8 de septiembre de 2013

. EL FUEGO DE LA REVOLUCIÓN

LAS CALLES DEL AZUL

La vigesimonovena calle de nuestro recorrido fue bautizada como Mariano Moreno en 1879, en reconocimiento al abogado, periodista y político que tuviera un rol preponderante en los sucesos que condujeron a la Revolución de Mayo, como así también destacado por su participación como Secretario de la Primera Junta. Por Eduardo Agüero Mielhuerry


El Presidente de la Corporación Municipal de Azul, Federico Julián Olivencia, a través del Decreto N°183 del 25 de marzo de 1879, le impuso nombres a las apenas 36 calles que tenía el pueblo, denominadas hasta ese momento con números romanos.
La decimoprimera calle "paralela" al Arroyo Azul, era la que llevaba el número romano "XXIX" y fue llamada Mariano Moreno, en reconocimiento al abogado, periodista y político que tuviera un rol preponderante en los sucesos que condujeron a la Revolución de Mayo, como así también destacado por su participación como Secretario de la Primera Junta.
Es importante aclarar que en la actualidad la primera calle que sigue el ondeante camino del arroyo es la que conocemos como Avenida Cacique Cipriano Catriel. Sin embargo, por aquellos años, no se hallaba correctamente trazada y no era más que "el camino de la costa" o "costanera" -sin poseer una denominación "oficial"-, siendo, en consecuencia, La Rioja (hoy Comandante Franco) la primera, Jujuy la segunda y, tras una sucesión de varias calles, la Moreno ocupaba el décimo primer lugar desde el Arroyo Azul.
En el año 1953, el intendente Ernesto María Malére, pretendió modificar radicalmente la denominación de las calles utilizando un sistema numérico arábigo. De esta manera, a través de la Ordenanza N°18 sancionada por el Concejo Deliberante el 8 de julio de aquél año y promulgada el día 11 del mismo mes, se enumeró del 1 al 59 a las calles paralelas a la Avenida Intendente Juan José Mujica (que le correspondía el 1) y del 60 en adelante desde la primera arteria paralela a la Ruta Nacional N° 3.
Según esta nueva denominación, a la calle Moreno le correspondió el número 83. Sin embargo, como en otras oportunidades hemos aclarado, el sistema numérico no tuvo buena aceptación en la comunidad y aunque se podría decir que aún hoy convive con el sistema nominal -pues la Ordenanza nunca fue derogada-, ya nadie lo usa, quedando hecha la salvedad en cuanto a las calles que por nombre llevan un número desde entonces.

La Estación Moreno

El 12 de abril de 1860, fue inaugurada oficialmente la Estación Mariano Moreno del Ferrocarril al Oeste (en la actualidad línea Sarmiento). El tren realizó el recorrido desde la Estación del Parque hasta Moreno. El viaje se realizó con dos formaciones de trenes, la primera guiada por la locomotora "La Constitución" y la segunda por "La Porteña".
Desde entonces, y con la venta de los lotes que estaban alrededor de la Estación -tierras que pertenecían al Partido de Luján-, se incrementó notablemente la población. Habiendo surgido una comunidad nueva dentro de Luján, con características atípicas y con una gran distancia entre ellas (lo que dificultaba el gobierno y otros aspectos de la vida cotidiana), se contempló la división del Partido.
El 25 de octubre de 1864, el Senado de Buenos Aires aprobó el proyecto de ley, quedando dividida la provincia en cuarenta y cinco Partidos; así surgió, entre otros, el Partido de Moreno. La superficie designada para el mismo fue mucho mayor que en la actualidad, hasta que en 1878 y 1889, se crearon los Partidos de General Rodríguez y General Sarmiento -luego dividido-, quitándose tierras a Moreno para crear los espacios de aquellos.
Más allá de que la Estación, la ciudad y el Partido de Moreno son anteriores a la denominación de la céntrica arteria azuleña, no resulta probable en este caso que se haya tenido en cuenta o valorado la existencia de éstos al momento del nombramiento. Sin embargo, lo cierto es que se ha considerado ampliamente la figura de Mariano Moreno para el merecido homenaje.

