9 de julio de 2026

EDITORIAL

EDITORIAL . LA VIGENCIA DEL PERIODISMO

Se discutía en 1869 sobre la muerte del explorador Livingstone, internado en la selva del África. Por eso el director del New York Herald le dio la orden a Henry Morton Stanley de encontrar a Livingstone. Desde Zanzíbar comenzó su viaje y, luego de sufrir y vencer todos los riesgos que en aquella época suponía el adentrarse en el corazón del África, lo encontró.

La primera pregunta la formuló Livingstone: "¿Qué pasa en el mundo?".

He aquí la pregunta que nos hacemos todos cuando nos despertamos a la mañana. En esta pregunta y en esta respuesta se halla el fundamento del periodismo antiguo y moderno que, en resumidas cuentas, no es más que la satisfacción de la necesidad humana de saber.

La historia del periodismo es, en gran parte, la historia de la civilización moderna y muchos pasos hubo de dar en su incesante perfeccionamiento, desde que Gutenberg inventara en 1440 la tipografía o impresión con caracteres móviles.

Como antecedentes se pueden considerar las informaciones manuscritas que circulaban en las Cortes europeas. En Inglaterra, Eduardo III y Enrique IV tenían redactores de noticias que les proveían de valiosa información en tiempos de guerra. Los redactores obtenían información de navegantes, mercaderes y tropas, y luego vendían los informes a los señores feudales, grandes negociantes y jefes militares, entre otros.

El periodismo es una actividad que consiste en la obtención, investigación, tratamiento, difusión y análisis de la información a través de medios de comunicación social.

La principal función del periodismo es dar a los ciudadanos información veraz y oportuna para hacer valer sus derechos, pero también para su enriquecimiento personal.

José Luis Dader señala que el periodismo, además de ser un método para dar a conocer acontecimientos de relevancia para la sociedad, también es una ciencia que combina la recopilación, verificación, síntesis y clarificación de la información acreditada como relevante y cierta, para servir desinteresadamente a los ciudadanos en su necesidad de un seguimiento preciso de los asuntos de interés público o que sean potencialmente capaces de afectar a sus vidas.

El 21 de junio de este año, el periodista azuleño Carlos Comparato publicó un artículo en este Diario, cuyo titulo fue "El fin del periodismo". Allí sostiene que se está atravesando un final de época, donde la estructura social que la sostenía es cuestionada. "Un presente que aturde y que se manipula no sólo desde el poder en tinieblas, sino del papel que están ocupando las redes y los nuevos protagonistas en los sistemas de comunicación".

A nuestro entender, el periodismo es la satisfacción de la necesidad humana de saber, de conocer, de enterarse. Si una persona no pudiera satisfacer esa necesidad, cambiaría su existencia. El desconocimiento le reduciría las posibilidades de elegir; estaría en riesgo su libertad de pensar, de expresarse, de formarse.

Casi todos los conocimientos se van adquiriendo gracias al periodismo. Las tradiciones orales, y aún la escritura, suelen tener mucha ficción.

El periodismo cumple una misión insustituible, aún cuando aparezcan nuevas plataformas, nuevas formas de manifestarse.

No es concebible que alguna persona humana se niegue a pensar, que no le importe ni quiera saber lo que sucede a su alrededor ni en su ciudad, su país y más allá de las fronteras.

El periodismo se manifiesta por la labor que desarrolla un ser humano llamado periodista, al que no corresponde sacralizar, ni suponer que es un ser diferente, privilegiado o superior. La suma de su talento, las oportunidades, lo harán ascender y destacarse entre sus colegas, lo mismo que suele suceder en cualquier ámbito.

Ese periodista o comunicador social tiene en la sociedad una enorme responsabilidad que le impone el ejercicio de su profesión.

Si bien es un humano el que ejecuta la tarea con responsabilidad y dedicación, también es posible que cometa equivocaciones en el mensaje que emita. Los que llevan muchos años en el ejercicio de la profesión seguramente saben en qué consiste cometer un error o una imprecisión. Sólo las personas de bien lo suplen, con la aclaración de inmediato.

Con la aparición de los medios digitales, las redes sociales, los canales de streaming, sitios como Facebook, Instagram o portales diversos, cualquiera escribe o muestra una imagen, por más disparatada que sea, sin filtro.

Y en medios tradicionales como los periódicos, las radios, los canales de televisión, se contratan a personas para realizar el trabajo de periodista sin serlo. ¿Qué pasa cuando alguien trabaja de médico, de arquitecto, de profesor sin tener estudios para el ejercicio de esa actividad? Está muy propenso a cometer errores que pueden ser graves. Lo mismo sucede con el periodista.

En una Conferencia de Distrito de Rotary celebrada en Mar de Ajó en un panel se expresó: "El cúmulo de inventos que rodean a la información hace sospechar grandes cambios, adelantos fabulosos. La técnica avanza, progresa ligera, abriendo nuevos surcos y marcando rutas inéditas".

Desde el punto de vista físico, material, el hombre estará en condiciones de informarse de todo cuanto acontece en el mundo en el mismo momento en que ocurra. Podrá verlo todo, oírlo todo y leerlo todo. Ahora, desde el punto de vista espiritual, la incógnita se hace cada vez más grande y más inescrutable.

Por extraña paradoja, repetida en otros casos que se relacionan con la libertad individual del hombre, a más posibilidades técnicas corresponden más cortapisas y limitaciones colectivas.

Como la lengua de la fábula de Esopo podía ser buena o mala según su uso, así el periodismo, ante el panorama que se ofrece ante él, no se sabe si caerá del lado del bien o del mal, de la libertad o del despotismo, de la verdad o de la mentira.

La gran revolución que se ha operado en los últimos años hace pensar que el periodismo de mañana tendrá tres dimensiones: la imagen, la palabra y la escritura. Tres dimensiones que tal vez den como resultado, al aglutinarse, realidades sorprendentes.

Hay un factor que siempre perdurará y que es el nervio motor de todo esto: el hombre. De su profundidad en el concepto de periodismo está el futuro. Y así los medios periodísticos seguirán construyendo y dando realce a la tradición periodística, en lo verdaderamente importante, que es informar, para que todos podamos estar sabiendo qué pasa, qué es lo que nos pasa.


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