PROCEDIMIENTO POR DROGAS

PROCEDIMIENTO POR DROGAS

Ahora los detenidos son dos

Además del propietario de la fiambrería que fuera arrestado el jueves, ayer una jueza le dictó la detención a su pareja, que también está acusada de vender cocaína al menudeo. En el caso de la mujer, la medida cautelar la cumple en su domicilio.

2 de agosto de 2020

El comerciante arrestado en un procedimiento por drogas llevado a cabo en la zona céntrica de Azul el jueves está detenido. Y también su concubina.

De 65 años de edad, oriundo de Tres Arroyos y radicado en esta ciudad desde hace varios años, el hombre había sido identificado como Ernesto Edelmiro Quintana.

Mientras permanece transitoriamente privado de la libertad -a la espera de que se consiga un cupo para su traslado a una unidad penal- en la sede de la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado con asiento en la Avenida Mitre, ayer una jueza convirtió a su aprehensión en detención. Y esa misma magistrada -Magdalena Forbes, la titular del Juzgado de Garantías 1- le dictó la detención a la pareja de Quintana, identificada como Araceli Fabiana Larios, una azuleña que tiene 29 años.

Si bien también venía siendo investigada, no había sido arrestada durante ese procedimiento llevado a cabo hace tres días por la Policía, cuando se incautaron varias dosis de cocaína al ser allanadas la fiambrería que Quintana posee en 25 de Mayo entre San Martín e Yrigoyen y el inmueble, en la planta alta de ese local, donde reside con su familia.

En el caso de la joven, la titular de Garantías 1 le dictó "la detención domiciliaria". Dicha modalidad obedeció a que es madre de dos pequeñas nenas, se mencionó en el fallo.

Comercialización de estupefacientes y tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización en dosis fraccionadas destinadas directamente al consumidor son los delitos que les están atribuyendo a Quintana y su pareja.

Anteayer los dos habían sido indagados en Tribunales, en el marco de este sumario penal que instruye Lucas Moyano, el fiscal a cargo de la UFI 22. Según voceros allegados a esta causa dijeron, ni el hombre ni su concubina declararon.

La medida cautelar para la joven implicó que la Jueza de Garantías le dictara también una serie de pautas de conducta, que deberá cumplir para que no le revoquen el beneficio.

En ese contexto se ubican las siguientes condiciones: no puede abandonar su domicilio por ningún motivo, "salvo cuestiones de salud, debidamente justificadas o emergencias a posteriori acreditadas"; y al inmueble allanado el jueves sólo pueden ingresar las personas pertenecientes "al núcleo familiar primario" de la mujer y sus representantes legales en esta causa. Además, le fue impuesta la "estricta prohibición" de atender la fiambrería y, una vez que sea remitida desde el Centro de Monitoreo del SPB, le será colocada una tobillera electrónica con el fin de controlar el cumplimiento de la medida cautelar. "Hasta tanto se obtenga el dispositivo, el control deberá ser efectuado por personal policial con visitas periódicas, azarosas en distintos días y horarios", escribió la magistrada Forbes en la resolución por la cual Larios fue notificada ayer por personal policial de que quedaba detenida bajo esas condiciones ya referidas.

Cocaína y teléfonos

Desde la Acusación se sostiene que Quintana y su pareja vendían estupefacientes -cocaína- al menudeo, actividad ilícita ubicada como sucedida desde mediados de diciembre de 2019 hasta el jueves que pasó, en ocasión que el propietario de la fiambrería fuera arrestado y se allanaran el local y la casa donde convive con su pareja.

Los procedimientos realizados hace tres días por efectivos de la División Antinarcóticos local incluían que también fuera requisada una camioneta Volkswagen Amarok propiedad del hombre investigado.

Solicitados desde la UFI 22, habían sido ordenados también por la jueza a cargo de Garantías 1.

Según lo demostrado hasta ahora, el jueves que pasó cuando era poco antes de las 19.30 Quintana se trasladaba en el rodado mencionado por Bolívar entre Necochea y Avenida 25 de Mayo, ocasión en la cual le vendió estupefacientes a un hombre de 31 años. Concretamente, dos envoltorios de nylon que pesaban poco más de diez gramos, según se comprobó cuando fueron secuestrados durante este procedimiento donde resultara arrestado el comerciante.

Quintana fue interceptado por el personal policial una vez que estacionó la camioneta -sobre la avenida- en cercanías a la fiambrería. Al ser revisado, en su poder tenía más de cinco gramos de cocaína que también le fueron incautados.

En ese entonces, además, le secuestraron más de 28000 pesos y dos teléfonos celulares.

Posteriormente, los policías allanaron el negocio y el inmueble, en la planta alta del local, donde vive la pareja imputada.

En esos procedimientos se incautaron ocho envoltorios de nylon con cocaina, los cuales estaban en el interior de un estuche de anteojos hallado en un baño de la fiambrería.

La totalidad de la droga secuestrada pesó más de 38 gramos y los allanamientos incluyeron los secuestros de tres teléfonos celulares más y un DVD.

"En definitiva, se ha justificado que tanto Quintana como Larios tenían en su poder una cantidad importante de sustancia ilícita (cocaína) y que, además, parte de ella estaba fraccionada en dosis al consumidor, dejando evidenciada la ultrafinalidad típica reclamada por los delitos en trato", concluyó ayer la jueza Forbes para dictar la detención a la pareja imputada.