La ilustración contra la tiranía

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, era funcionario de la Tesorería de las Cajas Rurales. Su madre, Ana María Valle, era una de las pocas mujeres en Buenos Aires que sabía leer y escribir, y Mariano - al igual que sus trece hermanos-, aprendió con ella sus primeras letras.
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio San Carlos, en donde los finalizó con título de honor. Consiguió contactos dentro del ámbito literario, gracias a los cuales pudo continuar sus estudios en la Universidad de Chuquisaca, la única en su tipo en Sudamérica en aquella época.
Con apenas 21 años llegó a la ciudad altoperuana en 1799, donde permaneció instruyéndose durante el lustro siguiente. Estudió inglés y francés para poder comprender a los principales autores de la época como Montesquieu, Voltaire, Jean Jacques Rousseau y Denis Diderot entre otros. Finalmente incursionó en la traducción de varias obras, siendo una de ellas "El contrato social" de Rousseau, traducción que editó en 1810 en La Gazeta, con un prólogo de su autoría en que se lee: "Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía".
Moreno no quería volver a Buenos Aires sin conocer la fuente de las riquezas y de las desgracias del Alto Perú. Por eso en 1802 visitó la ciudad de Potosí. Allí comprobó con espanto como los españoles ejercían sin piedad sus variados papeles como corregidores y encomenderos rodeados de grandes riquezas. Y vio la mita, que evidenciaba la miseria del indio y el despojo de que había sido sujeto.
Regresó a Chuquisaca sumido en una tristeza profunda, con el pensamiento concentrado en el sufrimiento de una raza. En aquella ciudad también funcionaba la Academia Carolina, un cuerpo de practicantes de letrados que era una especie de curso superior de la universidad, donde obtenían el título de abogado tras cursar en ella dos años de estudio y rendir un examen teórico final. En agosto de ese mismo año Moreno presentó en la Academia una monografía titulada: "Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios en general y sobre el particular de yanaconas y mitarios", la cual se trataba de una obra de carácter político crítica de la organización virreinal. Con palabras encendidas, cuestionó las relaciones imperantes en esa sociedad; atacó a los encomenderos y a los funcionarios que habían tergiversado el espíritu de las leyes de Indias.
A fines de 1802, el destacado estudiante debió preparar el último examen teórico para obtener su título.
Entre 1803 y 1804 realizó sus prácticas profesionales en el estudio de Agustín Gascón, oficiando como abogado defensor de indios contra abusos de sus patrones, llegando a inculpar a poderosos personajes como al Intendente de Cochabamba y el Alcalde de Chayanta. Estas actividades hicieron que su permanencia en Chuquisaca se viera complicada y junto a su flamante esposa, María Guadalupe Cuenca, de quince años de edad, y su recién nacido hijo Mariano, debieron regresar a Buenos Aires a mediados de 1805.

