ENFOQUE

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Autocines 2020: renacimiento pandémico

La nueva realidad global desatada por un Virus que se ha Viralizado en el sentido más actual (y dramático) del término, trae al presente una palabra desconocida para muchos: AUTOCINE. Se anuncia la inauguración de uno en nuestra ciudad: Azul.

4 de agosto de 2020

Un poco de historia sobre esta Historia particular. El año 1895 es el señalado como el del inicio de las proyecciones cinematográficas a partir de un "invento" (en realidad el resultado de muchos "inventores" desde décadas atrás) patentado por dos empresarios y científicos franceses, los hermanos Auguste y Louis Lumiere (que en francés significa "luz", siendo esta pieza fundamental de la Cinematografía) y que a partir de ese país se expande a todo el Planeta (un virus no mortal sino todo lo contrario). En EE.UU. se desarrolla desde ese mismo año un recorrido propio que en poco tiempo derivaría en Industria. Y dentro de ella, comienzan a aparecer algunos Artistas. El Cine fue mudo hasta (oficialmente) 1927. También, desde la primera década del siglo, un fenómeno de masas. El Invento más maravilloso de todos. En 1915 se realiza en Nuevo México (desértico Sur norteamericano con clima adecuado) el primer intento de Cine fuera de las salas: un PREDIO que alberga 40 vehículos funciona durante un año. En 1921, en Texas se da el segundo y también fallido intento. El 6 de junio de 1933 se realiza la inauguración del primer espacio PATENTADO en el Mundo (Patente 1909537 del 15-05-1933 a nombre de Richard M. Hollingshead Jr. Este hombre, heredero de un próspero negocio de equipamiento para automóviles abre un espacio donde en coche o sin él se podía ingresar a ver una película en las siguientes condiciones: una gran pantalla al aire libre, un proyector de cine, un bar confitería y una gran área de estacionamiento para vehículos. La entrada costaba 25 centavos de Dólar (unos $33 actuales nuestros) y podía albergar a unas 600 personas. El audio primario se emitía a partir de parlantes ubicados junto o detrás de la Pantalla).

Es FUNDAMENTAL reseñar el contexto en que ocurre esto: una devastadora CRISIS SOCIO ECONÓMICA: la Gran Depresión originada por un CRACK financiero en la bolsa de Wall Street, New York en 1929 que, como un Tsunami, barrió gran parte del globo, llevando a la miseria, ruina, hambre y muerte a millones de seres humanos. El Cine, ya instalado como espectáculo preferente y popular a nivel global, encuentra en sus ofertas de entretenimiento una fórmula para hacer millones: cuanto más fantasía se propone, más éxito se obtiene: comedias, musicales y films de terror son los tres generos que más convocan al Pueblo para paliar sus dramas (muchos de ellos ni siquiera podían comer con lo cual no estaban dentro de los espectadores asistentes). Entonces, los AUTOCINES (del inglés autocinema, también popularmente llamados drive-in) "invaden" el país. No tanto el resto del Mundo. Es importante señalarlo como un fenómeno estrictamente norteamericano, que ocasionalmente fue imitado en el Exterior. Su periodo de gracia se alcanza hacia mediado de los años 60. Y desde allí su ocaso y decadencia. La Televisión primero, los videocasetes después, la tecnología contemporánea, se encargaron de limitar su existencia hasta ANTES de la PANDEMIA a unas 300 salas en todo el Mundo (la mayoría en EE.UU y unos pocos en Australia, Alemania, Inglaterra, etc.).

Hoy, parece ser el inicio de un nuevo Tiempo condicionado por la Realidad: el lema del año 1933 en aquel primer PREDIO, rezaba: "Toda la Familia es bienvenida, sin importar lo ruidoso que sean los niños". Las legislaciones de 2020 para su funcionamiento imponen otras normativas adecuadas al funcionamiento de estos emprendimientos pero el objetivo sigue siendo el mismo: proponer una alternativa de evasión, placer, goce, dentro de una época oscura, decadente, amarga para millones de seres humanos confinados que anhelamos recuperar espacios saludables donde nuestra zona más sensible pueda encontrar consuelos y sobre todo, respuestas.

En Argentina los tres primeros Autocines aparecen en la década de los Setenta: Autocine de la Rivera (Ciudad Deportiva de Boca Juniors, Capital Federal), Autocine Buenos Aires (Avenida General Paz y Constituyentes) y en Supermercado Todo en el barrio de Agronomía. Todos porteños. Hubo réplicas en ciudades como Mar del Plata. A mediados de esa década se cerraron. En realidad, nunca lograron instalarse fuera de EE.UU. Hoy se anuncian inauguraciones en la Costa de San Isidro, junto al Rio de La Plata: el Autocine Al Rio (Elcano 1718, Martínez, Partido de San Isidro) con una capacidad para 60 vehículos a un precio de $1200 por auto con 4 personas a bordo (los escondidos en el baúl no se cuentan) con dos turnos (o funciones) de martes a domingo y sonido a través de equipos de audio de cada automóvil. Se requiere condiciones climáticas, limpieza entre función y otra, todo lo sanitario común a demás actividades. Semanas atrás debutó el primero en Santa Rosa, La Pampa con enorme suceso. Hay otros en ciudades próximas y habrá más en el Hipódromo de Tucumán, en Guaymallen, Mendoza y hasta se reabrirá uno de los míticos del pasado: el "EL Cerro" en El Challao, Mendoza también.

Azul se apresta a su debut con el film de los cineastas locales cultores del género del terror y el suspenso, adaptando a nuestra idiosincrasia el "giallo" italiano y el "slasher" norteamericano: Nicolás y Luciano Onetti que han obtenido reconocimiento internacional más allá de nuestras fronteras en circuitos dedicados a estas temáticas. En 1967, otro cineasta, el norteamericano Peter Bogdanovich filma su debut con una película sobre un psicópata que aterroriza una ciudad de provincias donde un ex actor del cine de terror y un autocine son protagonistas. El mítico Boris Karloff realiza su despedida de Hollywood con esta memorable película que en Argentina se estrenó en 1972 con el nombre "Míralos Morir" (Targets, 1967). Ese mismo año, en noviembre, el cine nacional aporta una película que reflejaba este fenómeno ya porteño: "Autocine mon amour". Dirigida por Fernando Siro y con un gran elenco de nombres populares de su tiempo (Brandoni, Bauleo, Dumont, Gilda Lousek, Cristina del Valle, Nelly Beltrán), sigue la línea de films pseudo eróticos iniciada en 1963 con "La Cigarra no es un Bicho", donde cualquier lugar es propicio para el sexo: hoteles, moteles, trenes, bulines, bosques...y autocines) que resultaría la única película argentina en acercarse al formato de exhibición. La calidad, no estaba entre las propuestas de los hacedores.

La Pandemia nos devuelve a tiempos pretéritos de fantasía y felicidad ante una Pantalla. Con terrores y alegrías renovadas/os. Que los azuleños acompañemos esta propuesta. Todo suma, todo está "condenado" a volver a caminar: los seres humanos necesitamos alientos para seguir andando. Acá y en la China. Suerte en este emprendimiento.

Alfredo Vivarelli.

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