trabajo y siempre faltaba algo".
Cuando llegó el momento de pensar la iglesia, -porque yo siempre participé en la religión desde que tengo 9 años- quise huir (risas).
Cuando realmente lo pensé justo llegaba de un partido de fútbol, eran como las 11 de la noche, y me puse a dibujar y a escribir un rato y no podía sacármelo de la cabeza. Entonces dije, 'bueno, voy a salir de correr'. Salí a correr, llegué a la pista, me encuentro corriendo solo y se largó a llover. Y digo, 'acá no hay nadie (eran las 3 de la mañana) porque de lo que yo estaba huyendo no estaba fuera, estaba adentro. Y fue cuando lo decidí, fue totalmente calmo y en paz. Entonces volví corriendo a mi casa. Al día siguiente pedí el ingreso al seminario y empecé todo el trayecto".
Sobre qué le gustaría aportar Mauro sostuvo que "no me queda otra que darme a mí en función del servicio de Dios con los demás, y es lo único que tengo en definitiva y lo que tenemos todos. Uno podría decir: 'bueno quisiera que más gente se acerca a la iglesia y quisiera cambiar un montón de cosas de la iglesia'. Pero en el fondo sos vos, el que hace y genera el cambio. No hay otro, no te queda otra cosa que dar que uno mismo".
Contó una anécdota: "y ello me quedó más claro no hace mucho y fue cuando llegue a Saladillo. Recuerdo que llegué a Saladillo un miércoles y me llamó una chica que conocía hace tiempo desde el hospital que se había intentado suicidar alguien. Entonces, fui y me encontré con tres chicos más".
Amplió "entonces hablé con los tres, estuve desde las 19 hasta las 21. Después, a la semana siguiente, otros tres. Yo dije, '¿qué está pasando acá?'. Eran jóvenes, no pasaban los 25 años.
Entonces, me comuniqué con la Municipalidad, fui a charlar con ellos, pegamos muy buena onda con el equipo de juventudes que trabaja muy bien.
Y ahí fue cuando yo dije, 'el mayor aporte que tengo es mi tiempo y soy yo'. Porque los había hecho trabajar y aportaban su tiempo, sus cosas".
Reflexionó sobre la depresión que "hay un gran paradigma que son las redes sociales, porque en el fondo es cómo que te ves, se ven todo el tiempo al espejo. Y porque estás todo el tiempo sacándote fotos, subiéndolas, viendo qué hacen los otros. ¿Qué sucede cuando vos te miras mucho tiempo al espejo?: se deforma la imagen. Entonces, no te gusta lo que ves. Además, que todo el tiempo estas redes sociales te están diciendo que no sos lo suficiente, que todo tiene que ser perfecto; de hecho vos mirás las fotos y a nadie le falta un diente, nadie tiene una arruga.
Entonces cuando los jóvenes se enfrentan a esa realidad, se encuentran vacíos y los padres están igual.
Incluso los hijos terminan siendo una carga y quiera o no, eso se transmite. Es imposible que uno no pueda transmitir esa negatividad".
Pablo aportó "primer axioma de la comunicación, no se puede no comunicar (Paul Watzlawick)".
Vínculos líquidos
Ambos fueron consultados sobre los vínculos líquidos, Pablo reflexionó que "nunca podemos separar la cultura en que vivimos, hablamos del consumo, el consumismo a todo nivel, consumismo de personas también. Los vínculos líquidos, nada es tangible, el tema del compromiso, de hacerte cargo del otro, porque en compromiso es eso: hacerte cargo del otro".
Pero no es algo que exista en la sociedad actual: invertir tiempo que tu problema, tu necesidad esté en un plano un poquito secundario y primero esté la necesidad del otro.
Un vínculo de amor es hacerse cargo del otro y aliviarlo y viceversa".
Es decir, "entonces no necesito preocuparme de mis cosas porque estás vos para eso y viceversa. Eso hoy, como sociedad, me parece que, hace mucho tiempo que no que no se vivencia de esa manera, una relación y un vínculo".
"Entonces, es complejo, se propone un camino que no tiene que ver con una simple ley que hay que cumplir. Tiene que ver porque los mandamientos se relacionan con una propuesta de vida pero más tiene que ver con opciones que tienen que tomar las personas".
De la misma manera amplió "nosotros como iglesia tenemos que mirar la cultura en la que vivimos. No por eso vas a cambiar el dogma, por ejemplo, o las enseñanzas más arraigadas de la iglesia. El no compromiso y los vínculos líquidos tienen que ver con un vacío".
En cuanto a los vínculos, Pablo ejemplificó que "cuando no acepto que mi pareja no me completa o yo a mi pareja en un vínculo no hay posibilidad de compromiso, porque sino lo que estamos haciendo es usarlo".
"Porque uno se encuentra con algo que es inefable, que es irreductible: hay un hay un otro ahí con sus cosas, con todo su ser y que me complica la vida, por más que lo ame y todo, pero me está cuestionando permanentemente".
Mauro agregó "que te guste la complicación".
Para terminar, Pablo reflexionó que "hay que saber desarrollar la capacidad de trascendencia, la espiritualidad es eso, es salir de vos mismo".

Los sacerdotes hicieron referencia a sus vocaciones sacerdotales y reflexionaron sobre las problemáticas que observan en la sociedad. FOTOS NACHO CORREA
La obra es ejecutada por la CEAL, en tanto desde el Municipio se realiza el correspondiente seguimiento. Se remarcó que son acciones destinadas a fortalecer el acceso "a un servicio esencial en el radio urbano de Azul, que actualmente alcanza aproximadamente el 98%".
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Se impuso, con la monta de Máximo Muñiz, en el clásico "Jockey Club de Azu" la prueba más importante de la reunión que se realizó, el domingo, en el circo hípico local. En la jornada se realizaron otro clásico y un especial que quedaron en poder Marcando Caminos y Rey De La Calle respectivamente.
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