Camino a la Revolución


Ya en Buenos Aires, fue habilitado por la Real Audiencia para ejercer su profesión de abogado como relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires, y uno de sus primeros casos fue la defensa del canónigo Melchor Fernández, agraviado por el obispo Benito Lué y Riega. En otro de sus pleitos fundamentó la decisión del Cabildo de negar el nombramiento como alférez del joven Bernardino Rivadavia.
En 1806 tuvo lugar la primera de las Invasiones Inglesas. Aunque Moreno no participó activamente de las contraofensivas militares con las cuales se los expulsó, se opuso a la presencia inglesa en Buenos Aires y durante la misma escribió un diario en donde tomaba nota de todos los acontecimientos que sucedían. Su propósito era que sus compatriotas conocieran en el futuro por qué circunstancias tal acontecimiento había tenido lugar.
Al año siguiente, antes de volver a atacar a la ciudad de Buenos Aires, un nuevo conjunto de ejércitos ingleses tomó la ciudad de Montevideo. Por entonces se comenzó a editar en dicha ciudad un periódico bilingüe, tanto en inglés como en castellano, conocido como The Southern Star o La estrella del Sur. En él se defendía el libre comercio, una de las metas de los ingleses, y se promovía la independencia americana bajo tutela inglesa.
En Buenos Aires la Audiencia prohibió la circulación de dicho periódico, encargándole a Moreno la redacción de artículos que refutaran las afirmaciones del mismo. Moreno se negó, ya que aunque no aceptaba la dominación inglesa sí estaba de acuerdo con algunas de las críticas que se formulaban al gobierno español.
Tras las invasiones inglesas, los grupos económicos de Buenos Aires se fueron dividiendo en dos fracciones bien marcadas y enfrentadas: los comerciantes monopolistas y los ganaderos exportadores. Los primeros querían mantener el privilegio de ser los únicos autorizados para introducir y vender los productos extranjeros que llegaban desde España. Estos productos eran carísimos porque España a su vez se los compraba a otros países, como Francia e Inglaterra, para después revenderlos en América. En cambio, los ganaderos querían comerciar directa y libremente con Inglaterra y otros países que eran los más importantes clientes y proveedores de esta región. España se había transformado en una cara, ineficiente e innecesaria intermediaria.
Por sus vínculos con el alcalde Martín de Álzaga, Moreno ocupó el cargo de Asesor legal del Cabildo de la ciudad. Fue el autor de una petición al Rey de España, para que el Cabildo de Buenos Aires fuera nombrado Protector de los Cabildos del Virreinato del Río de la Plata, de modo que ningún cabildo local pudiera dirigirse al Rey o al virrey, sino a través de la capital.
El joven abogado fue uno de los organizadores de la Asonada de Álzaga, ocurrida el 1 de enero de 1809, que pretendía reemplazar al virrey Santiago de Liniers por una junta de gobierno. Los sublevados fueron derrotados por la enérgica reacción del coronel Cornelio Saavedra, al mando del Regimiento de Patricios. Moreno ofició como defensor de Álzaga en el juicio que se le siguió, que estaba caratulado como "juicio por independencia".
Al llegar a Buenos Aires el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, los arrestados por dicho alzamiento fueron liberados, en virtud de un informe favorable redactado por Moreno y el síndico Julián de Leyva. Mariano Moreno fue ascendido a Relator de la Real Audiencia de Buenos Aires.
Cisneros también declaró el libre comercio con Inglaterra. Hasta entonces, España mantenía el monopolio del comercio exterior de sus colonias, pero Buenos Aires solía ser relegada en el mismo. La situación se agravó con la disminución del comercio español debido al recrudecimiento en Europa de las guerras napoleónicas, lo cual llevó a la ciudad a un fuerte déficit. La medida fue criticada por el apoderado del Consulado de Cádiz, que aseguraba que la libre entrada de productos ingleses perjudicaría a las industrias artesanales de las ciudades del interior y la relación con España y su rey, y afectaría a la moral, las costumbres y la religión.
Un importante grupo de estancieros, que no se sentían adecuadamente representados en el Cabildo, le pidió a Moreno que defendiera la apertura económica, para lo cual publicó la "Representación de los Hacendados", en que promovía el libre cambio, atacaba los privilegios de los monopolistas y promovía el interés exportador de los ganaderos.
Dicha presentación, así como el prestigio y la amplia cantidad de contactos de Moreno en la sociedad virreinal, le fueron útiles para conseguir la confianza de Cisneros. Aun así, secretamente, Moreno respaldaba los movimientos que planeaban destituir al virrey.
A fines de 1809, Mariano Moreno ya había definido su posición política. Estaba definitivamente en contra de los españoles realistas y del francés Liniers. También se encontraba muy alejado de los criollos monárquicos defensores del carlotismo. El joven abogado siguió fiel a su posición, y sabía que el sector juvenil y republicano del partido patriota lo apoyaba. Promovió la constitución de una Junta de gobierno autónoma que, enarbolando la máscara de sumisión a Fernando VII, respetase la voluntad popular.

