LA PALABRA DE DIOS
Escribe:Miguel Esteban Hesayne.
Obispo Emérito de Viedma.
www.cristifero.com.ar
La palabra, clave de la Cuaresma es conversión. Por eso, no es simple curiosidad detenernos en su significado etimológico, tal cual la usó Jesús de Nazaret. En Hebreo lengua que también habló Jesús, significa "volver al origen". (*)
"Volver al origen de la Iglesia" fue la voz de orden del Papa Juan XXIII al convocar el Concilio Vaticano II y para que la Iglesia volviera al ser y misión que le había encomendado Jesús a través de los Apóstoles e inmediatos discípulos, junto con su Madre, María de Nazaret. Hechos (2,1-4)
Les narro una anécdota que expresa, en forma vivencial, el objetivo central del Concilio Vaticano. Al finalizar el Concilio y regresar los Padres Conciliares a sus respectivas diócesis, el santo Obispo de Azul, Manuel Marengo, con la intención pastoral de que los Documentos Conciliares no quedaran en un libro sino que animaran la vida y acción de los bautizados en la Iglesia Católica, inició su actividad episcopal convocando a todos los sacerdotes de la Diócesis de Azul y sus primeras palabras fueron "queridos sacerdotes el Concilio pide Conversión a Jesús y su Evangelio. Al primero que le va a costar es a mí. Ayúdenme a convertirme para renovar la Iglesia según el proyecto de Jesucristo, el Señor". Y doy fe que a partir de esta actitud personal del Obispo todos pusimos el máximo interés pastoral en vivir el espíritu y la letra de Concilio aceptando la orientaciones conciliares que nos llegaban y difundiéndolas en nuestras respectivas comunidades que bien pronto respiraban y transparentaban el aire fresco de la renovación en la vida y misión de bautizados en proceso de conversión al Evangelio de Jesús a través de la vivencia de la documentación conciliar. Fueron años de una primavera de la Iglesia que se vivió en la diócesis de Azul y en la generalidad de las diócesis argentinas y en mundo católico de entonces. Hubo un vigoroso brote de comunidades en todo el territorio argentino que al descubrir los orígenes cristianos, con mucho empeño, trataron de actualizar lo que San Lucas describe sobre la vida y misión de los Apóstoles y discípulos de Jesús resucitado, en un librito llamado "Hechos de los Apóstoles". Así, mirando a las primeras comunidades cristianas las tomaron como camino pastoral según las orientaciones del Concilio Vat. II y se inició en la Iglesia Católica un proceso dinámico de conversión a Jesús y su Evangelio. Es la meta a no olvidar y a retomar con suma urgencia. Recordemos lo que hace varias décadas nos decían los Obispos latinoamericanos reunidos en Santo Domingo:
"La Nueva Evangelización exige la conversión pastoral de la Iglesia. Tal conversión debe ser coherente con el Concilio. Lo toca todo y a todos: en la conciencia y en la praxis personal y comunitaria, en las relaciones de igualdad y de autoridad; con estructuras y dinamismos que hagan presente cada vez con más claridad a la Iglesia?"( Sto. Domingo 30)
Esta Cuaresma en el Año de la Fe nos tiene que poner a los Católicos en estado de conversión a Jesús y su Evangelio poniendo en práctica las orientaciones conciliares sin retaceos ideológicos o de intereses de grupos o personales. Benedicto XVI con su renuncia nos ha precedido en forma testimonial. En la hondura de la intención de su renuncia encontramos un acto de conversión al plan de Jesús sobre su servicio personal al Evangelio. No se ató al poder. Se dejó iluminar, si estaba o no en condiciones de servir en el ministerio petrino. La autoridad en todos los niveles en la Iglesia es servicio y no poder y menos cargo honorífico. A los bautizados en la Iglesia Católica, Laicos y Cardenales, Obispos y Presbíteros, Diáconos y Consagrados, la conversión cuaresmal nos interpela sobre nuestro fiel cumplimiento a la misión a la cual estamos llamados.
(*) Cfr. Artículo"Non habemus Papam" del Teólogo Dr. Luis Pérez Bahamonde