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Boca y Bolívar, en el despacho del Intendente

11 de septiembre de 2019

Antes del partido por la “Copa Amistad” que anoche protagonizaron en el gimnasio de Club Bancario Boca Juniors de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Ciudad de Bolívar, jugadores y los entrenadores de ambos equipos estuvieron visitando en su despacho al Intendente Municipal.



El jefe comunal –reconocido simpatizante en el contexto nacional de Boca -recibió de manos de Marcelo Gigante, técnico del “xeneize”, un presente consistente en merchandising del club de la Ribera.



“Nosotros –dijo Hernán Bertellys- auspiciamos esta ‘Copa Amistad’ que está auspiciada por AECA y con la colaboración de Azul Vóley. Tener a Bolívar y a Boca es un gran honor para toda la comunidad azuleña porque esto rememora a épocas gloriosas del vóley azuleño y es como que se está desandando un camino que nos remite a esos tiempos”.



El titular del Ejecutivo destacó el aporte que hizo la comuna para el reacondicionamiento de la faz lumínica del gimnasio de la institución que está en la prolongación de la Avenida Bidegain, circunstancia que –por ejemplo- permite programar entrenamientos en diferentes horarios.



Finalmente destacó la presencia, con motivo del choque amistoso que al cierre de esta edición protagonizaban Boca y Ciudad de Bolívar, de jugadores de la talla de Alexis González y Nicolás Uriarte, éste último hijo del recordado jugador de Azul Vóley Jon Uriarte.



“Es un lindo desafío pensar que Azul pueda recuperar los lugares que ha perdido en la escena nacional. Volver a tener esa identidad vinculada con el vóley está muy buena; es el desafío que tenemos desde la política, en el sentido de acompañar al deporte”, expresó Bertellys.



Una experiencia “Gigante” 



El entrenador de Boca Juniors regresó ayer a Azul, ciudad que supo visitar varias veces, según dijo, en su condición de jugador durante la conducción técnica de Fabián Armoa. “Siempre me trataron muy bien, aunque la hinchada era brava…Donde se respira vóley, está bueno. El vóley era ver la ciudad en movimiento. No era sólo ir al gimnasio y jugar, y la gente conocía el deporte y a sus protagonistas. Era una ciudad de vóley y sigue siéndolo. Hoy no está en el alto rendimiento, pero son pasos que se dan”, expresó Marcelo Gigante.



Apuntó que “obviamente Azul tendría que recuperar la plaza del vóley”, y que eso es absolutamente posible porque “la brasa sigue ahí; hay que encender la llama”. “Hay una base de personas, con dirigentes y jugadores, que apuestan por el vóley. No es fácil llegar a nivel nacional a estructurarlo, pero nada es imposible”, acotó.



Gigante comparó que Boca Juniors, si bien no está compitiendo actualmente en la Liga (el equivalente a la Primera División del fútbol de la AFA), mantuvo la estructura de entrenadores que llevan más de 25 años dentro del club, y cuenta con un equipo de profesionales (psicólogos y entrenadores de alto rendimiento) de primer nivel. “Tenemos estructura de Liga Nacional pero no la jugamos”, aclaró Gigante.



Tras agradecer la invitación para estar en Azul –sus dirigidos estuvieron en esta ciudad por segunda vez en poco más de un mes-, el DT del “xeneize” destacó que “jugar contra Bolívar es rememorar las grandes batallas que se tenían con Javier (Weber), porque queremos ganar absolutamente todo”. “Nuestros jugadores tienen el entusiasmo de jugar contra un equipo reconocido en Argentina y Sudamérica y en el mundo. Para nosotros, estar parados frente a un equipo así rememora momentos muy lindos nuestros en la Liga Nacional”, concluyó.



“Es un orgullo estar acá” 



Javier Weber es todo un emblema para el vóley nacional. Fue un referente dentro de la selección y los equipos en los que militó, y como técnico tiene varios lauros de los que sentirse orgulloso.



El ex armador albiceleste relató que “estamos acá a través de Maxi Peralta, que me llamó y vino a Bolívar; para nosotros es un orgullo poder estar acá, brindando este espectáculo y colaborando un poco”. “Yo recuerdo cómo nació Bolívar allá por el 2002. Azul fue y es un ícono del vóley bonaerense desde mucho antes que naciera Bolívar. Hoy le toca a Bolívar ser ese ícono y tenemos que trabajar en conjunto para que todo esto vuelva y se reediten los clásicos bonaerenses. Seguramente es un camino largo, pero acá estamos. Como dijo Marcelo (Gigante): donde se respira vóley, la llamita siempre está. Habrá que reactivarla”, indicó.



Weber argumentó que “Bolívar es una ciudad claramente de vóley”. “Después de 19 años, todo el mundo habla y elije partidos, cosa que antes no hacía. Bolívar tiene 30.000 habitantes y el comercial, que juega la gente común, tiene 10 equipos en primera y seis en segunda”, agregó.



Ante la consulta de EL TIEMPO en cuanto a que si es posible refrescar la memoria azuleña como ciudad de vóley, respondió: “Claramente se puede. Hay muchos equipos que lo hacen y tampoco tienen a Tinelli”. “El equipo (Ciudad de Bolívar) es de Tinelli, claramente. Habrá otros equipos que dependen de otra situación económica, de otra estructura. Nosotros tenemos el apoyo de la Municipalidad. Todo el equipo vive en Bolívar, el club tiene más de 2000 socios. Hay otros equipos que tienen otro tipo de estructura, que juegan la A1 o la A2, y van al frente sin problemas”, confió.



“Nico”, el armador “azuleño” 



Nicolás Uriarte –actual armador de Ciudad de Bolívar- es hijo de Jon Uriarte, ex entrenador de Chacarita (1991/93) y Azul Voley (1993/2001), clubes con los que obtuvo dos títulos de Liga por cada uno. “Nico” nació en la Ciudad de Buenos Aires pero vivió casi diez años en Azul, donde se formó como jugador y abrazó la pasión por este deporte.



“Pasaron varios años desde la última vez que vine a jugar acá. Yo tenía dos años cuando vinimos a radicarnos en Azul, donde estuvimos casi diez años. Todos los recuerdos de mi infancia son de acá. Desde muy chico acompañaba a mi papá a los entrenamientos y siempre sentí ese gusto por el vóley”, expresó el joven, presente ayer en el despacho del jefe comunal para la conferencia de prensa.



“Cuando en el 2001 salieron campeones con Olympikus, yo era alcanzapelotas”, recordó Uriarte, quien hizo votos para que Azul recupere la identidad con el vóley y hasta se animó a soñar con su participación en el equipo.



“Los últimos recuerdos que tengo de mi viejo jugando son de Azul. Por ese lado sería muy lindo venir a jugar acá”, dijo y afirmó: “Tengo el recuerdo de estar en la cancha, llena, con la gente ‘loca’”.





“Nico” y un apellido impregnado de vóley con gratos recuerdos para los azuleños: Uriarte. El hijo de Jon juega en Ciudad de Bolívar como armador.


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