La Semana de Mayo

Mariano Moreno no participó del cabildo abierto en el momento en el que se anunciaban los nombres de los integrantes de la nueva junta de gobierno. Pero con su decidida intervención en las reuniones secretas llevadas a cabo para definir los pasos de la revolución ya había aclarado su postura en favor de la formación del nuevo gobierno. Tampoco había permanecido la tarde anterior en la casa de Nicolás Rodríguez Peña -uno de los reductos de reunión preferidos por los revolucionarios- cuando Antonio Beruti redactaba la lista de los miembros de la junta. El ideólogo de la revolución no sabía todavía que su nombre había sido incluido en la nómina, aunque seguramente lo intuía.
Su hermano Manuel Moreno lo buscó ansiosamente por los lugares que solía frecuentar para darle la noticia. A media tarde, Mariano Moreno ya estaba enterado de la novedad. Alguien le contó cómo se desencadenaron los sucesos desde el día anterior, después de que él se hubiera retirado de la casa de Rodríguez Peña junto con Feliciano Chiclana y Matías Irigoyen.
El núcleo revolucionario rechazaba de plano que el virrey participara en un gobierno patrio. Luego de que la lista de integrantes de la nueva junta fuera aclamada por todos se redactó un documento al que llamaron "la Representación", en el que se instaba al Cabildo a que cumpliera con la voluntad popular. La noche del 24 de mayo un grupo de patriotas había salido a recorrer las estrechas calles de la Buenos Aires colonial para conseguir que la mayor cantidad posible de vecinos estampara su firma en el documento que se presentaría en el cabildo al día siguiente.
Por fin, frente a la presión del núcleo revolucionario y del pueblo, Cisneros renunció. Al Cabildo no le quedaba otra opción que aceptar la lista de la nueva Junta de Gobierno. Aquel 25 de mayo de 1810, Moreno ya sabía que el nuevo gobierno se vería sujeto no sólo a presiones externas sino también a enconadas pujas internas y escribió: "Es preciso, pues, emprender un nuevo camino en que lejos de hallarse alguna senda será necesario practicarla por entre los obstáculos que el despotismo, la venalidad y las preocupaciones han amontonado después de siglos ante los progresos de la felicidad de este continente. Después que la nueva autoridad haya escapado a los ataques a que se verá expuesta por sólo la calidad de ser nueva, tendrá que sufrir los de las pasiones, intereses e inconstancia de los mismos que ahora fomentan la reforma. Un hombre justo que esté al frente del gobierno será tal vez la víctima de la ignorancia y de la emulación".
El día 25 de mayo se constituyó la Primera Junta de gobierno, formada por Domingo Matheu, Juan Larrea y el secretario Mariano Moreno (partidarios de Álzaga); Manuel Belgrano, Juan José Castelli y el secretario Juan José Paso (seguidores de Belgrano), y Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti y Cornelio Saavedra (moderados). Éste último fue elegido Presidente del primer gobierno patrio.
Mariano Moreno fue el autor de la proclama del día 28 de mayo, por la que la Junta anunciaba su instalación a los pueblos del interior y a los gobiernos del mundo, y convocaba a los representantes de las demás ciudades a incorporarse a la misma.

En busca de la independencia absoluta

En sólo siete meses, el nombre de Mariano Moreno quedó unido a una larga lista de realizaciones revolucionarias: estableció una oficina de censos y planificó la formación de una Biblioteca Pública Nacional; reabrió los puertos de Maldonado (Uruguay), Ensenada y Carmen de Patagones; mediante varios decretos, liberó de las antiguas restricciones el comercio y las explotaciones mineras. Intentó regular el ejercicio del patronato sobre la Iglesia, estableció las ordenanzas militares para los oficiales y cadetes, creó nuevas compañías de voluntarios y organizó la policía municipal.
Fundó y dirigió la Gazeta de Buenos Ayres, el periódico oficial, desde el cual difundió sus ideas. Casi todas las semanas publicaba largas y detalladas notas de gobierno, que reunidas llenan cientos de páginas. Publicó un decreto de libertad de prensa según el cual se podía publicar cualquier cosa que no ofendiera la moral pública, ni atacara a la Revolución ni al gobierno.
La política económica de la Junta fue librecambista por tres razones: se necesitaba con urgencia una cierta apertura comercial, la apertura traería un aumento de ingresos públicos (la aduana era la principal fuente con que se contaba) y también se necesitaba algún aliado frente a España, y el más poderoso era Inglaterra. Sin embargo, en una nota de La Gazeta, escribió: "El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas. Pero miremos sus consejos con la mayor reserva, y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes, que se dejaron envolver en cadenas en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y abalorios..."
En julio de 1810, la Junta había encargado a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones, destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la Junta en agosto, y le aclaró a su auditorio que no debía "escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales".
En el Plan de Operaciones, Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo, y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta.