EL DATO

En la misma resolución dada a conocer ayer, la Jueza de Garantías autorizó al Fiscal que instruye esta causa penal a analizar las comunicaciones de los teléfonos celulares secuestrados durante este procedimiento llevado a cabo el jueves que pasó en la zona céntrica.

El comprador

Un hombre que tiene 31 años es señalado en esta investigación penal como quien el jueves que pasó fue a comprarle drogas a Ernesto Edelmiro Quintana, en la previa a que el comerciante fuera arrestado y se allanaran su fiambrería y el inmueble donde vive con su pareja, la otra imputada.

Ya declaró como testigo en ese sumario. Y en carácter de tal reconoció que el 30 de julio que pasó habló por teléfono con Quintana para comprarle cocaína y que luego fue en su auto, un Renault 11, a buscar la droga.

Según dijo, acordó encontrarse con el ahora detenido en Bolívar y Necochea, donde el comerciante lo esperó en su camioneta. Después, él subió a la Amarok y ambos dieron una vuelta, ocasión en la cual pagó "16000 pesos" por "dos bochas" de cocaína. Luego Quintana, que no era la primera vez que le vendía estupefacientes, lo dejó en el lugar donde él había estacionado su auto.

Toda esa maniobra fue observada por personal policial. Y no bien el comprador se retiraba en el Renault 11, los efectivos de seguridad lo interceptaron, incautándose la cocaína que había comprado instantes antes.

El hombre fue demorado luego de que un policía, para que se detuviera, efectuara al menos un disparo que dio en uno de los neumáticos del auto que manejaba.

Según lo informado, eso obedeció a que había intentado atropellar a uno de los efectivos que participaron en este procedimiento.

Por ese hecho fue notificado de la formación de una causa por atentado y resistencia a la autoridad, informaron ayer voceros judiciales.

Estupefacientes y un homicidio "preterintencional"

No es la primera vez que Ernesto Edelmiro Quintana figura como imputado en una investigación por drogas.

El hombre oriundo de Tres Arroyos registra un antecedente penal por un hecho de similares características al que ahora lo tiene nuevamente detenido. Data del 31 de octubre de 2018, ocasión en la cual había sido condenado en primera instancia por una infracción a la Ley 23737 a cuatro años y seis meses de prisión y al pago de una multa, tras un juicio abreviado en un Tribunal local.

Quintana y dos hombres más, llamados Carlos Antonio "Charly" Páez y Gustavo Daniel Conde -quienes también fueron condenados en sendos procesos abreviados tramitados en 2018-, habían sido arrestados durante una serie de allanamientos llevados a cabo en Azul el 3 de noviembre de 2016.

Además de los domicilios particulares de los tres, ese día se allanaron una parrilla ubicada sobre la Ruta 3 y la fiambrería de Quintana, situada en ese entonces en San Martín entre Lavalle y Castellar.

Los procedimientos derivaron en los hallazgos de cocaína fraccionada, dinero en efectivo y otros elementos considerados de interés para esa investigación penal que dos años más tarde se tradujo en las condenas de los tres.

La pena de prisión dictada en primera instancia para Quintana en aquel juicio abreviado lo tenía actualmente en libertad, teniendo en cuenta que seguía al frente de esa fiambrería que, en su actual dirección de 25 de Mayo entre Yrigoyen y San Martín, volvió a ser allanada el jueves que pasó.

Para cuando el hombre que ahora está detenido había sido condenado en aquel proceso abreviado arrastraba otro antecedente penal por el que estuvo preso: un homicidio que cometiera en Azul el 25 de agosto de 2005.

En noviembre del año siguiente había sido declarado autor de aquel hecho, a través de un juicio que se desarrolló en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 con asiento en el
Palacio de Justicia local.

Como autor de los delitos de homicidio preterintencional agravado y portación de arma de guerra sin la debida autorización legal, en concurso real, la pena que le dictaron los jueces que integraban en ese entonces el TOC 1 fue de cuatro años y dos meses de prisión de efectivo cumplimiento.

El episodio materia de ese proceso había sucedido en las afueras del inmueble donde Quintana vivía en aquel tiempo, una casa situada sobre la calle Juan B. Justo.

A la víctima, luego de que ambos discutieran, le disparó utilizando un revólver calibre 38 y el balazo que recibió le produjo una herida en una pierna. En un principio estuvo internada en el Sanatorio Azul, donde falleció al día siguiente de sucedido este hecho a causa de ese disparo por el que perdió una importante cantidad de sangre, al lesionar su arteria femoral.

El fallecido se llamaba José María Guardia. Vivía en una localidad del conurbano bonaerense y había llegado a Azul ese mismo día en que resultara herido de muerte.
Al parecer, Guardia viajó a Azul para reclamarle al comerciante, que en ese entonces regenteaba un cabaret, por una deuda.

Tras dispararle aquel 25 de agosto de 2005, Quintana había huido en su auto hacia Olavarría, aunque policías lograron detenerlo antes de llegar a la vecina ciudad. Y también pudo ser secuestrada el arma de fuego, de la que el autor de este homicidio se descartó mientras era perseguido por la Policía.

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