19 de marzo de 2014
En 2013, este establecimiento escolar ubicado en la zona rural del distrito cumplió 100 años de vida y fue distinguida en un programa televisivo. Recordando esa fecha, la profesora Lis Solé elaboró un artículo evocando esa fecha, a través del cual realiza un recorrido por los gratos momentos de la institución y la “Fiesta del Recuerdo”.
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GENERAL ALVEAR (De nuestro corresponsal). La profesora Lis Solé acercó a los medios alvearenses un artículo relacionado con la distinción que recibió en 2013 la Escuela N° 23 del Paraje “El Chumbiao” al haber llegado al centenario, oportunidad en la que fue distinguida en un programa televisivo de esta ciudad.
La docente relaciona las vivencias del establecimiento y habla del trabajo mancomunado para la organización de la fiesta de cumpleaños del establecimiento.
La carta
“Un nuevo año escolar comienza con gusto amargo nuevamente. Por eso, es bueno compartir con la Comunidad los buenos momentos. En la vida, uno se puede quedar parado y dejar que todo pase alrededor por temor a la crítica o al fracaso. Sin embargo, lo verdaderamente importante es hacer y olvidar el miedo sin que nos paralicen los riesgos. El hacer es el motor de la vida. Por eso, no hay que ‘dejar pasar’ los hechos trascendentes”, menciona el primer párrafo del artículo elaborado por la profesora Lis Solé.
“Paso a detallar un acontecimiento por demás significativo: los festejos del centenario de la Escuela N° 23 del Paraje ‘El Chumbiao’. En Diciembre de 2013, Grassi Producciones premió a la Escuela N° 23 entre los Destacados 2013 por su centenario; un año más para la Escuela que no fue un año más; cualquiera cumple años, pero hay que ver cómo los cumple”, menciona más adelante.
A continuación agrega: “Por eso, quiero considerar la Nominación como un gran premio a la Convocatoria que tuvo la celebración. ¿Qué pasó en 2013 en el Chumbiao? La Escuela festejó ser el centro de una Comunidad durante más de 100 años, hablamos de cientos de personas que fueron a la Fiesta, hablamos de miles de personas que vivieron en el Paraje. ¿Cómo no hablar de miles con años de matrícula de más de 100 alumnos?. Fue la Fiesta del Reencuentro de vidas no tan paralelas, de zozobras y alegrías compartidas, años de esfuerzo y sacrificio, noches de baile y amigos, cumpleaños, bautismos, comuniones, peregrinaciones, inundaciones, aislamiento, peleas y juegos, visitas y almuerzos… Todos tenían anécdotas alegres y también de las otras…”.
“Cientos de personas se autoconvocaron gracias al esfuerzo y entusiasmo de un pequeño grupo. Me refiero en este caso, a la Comisión Cooperadora y a la Directora de la Escuela que se empeñaron en hacer una gran Fiesta de Recuerdos donde compartir experiencias de vida. Una Fiesta que duró más de un año…”, expresa.
“Comenzó con una gran investigación histórica con análisis de documentación escrita y testimonios orales. Y así, la respuesta fue muy grande: datos, fotos, recuerdos, cuadernos, anécdotas. La misma respuesta de la gente llevaba a hacer más: Gran Carrera de Sortijas del Centenario. Publicaciones, Facebook, comunicaciones telefónicas…”. A continuación menciona en sus artículo la Profesora: “Llegan donaciones, se hacen pedidos, muchos ex alumnos y docentes visitan la Escuela…, más aportes, muchos. ¡Y todos tienen que hacer de todo! Todos que éramos pocos. Mucho trabajo y la realidad de siempre, sin plata; decenas de viajes a particulares, a instituciones municipales para pedir: pedir para cumplir las expectativas de la comunidad. Con gran esfuerzo y perseverancia se fueron dando las cosas. Se bajaron los brazos, pero se sacaron fuerzas ya no sé ni de dónde. Ya se piensa en 700 personas para la Fiesta… o más. Ya no alcanza el galpón…, hay que arreglar los baños, los caños, los caminos, la pintura, los techos, el piso del galpón. Hubo que hacer los papeles, hacer el ‘aguante’ a plomeros, electricistas, carpinteros, albañiles, vecinos… Hay que correr detrás de todo. Los souvenir, las entradas, las cortinas, el Acto Protocolar, las Banderas, los discursos, invitaciones, las fotos, las glosas, la ropa, el mástil, la comida, la música, los mozos… ¡Tantas cosas!”.
“Y algunas no salían muy bien –continúa-, pero siempre había alguien que alentaba o ayudaba, y el entusiasmo crecía…, y el compromiso también. Tantas cosas pasaron…, muchísimas emociones y anécdotas…, y llegó el Gran Día y la satisfacción de haber estado justo en el lugar indicado, y finalmente, los discursos y los agradecimientos”.
“Pero ¿A quién agradecer? ¿Se puede nombrar a alguien en particular? Imposible. ¿Cómo agradecer a tanta gente? A los cientos que fueron a la Fiesta y a los que no fueron, -y duplican el número-, pero que aportaron tiempo, esfuerzo y dinero para transformar el Centenario de la Escuela del Chumbiao en una fiesta del Pueblo de General Alvear.
Y así fuimos a los Destacados del 2013. Y fue representar en unos pocos el trabajo de muchos. Personalmente, quiero agradecer a todos, a los que nos hicieron enojar, a los que no, a los de buena y a los de mala onda, a los que estuvieron y a los que no, a los que trajimos a los tirones y a los que entraron sin llamar. Pero no se puede dar nombres, sería una lista infinita y podría llegar a ser injusta. Fue todo tan gratificante, que el alma se agranda y enorgullece de pertenecer a esa Comunidad”, dice en otro tramo la carta.
“Repito: No fue cumplir años lo importante. Lo sorprendente fue la Convocatoria que una Historia Rural y un pequeño grupo de locos pudieron lograr. ¡Qué lindo cuando uno trabaja mucho pero siente el apoyo y acompañamiento de todos! Fue una gratísima experiencia personal y una hermosa celebración compartida. Mis sinceras felicitaciones a todos. Sin dudas, fue una Gran Fiesta del Pueblo, de un Pueblo que demostró que sí tiene Historia e Identidad y que ama su terruño”, finaliza el artículo de la profesora Lis Solé
De la emotividad del teatro comunitario y la identidad de los artistas locales, hasta el fenómeno del humor de culto en el Teatro Español, las noches de rock country y el encuentro de voces corales que unirán a la región en un fin de semana a puro arte.
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