Sin Honores…

Con el fin de restar influencias y poder al antiguo régimen ordenó el destierro tanto del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, como de todos los miembros de la Real Audiencia de Buenos Aires. Tiempo después, la Junta nombró una nueva Audiencia, compuesta por criollos leales a la revolución.
Al saberse de la Contrarrevolución de Córdoba, dirigida por el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha y el ex virrey Santiago de Liniers, la Primera Junta organizó un ejército al mando del jefe del regimiento de Arribeños, Francisco Ortiz de Ocampo. Éste llevaba la orden de fusilar a los líderes contrarrevolucionarios en el momento de ser capturados, decisión que había sido tomada por la Junta en pleno, exceptuando a Manuel Alberti, que se excusó por su carácter eclesiástico.
Ocampo derrotó a las fuerzas sublevadas y, a pedido de los habitantes de Córdoba, los envió prisioneros a Buenos Aires en lugar de ejecutarlos. La Junta se alarmó, ya que se temía que si Liniers llegaba a Buenos Aires podría ser liberado debido a su popularidad, y volviera a tomar las armas en su contra. La respuesta de Moreno fue enviar a Castelli, Rodríguez Peña y Domingo French a interceptar el traslado de los prisioneros y fusilarlos en el acto. Los prisioneros fueron ejecutados, con excepción del obispo Rodrigo de Orellana, por respeto a su investidura religiosa.
La gestión de Moreno ayudó al Ejército Auxiliar, al mando de Ocampo y Castelli, a transformarse en el Ejército del Norte, con el cual se lanzó la primera expedición auxiliadora al Alto Perú. Y también fue enviada otra, al mando de Belgrano, a Paraguay; ambas fracasarían algún tiempo más tarde, y la Guerra de Independencia se prolongaría por quince años.
En octubre se dictó un reglamento por el cual se creaba un cuerpo de oficiales de carrera y una academia militar y se creaba un nuevo Regimiento de milicias, el llamado Regimiento de la Unión o "de la Estrella", encomendado a los morenistas Domingo French y Antonio Luis Beruti.
El 5 de diciembre, hubo una fiesta en el Regimiento de Patricios, para celebrar la victoria de Suipacha. Uno de los asistentes, el capitán de Húsares Atanasio Duarte, que había tomado algunas copas de más, propuso un brindis por "el primer rey y emperador de América, Don Cornelio Saavedra" y le ofreció a doña Saturnina, la esposa de Saavedra, una corona de azúcar que adornaba una torta.
Al día siguiente, cuando conoció dichos acontecimientos, Moreno lanzó el "Decreto de Supresión de Honores", por el cual se suprimía el ceremonial reservado para el presidente de la Junta y los privilegios heredados del cargo del virrey. Duarte fue desterrado, acto justificado por Moreno afirmando que: "Un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país."
A fin de año, llegaron a la Capital los diputados de los pueblos del interior, convocados por la circular del 27 de mayo. Pero existía un conflicto entre las posibles interpretaciones de esa circular, y no había acuerdo sobre a qué cuerpo debían incorporarse: la tesis defendida por Moreno era que debían reunirse en Congreso. Los diputados, acaudillados por el cordobés Gregorio Funes, deán de la catedral de Córdoba, observaron que eso hubiera sido lo correcto en un principio; pero que, a esa altura de los acontecimientos, una Junta puramente porteña gobernaba sobre todo el país. Moreno contestó que un ejecutivo colegiado tan grande sería inoperante.
Saavedra se unió a los diputados del interior para frenar la influencia de Moreno: el 18 de diciembre ordenó someter a votación la incorporación o no de los diputados a la Junta, en una reunión en que éstos estuvieran presentes. Logró un voto favorable, que llevó a la conformación de la Junta Grande. Moreno, vencido por el voto de la mayoría, presentó su renuncia, que fue rechazada por la Junta. De inmediato, se le encomendó una misión ante las cortes del Brasil y Gran Bretaña, para gestionar el apoyo a la independencia argentina.

Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego…

La imprecisa misión oficial a Inglaterra que Mariano Moreno encabezaba era una excusa del presidente de la Junta de gobierno para alejar al estratega de la revolución de los convulsionados movimientos políticos que sacudían a Buenos Aires. La ciudad que fuera capital del Virreinato del Río de la Plata estaba dando los primeros pasos en el camino hacia la emancipación. El revolucionario secretario de gobierno y guerra de la Junta se había atrevido a desafiar el poder del presidente, que Saavedra pretendía intocable. Por eso había sido necesario alejarlo del centro de los acontecimientos. Para distanciarlo por más tiempo todavía, la Junta también le había propuesto que se presentara ante la corte de Brasil. Pero Moreno había considerado mejor prescindir de esta parte de la misión. Aunque la cuestión entre él y Saavedra se había resuelto de manera pacífica, Mariano Moreno sospechaba que todavía no estaba dicha la última palabra en su contra.
Mariano Moreno falleció en alta mar en la madrugada del 4 de marzo de 1811, a bordo de la goleta inglesa "Fame", en viaje a Gran Bretaña. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar (cerca de la isla de Santa Catarina, Brasil), tras unas salvas de fusilería.
Al poco tiempo de partir Moreno hacia su destino londinense (24 de enero), su esposa Guadalupe, que había recibido en una encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros, comenzó a escribirle decenas de cartas a su esposo. En una de ellas le decía: "Mariano, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o hacerme llevar porque sin vos no puedo vivir. No tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen…". La carta estaba fechada el 14 de marzo de 1811, y como las otras, nunca llegó a destino. Mariano Moreno había muerto hacía diez días, tras ingerir una sospechosa medicina suministrada por el Capitán del barco. Guadalupe se enteró de la trágica noticia varios meses después, cuando Saavedra lanzó su célebre frase: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego". Los boticarios de la época solían describir los síntomas producidos por la ingesta de arsénico como a un fuego que quema las entrañas…

