Policiales

Policiales

Acusado de cometer secuestros virtuales, dictaron la prisión preventiva de un joven

15 de noviembre de 2019

La detención de un joven que está procesado por tres casos de extorsión que se registraron en Azul en marzo pasado, uno de ellos en grado de tentativa, fue convertida en prisión preventiva desde uno de los juzgados de Garantías con asiento en el Palacio de Justicia local.



Así fue confirmado ayer por voceros judiciales allegados a las investigaciones penales que se iniciaran por aquellos hechos, que fueron cometidos a través de llamados telefónicos.



Por medio de esas comunicaciones, dos vecinos de esta ciudad habían sido engañados; mientras que otra mujer, al advertir la maniobra, evitó convertirse en víctima de un secuestro virtual.



En uno de esos casos, creyendo que su hijo estaba secuestrado, un hombre le entregó dinero a los delincuentes. En el otro, después de que le hicieron creer que su amiga estaba privada de la libertad, una azuleña le dio una importante suma de dinero y joyas a los autores de lo que había sido esa otra extorsión consumada hace ocho meses.



El encausado que tiene esta causa penal, que se tramita a través de la UFI 6 que en los Tribunales de Azul está a cargo de la fiscal Karina Gennuso, es un joven de 27 años de edad identificado como Lucas David Jorge Miguel.



El 29 de octubre pasado, una comisión policial de la DDI Azul lo había detenido en Carlos Spegazzini, localidad perteneciente al Partido de Ezeiza que está ubicada en el Gran Buenos Aires.



La medida cautelar estaba vigente desde día antes y había sido ordenada por Juan José Suárez, el titular del Juzgado de Garantías número 3.



Ahora, en carácter de subrogante a cargo de ese juzgado, la magistrada Magdalena Forbes fue la que dio lugar al pedido formulado desde la UFI 6 para que el encausado sea procesado con prisión preventiva.



Miguel se había negado a declarar cuando, una vez trasladado a Azul no bien se hiciera efectiva su detención a fines del mes pasado en el conurbano bonaerense, fue indagado en la Unidad Funcional de Instrucción a cargo de la fiscal Karina Gennuso.



El joven, cuando resultó detenido, había sido acusado de los delitos de extorsión (dos hechos) y extorsión en grado de tentativa (un hecho) en concurso real.



Un auto



Hasta él se había llegado como el presunto autor de estos secuestros virtuales después de que en los hechos cometidos en Azul, a través de cámaras de seguridad quedara filmado el automóvil utilizado para pasar a recoger el dinero que dos de los damnificados entregaron cuando fueron engañados.



Dos de los ilícitos que le están imputando al joven al que ahora le dictaron en primera instancia la prisión preventiva ocurrieron el pasado 7 de marzo.



En el marco de uno de esos episodios delictivos -el otro no se concretó porque la azuleña a la que llamaron por teléfono ese día advirtió que estaba siendo engañada- una vecina entregó 186.000 pesos, cien dólares y tres alianzas de oro, en pago de un supuesto rescate, después de que le hicieron creer que una conocida suya estaba secuestrada.



La otra extorsión que le están atribuyendo al joven que ahora está preso se produjo, también en Azul, el 31 de marzo de este año.



Aquel día, un hombre entregó 15.000 pesos después de que le hicieron creer que su hijo había sido secuestrado.



Ese 29 de octubre pasado en que Miguel fue detenido en Spegazzini, al mismo tiempo que era allanada su casa policías realizaron un procedimiento de similares características en una vivienda de Azul.



En esa propiedad, ubicada sobre la calle Falucho, se secuestraron dinero y telefonía celular, elementos que podrían estar vinculados con esos secuestros virtuales que le están imputando al joven al que ahora procesaron con prisión preventiva.





En el marco de un allanamiento realizado en un inmueble de Carlos Spegazzini, localidad situada en el Gran Buenos Aires, el encausado había sido detenido por policías de la DDI Azul el pasado 29 de octubre. ARCHIVO/EL TIEMPO


Comparte tu opinión, dejanos tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.