ENFOQUE

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Se aprobó el proyecto de cupo laboral trans en Azul

Tras haber sido reglamentada en la provincia de Buenos Aires, los concejales locales votaron de forma unánime la aprobación de la iniciativa en Azul. Si se la implementa de manera correcta, va a permitir que las personas trans puedan incorporarse al empleo formal -del que han sido históricamente excluidas- para así mejorar sus condiciones materiales de vida.

12 de julio de 2020

Por Francisco Bariffi

Uno de los principales reclamos del colectivo travesti-trans es la implementación de la ley 14.783, es decir, la ley de Cupo laboral trans, también conocida como ley Diana Sacayán. Tras haber sido reglamentada en la provincia de Buenos Aires, nuestros representantes locales votaron de forma unánime la aprobación del proyecto en Azul. Si se lo implementa de manera correcta, el proyecto va a permitir que las personas trans puedan incorporarse al empleo formal -del que han sido históricamente excluidas- para así mejorar sus condiciones materiales de vida.

El pasado 7 de julio, mientras los concejales votaban en el edificio blanco de la calle Yrigoyen, en la vereda y alrededor de la plaza se producía una intervención en la que mujeres del colectivo travesti-trans alzaron con dicha sus banderas y carteles. "Estamos muy contentas", dice Vicky Alonso, referente del colectivo en Azul, "ahora falta la implementación. ¡Sería un cambio increíble para nuestras vidas! Estamos asociadas a Mujeres Trans Argentina (MTA), una organización que nos está apoyando en la lucha contra las ideas y acciones de quienes no tienen compasión por el otre".

Los esfuerzos de Vicky y sus compañeras -como los de todos los movimientos, feministas o queer, que luchan por la igualdad en términos de género y sexualidad- continúan con la puesta en marcha de una revolución sexual que tiene en claro el derecho a la libre autodeterminación de los sujetos y de las comunidades. "Es momento de que se nos deje de dar vuelta la cara y de que se hagan cargo de lo que sucede. No podemos seguir viviendo de esta forma", dice Vicky.

Revolución sexual en marcha

Nuestra cultura ha naturalizado las convenciones de sexo, género y sexualidad y las ha impuesto como obligatorias. En nombre de la "naturaleza" del cuerpo y de la ley moral se ha justificado la exclusión y la violencia a todo aquel que violase esas convencionalidades. Como dice el filósofo Paul Preciado, "en el actual régimen político-sexual, negar la diferencia sexual equivale a negar la encarnación de Cristo en la Edad Media".

Pero tenemos noticias para esa vieja cultura: no hay una anatomía fundante capaz de determinar el género ni la sexualidad. Las categorías de masculinidad, femineidad, heterosexualidad y homosexualidad no existen en la naturaleza. No son posibles de estudiar empíricamente ni son independientes de convenciones sociales cambiantes, discursos de subjetivación y relaciones de poder. Las categorías mencionadas responden a normas sexuales y de género que modelan cuerpos y configuran sus posiciones y roles en la sociedad. "No hay ni sexos ni sexualidades", dice Paul Preciado, "sino usos del cuerpo reconocidos como naturales o sancionados como desviantes".

Por eso ya no toleramos un mundo en que se excluya, se reprima (e incluso asesine) a aquel que pone en cuestión las normas sexuales y de género. Queremos un mundo en que la subjetividad y el deseo puedan fluir sin ser detenidos por la violencia de las categorías normativas y de sus defensores. Un mundo en que la sociedad no nos imposibilite la reescritura de los roles que nos fueron asignados.

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