Para culminar…

El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno publicó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales.
El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas.
El próximo domingo nos ocuparemos de la calle (actual avenida) 25 de Mayo, la cual fuera bautizada en 1879, recordando con férreo patriotismo la fecha en que se produjo la Revolución de Mayo de 1810.

DE LA GAZETA DE BUENOS AIRES AL BOLETÍN OFICIAL

La Gazeta de Buenos Ayres fue un periódico escrito en Buenos Aires, entre 1810 y 1821 con el objetivo de publicitar los actos de gobierno de la Primera Junta. Inicialmente fue redactado por Mariano Moreno, quien contó con la colaboración del sacerdote Manuel Alberti, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.
La Gazeta fue fundada el 2 de junio de 1810 por la Primera Junta de Gobierno, mediante un decreto que establecía que "el pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes". Su primer número apareció el jueves 7 de junio. Publicaba las resoluciones, decretos y otros documentos oficiales, ofrecía noticias de actualidad tanto del extranjero como locales y contenía también los ideales del gobierno.
Entre otros, sus redactores fueron: Gregorio Funes, Bernardo Monteagudo, Manuel José García, Emiliano Medrano, Julián Álvarez, Bernardo Vélez y Manuel Antonio Castro.
Su último ejemplar fue publicado el 12 de septiembre de 1821, cuando Bernardino Rivadavia decidió sustituirla por el Registro Oficial, el cual debía comprender todas "las leyes, órdenes y decretos y actos de un efecto general o que demanden una comunicación circular". Este Registro tuvo en un principio sólo jurisdicción provincial y desde 1862 logró alcance nacional.
El 30 de septiembre de 1870 se dictó la Ley N° 438 que creó el "Boletín Oficial de la Nación" donde se comenzaron a publicar las leyes, decretos y todos los documentos oficiales producidos en el ejercicio de los poderes públicos.
El 2 de mayo de 1893 el Presidente de la Nación, Dr. Luis Sáenz Peña, decretó la aparición diaria del Boletín Oficial de la República Argentina (desde el 1 de julio de aquél año).
A pesar de la existencia de la norma de creación del Boletín Oficial, aún subsistía vigente y por separado, el Registro Oficial. Esta situación fue subsanada el 14 de enero de 1947 a través del Decreto N° 659/1947, mediante el cual se dispuso que ambos se refundieran en único órgano.
Actualmente, el Boletín Oficial de la República Argentina, es el diario oficial en el que se publican los actos emanados del Poder Ejecutivo Nacional y las leyes sancionadas por el Congreso de la Nación. La publicación de una norma en el Boletín Oficial, es un paso necesario para que la misma pueda entrar en vigencia.

UN OLVIDO INVOLUNTARIO

En la edición del domingo pasado, en el desarrollo de la calle Intendente Prof. Rubén César De Paula, ex Teniente General José Félix Uriburu -otrora Buenos Aires-, se omitió un detalle. El primer cambio de denominación en la década del "30 -para paradójicamente homenajear al primer Presidente de facto-, se dispuso a través de la Ordenanza del 4 de mayo de 1932, dictada a pocos días del fallecimiento del golpista, acaecido el 29 de abril. El renombramiento se efectivizó el 6 de septiembre del mismo año con la colocación de la placa en la esquina Este de la arteria en cuestión y su cruce con San Martín.

AGRADECIMIENTOS Y FUENTES

" Gracias a Alicia Medel y Norma Binzuña del Archivo Municipal.
" Gracias a Chelita, Yesica, Daniela y Alicia de la Biblioteca Pública "Monseñor César A. Cáneva".
" Gracias a Norma Iglesias.
" Honorable Concejo Deliberante de Azul.
" Hemeroteca de Azul "Juan Miguel Oyhanarte".
" Félix Luna. "Grandes protagonistas de la Historia Argentina - Mariano Moreno" (2004). La Nación. Buenos Aires.
" Alberto Sarramone. "Historia del antiguo pago del Azul". (1997). Biblos. Azul.

PROPUESTAS

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